Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

La pandemia Covid-19: una mirada desde Cuba

Por Luis Darío Martos González

El Nuevo Coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19, declarada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo del año en curso, surge como brote epidémico en la ciudad china de Wuhan en noviembre del 2019; rápidamente se propagó en esa ciudad y, a pesar de las medidas restrictivas de las autoridades, trascendió sus derroteros para contagiar a personas de otras regiones del mundo en contacto con enfermos chinos y de otras naciones que contrajeron el virus en ella durante su estadía turística, laboral o por razones diversas.  

Así, en pocas semanas, la Covid-19 ha invadido al mundo con millones de enfermos y cientos de miles de fallecidos. Mientras no exista una vacuna preventiva y curativa nadie puede pronosticar el desenlace a corto plazo, porque la erradicación del mal dependerá de la responsabilidad ciudadana de prevención y adecuado manejo de las conductas de vida que asuman los seres humanos y las autoridades en cada nación.

Si se levantan las medidas de distanciamiento, aislamiento social o de confinamiento cuarentenario sin la completa erradicación del virus portador de la enfermedad y se mantienen en la vía personas portadoras del virus sin síntomas aparentes, seguirá el contagio y la cadena no será interrumpida para convertirse en un fenómeno cíclico con masivas recidivas. Si la economía está por encima del ser humano y la enfermedad, peor será el contagio y los problemas económicos serán mayores con su secuela de estancamiento económico, alimentario y de salubridad, como verdadera oleada de pandemia que asolará a la humanidad, consecuencias que ningún analista serio podrá prever ni calcular en el espacio y el tiempo.

Hay que lograr el consenso necesario y responsable de los líderes de todo el  mundo, sin exclusiones, bajo la égida de la Organización Mundial de la Salud (OMS)  que reúne a la fuerza técnica capaz de asesorar a los dignatarios y dirigentes políticos, quienes por medio de las Naciones Unidas podrán proponer soluciones reales y objetivas; solo así, de forma consensuada, sin dogmatismos, supremacismo de los ricos y poderosos; ni con oportunismos políticos, nacionalistas y sin condicionamientos ideológicos, políticos ni religiosos, aunando esfuerzos, intereses y voluntades se podrá mitigar el impacto de tan catastrófica pandemia. Aún no se conoce con certeza porqué existieron civilizaciones que desaparecieron en pleno apogeo, ¿estamos en condiciones de ser una civilización en estado de extinción? No es momento de responder con certeza lo que ocurrirá en los próximos meses si no se adoptan las medidas pertinentes para conjurar el mal que avanza despiadadamente y ha puesto en crisis los sistemas de salud surgidos por la pandemia de la globalización neoliberal, la que no ha dejado vacunar a la humanidad con la globalización de la solidaridad y que tiene por nombre Socialismo, el que no constituye ningún fantasma recorriendo el mundo. Las próximas semanas serán cruciales para ver si se producen nuevas avalanchas u oleadas de la Covid-19 en las naciones que decidan hacer la apertura a la economía y al mercado.

El estancamiento y retroceso económico en muchas naciones, como consecuencia de la pandemia, sumada a ella los problemas económicos subyacentes en los últimos meses, la Guerra Comercial desatada por Estados Unidos contra China y la situación con los precios del petróleo, provocarán la disminución del Producto Interno Bruto (PIB) a escala mundial, lo que generará una crisis mayor en el mundo y el aumento de la pobreza, el hambre, la muerte de millones de seres humanos y promoverá un aumento de la desesperanza, la marginación y el ansia de búsqueda de soluciones “sálvese quien pueda”, lo que provocará ciclos en aumento de la migración. Con todos estos fenómenos aumentarán los precios de los alimentos y las materias primas fundamentales, los ricos tratarán de mantener sus posiciones y de enriquecerse a costa de los más pobres, que serán más pobres y desamparados en sí; las naciones emergentes se harán más dependientes, la redistribución de las riquezas en función del desarrollo y de atención a los más necesitados se complejizará y todo el peso de la pandemia de la globalización neoliberal caerá sobre los hombros de los trabajadores –cada día más explotados- y de las amplias masas marginadas, las que cada día más, perderán la fe en su futuro incierto.

