Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

Los ods tras la pandemia

por Luis Darío Martos González

Mucho se ha hablado de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la Agenda de desarrollo hasta el 2030 aprobada por los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas en la Cumbre sobre el tema, realizada en septiembre del 2015 en New York.

“Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) guiaron el trabajo de las Naciones Unidas desde el 2000 hasta 2015. Es por eso que los países miembros de Naciones Unidas se dieron la tarea, a partir de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible - Rio+20- en el 2012, de iniciar el proceso de definir la agenda de desarrollo que guiaría el trabajo de todo el sistema de Naciones Unidas a partir del 2016 y hasta el 2030. En 2015 y tras 8 rondas de negociaciones intergubernamentales con aporte de una amplia variedad de actores, nace la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que incluye los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta agenda fue aprobada por la 70a. Asamblea General durante la Cumbre de Desarrollo Sostenible 2015, que tuvo lugar del 25 al 27 de septiembre de ese año en Nueva York”. (1)

La Resolución de Naciones Unidas A/RES/70/1 “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, está en jaque con la pandemia de la Covid-19, enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2, que ha llegado para cambiar los destinos de la humanidad y para señalar acusatoriamente que el actual régimen de desarrollo del globalizado Neoliberalismo es insostenible y no viable para la solución de los males de la humanidad a dos décadas de iniciado el siglo XXI.

BREVE APROXIMACIÓN A UNA NOBLE INTENCIÓN.

“Tal vez seamos la primera generación que consiga poner fin a la pobreza, y quizás seamos también la última que todavía tenga posibilidades de salvar el planeta…Si logramos nuestros objetivos, el mundo será un lugar mejor en 2030”, reza en el mensaje del Secretario General de la ONU. Prologo o epitafio. En el 2015 una visión diferente a la actual reinaba en el mundo y hoy pende como espada de Damocles sobre la humanidad toda. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los cuales figuran en la resolución, estimularían durante los próximos 15 años la acción en diferentes esferas de importancia crítica para la humanidad y el planeta. En ese año existía otra mirada en la cúpula gobernante en los principales polos geopolíticos de la humanidad, no había llegado la Administración Trump al poder ni se había generalizado la derechización en la política de la América Latina. Han sido numerosos los cambios que en los 3 últimos años ha provocado la brújula de la égida geopolítica de los Estados Unidos y su influyente y negativa solución a los problemas de la humanidad, arrastrando a su accionar a gobiernos genuflexos de una derecha internacional a la que solo le interesa el enriquecimiento con los conflictos de baja intensidad, empleando lenguaje patriotero, supuestamente nacionalista y de rechazo a los políticos tradicionales. Con la asunción de la Administración Trump arribó al Poder Político, en numerosos países, una derecha conservadora reticente al progreso, la que se ha propuesto modificar el entorno geopolítico y el Derecho Internacional Público en función de sus intereses de clase. En Europa y Sudamérica el mapa político ha cambiado considerablemente de forma ostensible. En Europa se han producido cambios importantes en la política de Francia, Inglaterra, Grecia, España, entre otros donde la derecha alcanza protagonismo importante junto a la salida del Reino Unido de la Unión Europea por medio del Brexit; en América Latina arriban al poder en Brasil, Colombia, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay gobiernos Neoliberales con concepciones supremacistas, xenófobas, oligopólicas y altamente represivos, junto a cambios en Centroamérica, el desolador panorama traicionero en Ecuador por el gobierno de Lenin Moreno y la crisis de la cúpula de poderes en el Perú, entre otros. A todo ello se suma la guerra asimétrica contra Venezuela, acrecentada mucho más por el Gobierno de Trump y los Países del Acuerdo de Lima, la situación en el Medio Oriente con la Guerra en Siria, la inestabilidad en Iraq y Afganistán y el conflicto de Yemen. Como aspecto positivo asumen el poder en Argentina y México gobiernos de corte popular y progresista con características muy propias que lo singularizan en la arena internacional