Cuando los Objetivos de Desarrollo Sostenible y su Metas hasta el 2030, trazadas por consenso de las 193 naciones reunidas en la Asamblea General de la ONU, en septiembre del 2015, que promovieron y aprobaron la Resolución “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, estaba lejos de conocerse el surgimiento del SARS-CoV-2 y la enfermedad Covid-19 que este provoca. Se aprobó una Resolución pensando en el bienestar de las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas de todos, inspirados en el ideal de alguna justicia social para todos. En ese entonces, en palabras del Secretario General de las Naciones Unidas se señalaba “Tal vez seamos la primera generación que consiga poner fin a la pobreza, y quizás seamos también la última que todavía tenga   posibilidades de salvar el planeta”…Hoy vemos con incertidumbre que esos Objetivos de Desarrollo Sostenible  y sus Metas puedan ser una realidad; ya desde antes de la Covid-19, las injustas e irracionales medidas de restricciones, Bloqueo Económico, Comercial y Financiero, junto a la política de sanciones de los Estados Unidos contra un grupo de naciones ponían en peligro la materialización de esos Objetivos para todos. En la actualidad no se conocen las secuelas que dejará en los seres humanos la Covid-19, es una enfermedad nueva de la que solo el tiempo permitirá reconocer las afectaciones neurológicas, respiratorias, cardiovasculares, orgánicas y funcionales, geriátricas, así como al olfato, el gusto, la visión y la concomitancia con otras patologías asociadas que han provocado alta tasa de mortalidad.

COVID-19: MIRADA DESDE GRANJITA FELIZ EN CUBA

Ninguna de las familias vinculadas al Proyecto Comunitario GRANJITA FELIZ han contraído la enfermedad Covid-19. Ni autistas, Down, ni menores con cáncer ni los adultos mayores, han enfermado; todos hacen el distanciamiento social, se protegen, no reciben visitas y numerosos son atendidos por otras personas que le aseguran la asistencia alimentaria. A todos nuestros amigos les hemos inculcado la idea de la protección y del distanciamiento social en función de la preservación de sus vidas y la contribución que con eso hacen para salvar a otras personas. El Proyecto Comunitario GRANJITA FELIZ ha pospuesto todas sus actividades y solo sus promotores laboran en el Huerto El Garabato para producir alimentos de ciclo corto: viandas, hortalizas y vegetales, modesta contribución a la alimentación de un grupo de familias.

Desde los inicios de la propagación de la enfermedad, el Estado Cubano adoptó un Plan de Medidas de Prevención contra él mal, aun no se había declarado como pandemia por la OMS, pero se tuvo la iniciativa de adelantarse a la entrada del virus SARS-CoV-2 a Cuba, causante de la Covid-19; se adoptaron las medidas requeridas en frontera y se aplicó un plan de monitoreo y de creación de condiciones para la eventualidad del contagio en el país. Como señalara Martí “en prever está todo el arte de salvar” y las autoridades cubanas, adaptadas al ejercicio preventivo contra planes enemigos y las asechanzas cotidianas de la guerra bacteriológica a que la nación ha sido sometida con plagas y enfermedades, epidemias y epizootias, causante de pérdidas de vidas preciosas de niños y de adultos, así como de daños económicos con las plagas, enfermedades y epizootias en cultivos y animales, con costo económico altísimo a la actividad agropecuaria y las secuelas para la alimentación de los cubanos. La Fiebre Porcina Africana, EL Dengue Hemorrágico, la Conjuntivitis Hemorrágica, el Moho Azul del Tabaco, la Roya de la Caña de Azúcar, el Trips Palmi lanzado por una avioneta que atravesó el corredor aéreo Girón por Jagüey Grande, en la provincia de Matanzas, constituyen experiencias de enfrentamiento a que los cubanos han debido enfrentarse con inteligencia, audacia y enorme dosis de amor y convicción profunda en la victoria. Esos ejercicios prácticos anteriores han permitido a los dirigentes cubanos, con las enseñanzas martianas y de Fidel, las que cobran cada día mayor vigencia en el país como hábitos de conducta de las actuales generaciones de nuevos dirigentes, estar preparados y alertas para las contingencias. Con los primeros 4 extranjeros diagnosticados como positivos se desencadenó el plan de medidas de la nación antillana. Al declarar la OMS el estado de pandemia, Cuba desencadenó su plan, que cuenta con varias fases de ejecución, cada una según el estadio que alcance la enfermedad en el país. Hoy los cubanos transitamos por el escenario favorable de la curva evolutiva de la enfermedad en Cuba, la que según los expertos consta de 3 escenarios: él favorable, un medio y otro crítico, el que sería ya con estado epidémico masivo. En el país hoy se transitamos por el escenario favorable de la pandemia, que ubican a la nación en un estado pre epidémico, con brotes epidémicos locales en algunos centros de trabajo y comunidades, los que tuvieron como desencadenante el contagio con contactos extranjeros enfermos o cubanos residentes o no que arribaron a Cuba procedentes del exterior antes de iniciarse la fase cuarentenaria de estos. Su estancia en hoteles y en la comunidad generó los primeros contagios del virus en Cuba y estos, muchas veces asintomáticos, contagiaron a familiares, compañeros de trabajo, vecinos y amigos.