La Resolución de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible se propuso una agenda de 17 Objetivos, 169 metas y 232 indicadores como hoja de ruta para el avance y logro del desarrollo sostenible de las naciones y dentro de ellas, donde las personas constituyen el centro del mismo con arreglo a un enfoque de derechos en el marco de una alianza universal renovada para la consecución de los mismos. Esa agenda con un objetivo universal y holístico en función del desarrollo sostenible es un acuerdo ambicioso con visión, principios, estrategia de ejecución y un marco de examen global de su ejecución. ¡Veremos qué pasará!¿Será realidad que los pobres serán menos pobres y los ricos menos ricos o si los ricos seguirán siendo más ricos y los pobres más cantidad y más pobres?

La Agenda de Desarrollo Sostenible de la ONU está organizada en cinco esferas, las que en inglés se denominan las Cinco “P” por las iniciales de estas en ese idioma y que tienen que ver con las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas. En relación a las personas, el propósito es poner fin a la pobreza y el hambre  en todas sus formas y manifestaciones, asegurando la dignidad e igualdad de todos los seres humanos, muchos de los cuales son verdaderos ceros humanos; respecto al planeta se propone  proteger los recursos naturales del planeta y combatir el cambio climático para asegurar un ambiente digno para las futuras generaciones, lo que está en colisión con los verdaderos intereses del neoliberalismo; relacionado a la prosperidad el objetivo es que todos puedan asegurar el disfrute de una vida próspera y plena en armonía con la naturaleza para legar un planeta más sano a las futuras generaciones de terrícolas. Íntimamente vinculado con las esferas expuestas se propone la paz para fomentar sociedades más pacíficas, justas e inclusivas, a pesar de los conflictos del Medio Oriente y el genocidio contra los Palestinos y las guerras interminables en Siria, Yemen, Iraq y Afganistán, el foco de tensión de la Península Coreana y la guerra asimétrica y terciaria contra Venezuela y un criminal bloqueo contra la Isla de la Libertad en el Caribe. Por último, la esfera de las alianzas globales sólidas para implementar los Objetivos de Desarrollo y movilizar los recursos necesarios de ayuda a los más vulnerables y vulnerados en el Mundo.

La Agenda de Desarrollo Sostenible hasta el 2030 tiene un marco cuyos resultados se caracterizan por su universalidad, pues proyecta que los beneficios del desarrollo comprenda a todos los Estados y personas, siendo una responsabilidad de todos los países que su materialización práctica alcance a la sociedad toda y que llegue a la persona misma hasta en los más recónditos parajes de cada nación; son indivisibles porque insta a cada país y a las agencias intergubernamentales a realizar el abordaje sin fragmentarlos, como un conjunto interdependiente entre sí; son integrales porque conllevan su aplicación bajo los pilares tridimensionales del desarrollo, visto en el ámbito económico, social y ambiental con un componente transversal de la cultura que atraviesa cada uno de los objetivos; tienen carácter civilizatorio por la propuesta de abordar la erradicación de la pobreza en el mundo desde el valor ético, donde la dignidad y la igualdad de las personas está en el centro del desarrollo sostenible; se caracterizan por el valor transformatorio porque propone búsqueda de alternativas novedosas a las formas habituales de enfrentamiento de la realidad y eleva a niveles nunca visto la igualdad de género, del derecho y de la participación colectiva para el ejercicio del bienestar y las mejoras en las condiciones de vida.

DE BUENAS INTENCIONES…

De buenas intenciones está empedrado el camino que conduce al infierno, parafraseando al pasaje bíblico, podemos afirmar que los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados, por la ONU como metas hasta el 2030, ya constituyen una quimera más. Antes de la pandemia de la Covid-19 se podía inferir que las nuevas condiciones de desarrollo de la humanidad a partir de la asunción de la Administración Trump, traerían aparejados los inconvenientes para la materialización efectiva de los 17 Objetivos, 169 Metas y 232 Indicadores. En Julio del 2019, cuatro meses antes del inicio del brote epidémico en Wuhan y que luego resultó en pandemia, a partir del 11 de marzo, el Informe Anual del Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, sobre los ODS se afirmaba en el reporte de Noticias ONU (2) “Cuatro años después de su adopción, el reporte señala que el plan aprobado por los líderes mundiales para crear un planeta más justo y saludable presenta avances en algunas áreas, como la reducción de la pobreza extrema, la inmunización generalizada, la disminución de las tasas de mortalidad infantil y el aumento del acceso de las personas a electricidad, pero advierte que esos avances son demasiado lentos y muchas personas y países vulnerables se están quedando marginadas. Además, estamos perdiendo la carrera contra el reloj en la contención del cambio climático que pone en peligro cualquier logro”…

"Es bastante claro que se necesita una respuesta mucho más profunda, más rápida y más ambiciosa para desencadenar la transformación social y económica necesaria para alcanzar nuestros objetivos para 2030", declara António Guterres. (3). Este escribano considera que con la llegada de Trump, su retirada de importantes Tratados y Conveniso internacionales y el abandono de la Unesco y la OMS, de la Corte Penal Internacional, entre otras aberradas decisiones, los fondos de la ONU  disminuirán considerablemente para engrentar el desarrollo.

La Agenda de Desarrollo Sostenible, que a nuestra visión, para ser sostenible requiere de una mirada cultural para que pueda ser asimilada por cada nacionalidad, etnia, comunidad, civilización y los seres humanos todos, tiene un carácter integrado, indivisible, de alcance planetario y aplicación universal, ha de tener presente las realidades, capacidades, niveles de desarrollo en cada país y respetar las políticas y prioridades regionales, nacionales y locales así como las tradiciones, hábitos y costumbres de etnias y pueblos originarios y los diferentes niveles de desarrollo entre las naciones ricas y opulentas y las economías emergentes y de países en desarrollo y estados insulares

A pesar que cada país y cada gobierno tiene el derecho de decidir la forma de incorporar esas aspiraciones y metas mundiales en los procesos de planificación, las políticas y las estrategias nacionales, el régimen actual existentes en las relaciones económicas internacionales, la dependencia económica y la prominencia de las transnacionales en el desarrollo de las naciones y su incidencia negativa en ese proceso, conspira en su implementación. Tal es así que se evidencia en el Cambio Climático y el poco resultado concreto en el consenso internacional, junto al accionar conspirativo del gobierno de los Estados Unidos para salirse de las discusiones y medidas concretas sobre el Cambio Climático. La pobreza, el hambre, la salud, la igualdad de género y el empleo, son indicadores que marcan retrocesos en algunos de los Objetivos, metas e indicadores. Eso se demuestra en el Informe del Secretario General de Naciones Unidas meses antes de la pandemia. Hay otros datos ilustrativos de la triste realidad en los meses actuales.

LAS GUERRAS, LAS MIGRACIONES Y LOS MUROS.

No había llegado la pandemia de la Covid-19 y el fenómeno de las guerras imperialistas ya había hecho trizas el Medio Oriente y se había devastado a Libia y el conflicto sudanés mantenía pleno apogeo. Contra el Estado Islámico se mantenía una guerra internacional por medio de una coalición liderada por los Estados Unidos. Irak y Siria se sacudían con la arremetida terrorista. La intervención de Rusia e Irán propició la derrota del Estado Islámico en Irak y la expulsión de estos en gran parte de Siria, la que siguió su guerra contra otras bandas terroristas que aupadas por Estados Unidos y Occidente buscan derrotar al gobierno de Bashar al-Ásad. La primavera árabe dejó huellas en varias naciones. Todos estos problemas constituyen el resultado del poder hegemónico que trata de modificar el mapa geopolítico en función de sus intereses económicos a favor de las grandes transnacionales, verdaderas detentadoras del poder. Solo el multelateralismo y el Derecho Internacional podrán poner coto a este despiadado negocio de las transnacionales y de la cúpula geopolítica del Imperialismo Internacional.