Desde mediados de marzo se fueron adelantando medias previstas para evitar la propagación y se suspendieron clases en las instituciones docentes del país, lo que incluyó todas las enseñanzas, incluida la universitaria; se orientó la disminución de la actividad laboral y el trabajo a distancia, la reubicación de trabajadores en otras funciones. Desde un inicio se suspendieron las actividades masivas de carácter político, cultural, deportivas, recreativas y otras de naturaleza diversa no imprescindibles, se fueron eliminando actividades de trabajo por Cuenta Propia y se adoptaron medidas con el transporte público, hasta que se decidió su completa paralización, tanto el estatal como el de cuentapropistas. Las medidas se han incrementado en base a las necesidades. El régimen de distanciamiento social es general y el de aislamiento y cuarentenario está en dependencia de la situación de los casos sospechosos, de vigilancia epidemiológica y de enfermos, así como la cantidad de estos en un centro de trabajo o en la comunidad, lugares en los que se aplica el régimen de cuarentena con medidas más estrictas de movilidad de las personas del área. Hospitales, centros de aislamiento y de cuarentena han sido avituallados con los medios y recursos necesarios para la atención de las personas, con pleno respeto a su integridad y dignidad personal, donde las necesidades de alimentación, aseo, higiene y limpieza, confort del área, atención médica de calidad, medicamentos, el régimen comunicacional con familiares, etc, estén asegurados para la tranquilidad personal y familiar. Los Hospitales han dejado de atender casos de enfermedades comunes que se atienden en policlínicos y se han creado en ellos las condiciones para el enfrentamiento a la pandemia en el hipotético escenario más crítico.

El régimen de distanciamiento social requiere del aseguramiento de los servicios básicos a la población, fundamentalmente el de alimentación, el que se asegura por medio de la canasta básica de la Libreta de Abastecimiento y por medio de los Mercados y tiendas de la red liberada de divisas, las que se han redimensionado para trabajar en función de la pandemia. En Cuba el cobro de los servicios de electricidad, teléfonos, agua y otros han diferido los pagos para meses posteriores en aras de asegurar la concentración de personas en los lugares públicos.

En Cuba, donde no había una clara percepción de riesgo inicialmente, los órganos de prensa, puestos totalmente al servicio de la lucha contra la Covid-19, han jugado un trascendente rol en la información, orientación y educación de la población; gracias a ellos, los comunicadores sociales, los cubanos han adquirido un más acabado nivel de percepción de riesgo, sumado con  el accionar de inspectores y las fuerzas del Orden Público en su papel de educadores populares con su conducta persuasiva en primer lugar y con la acción represiva cuando es menester contra especuladores, traficantes, violadores de las normas públicas de respeto y corruptos que tratan de beneficiarse para si en perjuicio de la mayoría. La labor de la prensa ha sido algo extraordinario y ejemplar, las que dan cobertura a los partes diarios del Ministerio de Salud Pública y de las reuniones de Chequeo que hace diariamente le Presidente de la República con el Grupo Temporal creado para la batalla contra el virus; la prensa igualmente sigue el accionar de las fuerzas de la Policía Nacional Revolucionaria contra los especuladores, acaparadores y violadores de normas y precios en el Mercado, así como mantiene información sobre el accionar de los Consejos de Defensa a nivel Provincial, Municipal y de Zonas activados como medida emergente y que concentra en ellos toda la capacidad de ideas y de acción para conjurar en su territorio el brote epidémico.