Las guerras generan el retroceso económico de las naciones sujetas a esa deleznable calamidad. La muerte, los heridos, hambrientos, desplazados, la destrucción de los medios de vida de las personas que nada tienen que ver con las guerras, ni las han propiciado ni les interesan los conflictos; la población civil, donde niños y mujeres, impedidos, ancianos y hombres no llamados a filas por la edad y otras circunstancias, son sometidos a las secuelas del flagelo que diezma su hábitat y condiciones naturales de vida, educación, empleo y el resto de los medios de sustentación, muchas veces precarios, los que se dificultan aún más por los conflictos armados. La destrucción provocada por los bombardeos, los incendios, la muerte y el resto de la barbarie que produce la guerra crea un estado de terror y horror que enloquece a los seres humanos y afecta con mayor intensidad a los más desvalidos, vulnerables y vulnerados de las sociedades. Todo ello estimula el desplazamiento masivo, el éxodo de familias enteras y personas que han perdido a sus familiares o parte de ellos y marchan al exilio inseguro, el que muchas veces les cierra las puertas o son recibidos sin condiciones para satisfacer las más elementales condiciones para la vida estable, iniciándose un nuevo periodo de incertidumbre en esos seres humanos, quienes en muchas ocasiones son tratados como escoria, con ultrajes que laceran la dignidad humana. Esas migraciones constituyen un verdadero espanto para los migrantes y para las poblaciones receptoras que en su mayoría los miran como una amenaza a sus intereses nacionales, a su seguridad y a empleos que como mano de obra barata y que en competencia desleal afecta a nacionales que ven perdidos sus posibles empleos.

Mientras exista la política de despojo, de rapiña y de conquista de los poderosos que tienen dinero para atacar a las naciones con ánimo de conquista de los recursos naturales, tan necesarios a las transnacionales para mantener su hegemonía, existirán las guerras necesarias de los pueblos. La guerra diezmó a Libia y lo que ayer era una nación con los niveles de vida más elevados de África, es hoy un caos, sumido en guerra de grupos de poder en una nación dividida; Yemen es otra triste realidad, donde los intereses foráneos tiene dividido a un país sometido a constantes y criminales bombardeos. Se podrá hablar de muchos; pero, el caso de Siria es elocuente para comprender los rejuegos geopolíticos y la intención de mantener la ocupación de la nación árabe, la que lucha denodadamente por preservar su soberanía nacional, mancillada por varias naciones sin que los sirios hayan solicitado la intervención. Rusos e iraníes luchan por salvaguardar la unidad territorial de Siria. Migrante de estas y otras naciones buscan llegar a Europa, la culta y civilizada Europa causante en gran medida del holocausto al que son sometidas estas naciones, las que siguen el derrotero imperialista e interventor del gobierno de los Estados Unidos.

Desde Centroamérica parten hacia los Estados Unidos las caravanas de migrantes, que tienen como fuente a nacionales de Honduras, El Salvador, Guatemala y migrantes que arriban vía Panamá desde Sudamérica, que ingresan al istmo desde Colombia. A todos les espera cuando llegan a México, el Muro de Trump y las políticas que esa Administración ha implementado. Los creadores del robo de cerebros y la mano de obra barata ahora repudian a los migrantes y les aplican normas de segregación a los menores respecto a sus padres. Las mafias de la Trata de Personas conviertes en cadáveres a muchos migrantes a quienes les cobran altos precios por un viaje inseguro y los extorsionan 7 dejan en estado de indefensió.

Las migraciones son el resultado de la pobreza galopante, el hambre, la insalubridad y las malas condiciones de vida que provocan la explotación, el saqueo de los recursos naturales, así como la desolación que dejan la guerra y la falta de seguridades para una vida estable en naciones empobrecidas por el coloniaje y el neocolonialismo. El mundo requiere de paz y para ello hay que impedir que el Complejo Militar Industrial sostenga la maquinaria de la guerra para su enriquecimiento a costa de las vidas de millones de seres humanos que mueren como consecuencia de los conflictos armados. El Objetivo 16 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible indica: “Paz, justicia e instituciones sólidas”…“Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles…” (4). Y yo me pregunto ¿si esta formulación de Objetivo no constituye por sus dimensiones y alcance un supraobjetivo que pudiera dar lugar a otros Objetivos más que metas?

LA PAZ EN LOS ODS

¿Podrá el concierto de Naciones Unidas asegurar este Objetivo para el 2030, cuando vemos que se inicia una nueva Era de Guerra Fría, protagonizada por los Estados Unidos contra China?¿Podrá la humanidad tener paz cuando los Estados Unidos aplican sanciones criminales contra Cuba, Venezuela, Irán, Nicaragua y Corea del Norte, con el objetivo de subvertir el orden institucional en esas naciones?¿Podrá existir paz si Estados Unidos y la Unión Europea aplican sanciones contra Rusia, una poderosa potencia nuclear, en lugar de abrir el  camino al diálogo constructivo entre las partes?¿Podrá prevalecer la paz cuando los Estados Unidos ha iniciado una nueva carrera armamentista y  ha fijado  su ruptura con los Acuerdos y Tratados sobre las armas nucleares y otros Convenios Internacionales anteriormente por ellos suscritos?¿Podrá existir la paz si un estado firmante se separa de un acuerdo para rescribirlo a su antojo como es el caso del acuerdo nuclear 5+1 con Irán, logrado luego de años de discusiones?¿Podrá existir seguridad respecto a Estados Unidos cuando esta nación se ha apartado del Acuerdo de Kioto, se ha retirado de la Unesco, ha decidido cortar los fondos a la OMS y retirarse de la misma si no acepta sus condiciones a contrapelo de los intereses colectivos, reconoce a Jerusalén como capital de Israel y que este se anexe los Altos del Golán sirio, entre otras numerosas barrabasadas de una administración arrogante, prepotente y envilecida?¿Podrán ser instituciones sólidas las agencias de las Naciones Unidas, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad aceptando las imposiciones de los Estados Unidos?

Podrían mencionarse un conjunto enorme de elementos que indican la imposibilidad de materializar en la práctica la fructificación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, excluyendo a la pandemia de la Covid-19 como causa, aunque esta incidirá negativamente en los resultados si no se adoptan otras medidas. Se podrá avanzar algo; pero, los escollos son insuperables a nivel global, por regiones específicas y dentro de muchas naciones. Desde antes de la pandemia ya era ostensible que se había desacelerado la lucha contra la pobreza y que el hambre tenía un repunte a pesar de los avances que tuvo en su momento; la salud y el bienestar presentaban problemas reales en el acceso tanto en los países pobres como en los desarrollados mientras que la educación de calidad y el acceso universal presentaban retrocesos así como en el tema de la igualdad de género y la violencia contra mujeres y niñas; el empleo presentaba serías afectaciones así como las condiciones desfavorecían la lucha contra el Cambio Climático en la medida de las necesidades, las posibilidades y potencialidades reales para el enfrentamiento a este problema vital para el planeta y las especies vivas. Solo el multilateralismo será capaz de dar solución a estos problemas, y vale la pena preguntarse, una y otra vez, sin que ello sea redundar en más de lo mismo:

¿Podrá ponerse fin a la pobreza en todas su formas y en todo el mundo, cuando gobiernos como el de Trump, Bolsonaro, Macron, Piñera y otros, hacen oídos sordos a estos temas, agudizados por la crisis económica y la marginalidad creciente a partir de la entrada en el escenario mundial de las políticas proteccionistas de Estados Unidos, su régimen de sanciones, aunadas a la inesperada pandemia de la Covid-19?

¿Se podrá poner fin al hambre, lograr seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible, en un mundo marcado por una crisis epidemiológica que ha agravado la situación económica internacional, creando una situación de desabastecimiento general que limita la capacidad para el acceso a los alimentos en gran número de países, donde los más vulnerados y vulnerables cargan con el peso de la miseria y el hambre?¿Se podrá desarrollar una agricultura sostenible por los pequeños agricultores familiares?