Muchas cosas se pueden hablar sobre la Covid-19, pero todas no pueden mencionarse en un trabajo periodístico. Algo significativo es que el régimen de distanciamiento social y de aislamiento y cuarentenario ha generado el incremento en el consumo energético, lo que implica un mayor nivel de generación eléctrica y de consumo de combustibles en tal proceso, mucho más costoso para una nación bloqueada económica, comercial y financieramente por el gobierno de los Estados Unidos, que persigue cada una de las transacciones económicas y financieras de la isla. Los daños del bloqueo se aplican a los insumos médicos, los medios de diagnósticos, medicamentos, ventiladores de respiración artificial y contra equipos utilizados en el combate a la enfermedad; per, se aplican al resto de los alimentos y para todas las transacciones cubanas en las que puedan influir para entorpecerlas o eliminarlas. Contra todos esos males trabajan las autoridades cubanas y todo el caudal científico del país se pone en función de neutralizar esos daños, que tienen como objetivo político sembrar la desesperanza, la falta de fe en el futuro y restar apoyo al gobierno cubano y las metas trazadas contra la pandemia y el desarrollo social.

TODO NO ES COLOR DE ROSAS

Ante la batalla de todo un pueblo contra la pandemia, existen todavía personas con baja percepción de riesgo, hay irresponsables y negligentes que han propiciado la transmisión del virus, personas que por ligerezas olvidan las medidas de bioseguridad tanto en lugares públicos como privados sin darse cuenta del riesgo potencial. Las colas para la adquirir los alimentos, a pesar del esfuerzo de las autoridades policiales y otras puestas en función de la actividad, son enormes y durante horas están los clientes aglomeradas. A pesar que en los lugares de venta y sus áreas exteriores se señaliza el piso con un metro de distancia, los seres humanos, con el deseo de socialización siempre creciente, se unen para conversar, criticar, cuestionar, reconocer, aplaudir y toda la sarta de ocurrencias, cuentos, anécdotas, mentiras, chismes, intrigas que se les ocurran. Son conductas habituales que en tiempos de pandemia son irracionales. Todo ello constituye caldo de cultivo para propagar el mal.

Tomando en consideración las debilidades de carácter subjetivo que aún persisten en el país, ya se adopta un plan para mitigar el problema de las colas y el de la distribución de alimentos. En La Habana, lugar donde la cifra de contagiados es la mayor del país y la segunda tasa por cada cien mil habitantes, el Consejo de Defensa Provincial ha decidido adoptar las medidas oportunas para disminuir la incidencias en las colas y su negativo impacto como caldo de cultivo de la propagación del virus: un conjunto de acciones se aplicarán de inmediato.

Cada deceso duele al cubano y le sirve para aumentar la percepción de riesgo, cada noticia sobre la Covid-19, en los partes diarios o en las informaciones de la Mesa Redonda de la Televisión Cubana, a la que acuden las más altas autoridades de la nación, permite la reflexión personal, familiar y en la comunidad. El escribano del presente artículo tiene un hijo que labora temporalmente como Intensivista en la Sala de Terapia Intensiva del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK). Ese joven profesional cubano, Frank Daniel Martos González, junto a 3 médicos más y 13 enfermeras, rotaron 15 días por la sala, por 15 días estuvieron en un Centro de Aislamiento, visitaron por 5 días a sus familias en el hogar de cada uno y ya se encuentran 15 días más exponiéndose a la Covid-19, Como ellos, está todo el personal de salud en Cuba y en todo el mundo, con una alta dosis de altruismo, humanismo y solidaridad. Es hoy una práctica común escuchar a las 9 de la noche los aplausos de todo un pueblo que reconoce a los médicos, enfermeras, técnicos, especialistas de la salud y a todos los que contribuyen a conjurar la pandemia en Cuba y a los colaboradores cubanos en otras naciones del mundo en lucha contra la Covid-19. Muchas cosas de carácter objetivo y subjetivo se podrían escribir, pero más importante para concluir es decir: Por Cuba y por el Mundo salvemos la vida y al ser humano, es el mensaje desde el Proyecto Comunitario GRANJITA FELIZ, en Guanabacoa, Cuba, tierra de Ernesto Lecuona, Rita Montaner y Bola de Nieve.

 

 

 

 

 

Ultima modifica ilVenerdì, 08 Maggio 2020 16:18
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