¿Se podrá garantizar salud y bienestar cuando la Covid-19 ha hecho colapsar los sistemas de salubridad en el mundo de la globalización neoliberal, causante del creciente desamparo a la salud humana, la que se ve como mercancía con el mismo rasero y fórmula mágica de dinero más dinero igual a dinero? Garantizar una vida sana, promocionando el bienestar para todos en todas las edades es una quimera y exige que, tan pronto pase la pandemia, los líderes mundiales, tanto gubernamentales como de las organizaciones internacionales, intelectuales, políticos y todos los estratos sociales, se den cita para analizar, reflexionar y buscarle soluciones a los males de la humanidad actual

¿Podrán los chilenos, y otros neoliberales, garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, así como promover oportunidades de aprendizajes durante toda la vida para todos, cuando los pueblos originarios en Chile y otras naciones, así como etnias minoritarias, carecen del más elemental derecho, que es la vida misma?

¿Podrá revertirse la situación tan dispar y de violencia contra las mujeres y niñas, si se mantiene la trata de personas y, especialmente de mujeres y niñas para la prostitución, la pornografía infantil, la mano de obra barata, su uso como mulas en el tráfico de drogas y de órganos entre otras lacras sociales? En el tema de género se ha avanzado y las mujeres tienen una extraordinaria capacidad de resistencia y su lucha seguirá el crecimiento sistemático; pero, costará aún muchas vidas, se ve a diario con las lideresas asesinadas en Colombia y en otras naciones de Centro y Sudamérica y en otras regiones del mundo.

Fueron numerosos los países que no cumplieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que tan solo eran ocho. ¿Podrán cumplir ahora los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible?

A nivel mundial, la productividad laboral ha aumentado y el desempleo ha vuelto a los niveles vistos antes de la crisis financiera de 2008; sin embargo, la economía mundial está creciendo a un ritmo más lento y los jóvenes tienen muchas más probabilidades de estar desempleados que los adultos(5). La guerra de Trump contra China, la contracción económica que se generalizaba, ahora ha cobrado reales dimensiones con la pandemia, con nuevos millones de desempleados, quiebra de emporios económicos. El salvataje de los sistemas monetarios y financieros es para las empresas y no para los ciudadanos ¿Podrá así promoverse el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos?

Se pudieran seguir citando cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y nos percataremos de la triste realidad quimérica que se han trazado los gobiernos. Son Objetivos, Metas e Indicadores nobles, que se adoptan a partir de compromisos en una época, en un marco en que políticos con aires progresistas tratan de quedar bien ante la historia unos y otros, los menos, tratan de hacer prevalecer el sentido común ante los desafíos por los que la humanidad atraviesa, en la que unos pocos lo tienen todo y la mayoría no tiene nada o muy poco para soportar el peso de una vida sin esperanzas.

BATALLA COMUNITARIA

Se pudiera escribir y escribir, emitir juicios y criterios, compartidos o no por los especialistas, los politólogos burgueses, los funcionarios, los tecnócratas y hasta por simples ciudadanos contrariados por tantas calamidades que no les permite ni pensar en ser o hacer.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible constituyen un deseo, una aspiración, el anhelo de un mundo mejor que sí es posible, que requiere de la lucha y el batallar diario desde las comunidades, el eslabón fundamental, luego del taller, la fábrica y el campo, porque es el lugar donde se vive y se sufre, para construirlos con apoyo oficial, oficioso o con la solidaridad entre los propios seres humanos, sobre todo los desposeídos, más proclives a la unidad, porque nada tienen que perder. La batalla por los ODS está en las comunidades y en la unidad de los pueblos; los gobiernos neoliberales no podrán hacer mucho aunque tengan interés, porque al capitalismo, al neoliberalismo solo le interesa el dinero y no el ser humano, le interesa el crecimiento macroeconómico porque representa su crecimiento económico a costa de los trabajadores, asalariados de los que se apropian para su explotación hasta el fin

Tras la pandemia, con la desesperanza y la falta de fe, con la política capitalista de sálvese quien pueda, a los trabajadores y a los pobres, a la mano de obra barata, a los que no tienen nada, solo les queda un camino; el de la redención. Solo globalizando la solidaridad, como la demostrada por los médicos y personal de salud de Cuba en Crema, Lombardia, y en Turín, región de Piamonte, se puede construir un mundo mejor y más justo.

Al Imperialismo no se le puede dar ni un tantito así, como señalara el Guerrillero Heroico, Comandante Ernesto Che Guevara, cuando indicaba que no se podían hacer concesiones. Es cierto, después de la pandemia de la Covid-19 no se puede dar ni un tantito así de chiquitico, porque el Neoliberalismo burgués no responde a las necesidades de los pueblos, solo les interesa el ser humano como una mercancía y como un consumidor. Tras la pandemia hay que conquistas los cambios necesarios, lo que solo es posible con el Socialismo; pero, si no se logra el poder socialista, al menos hay que dar la batalla para conquistar la mayor justicia posible para la humanidad. Dentro de pocos meses se cumplirán 50 años de una esperanza socialista, de transformación y cambio, de nobles ideas para revolucionar la vida de los chilenos. El triunfo de la Unidad Popular, una concertación de Partidos Políticos de Izquierda, donde Socialistas y Comunistas se unieron con otras fuerzas políticas para cambiar los destinos de una nación saqueada, Una Revolución pacífica, que perseguía la conquista de la justicia social para todas y todos los chilenos y que la redistribución de las riquezas de la nación fuera compartida para beneficio de todos los hijos de O’Higgins. Ese sueño, que no tuvo posibilidad de dar las armas al pueblo para defenderlo, quedó ahogado en sangre con la entrega de la vida de miles de chilenos asesinados y desaparecidos y de un trauma que pende aún en la vida nacional de Chile. Los cambios requieren sacrificios, los que detentan el poder se resisten a los cambios y los ricos no quieren la redistribución de sus riquezas y quieren vivir distante de los pueblos. Los cambios post-pandemia no llegarán con buena voluntad de los que detentan el poder, el capitalismo, el neoliberalismo, el poder oculto de las transnacionales, del Sistema Monetario y Financiero Internacional ni de las transnacionales o de las oligarquías nacionales sumisas; los cambios hay que conquistarlos en pie de lucha, en las calles. Como señalara el Che, en su mensaje a la Tricontinental: Hay que crear uno, dos, tres, muchos Viet-Nam.

Hoy pensamos que hay que globalizar la solidaridad entre los hombres y que hay que fomentar muchas Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán; hay que unir fuerzas, voluntades e intereses entre todos los revolucionarios para que el Neoliberalismo Globalizado no se perpetúe con reformas mañosas para confundir y engañar a los pueblos. Hay que destransnacionalizar a las naciones para que puedan ser libres.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible constituyen un anhelo, una esperanza, un sueño de un mundo más justo y equitativo, luchar por el cómo camino al cambio profundo que necesita la humanidad, urge para todos los pueblos. Entre el 2014 y el 2015 un estudio en Italia sobre los ODS, arrojó que solo el 6 % de la opinión pública conocía de los mismos(6). Hay que lograr que todos los terrícolas lo conozcan y puedan luchar por su realización para beneficio de las personas, la sociedad y la naturaleza. En el Proyecto Comunitario GRANJITA FELIZ se trabaja, desde un pequeño y casi no visible punto en el mapa, por hacer una modesta contribución al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Estado cubano y todo el aparato estatal, de la administración y la sociedad, trabajan por su ejecución. Solo el Socialismo asegura la paz, la felicidad y la existencia misma del planeta sano que debemos legar a nuestros hijos.

Fuentes:

(1) Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Bibilioguías, Biblioteca de la CEPAL

(2) Noticias ONU  Seis cosas que hay saber sobre el cumplimiento de la Agenda 2030

(3) Noticias ONU

(4) Res A/RES/70/1 “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” (ODS)

(5) Noticias ONU

(6) Camilleri, Giovanny; La Localización de los ODS, Boletín 2 Cieric, 2019 La Habana, Cuba

 

Ultima modifica ilDomenica, 31 Maggio 2020 16:48
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