Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

La defensa del socialismo en Cuba

por Luis Darío Martos González

Cuba es centro de una campaña mediática desde el mismo triunfo de la Revolución Cubana, contra la Isla de la Libertad, como fue bautizada desde los primeros años de ascenso revolucionario. Con supuestos linchamientos masivos, fusilamientos sin juicio previo hasta la propaganda sobre la eliminación de la Patria Potestad, entre otras supuestas atrocidades, se iniciaron las campañas de prensa, de desinformación de la realidad cubana, de tergiversación y descrédito de un proceso que recién comenzaba a dar quehacer a los ideólogos del capitalismo y las oligarquías nacionales de América Latina ante el empuje arrollador de los revolucionarios.

Desde el triunfo mismo del Primero de Enero de 1959 se fijaron plazos y se realizaron pronósticos sobre la vida del proceso sin que el alcance predictivo se hiciera realidad en 62 de Revolución invencible en una pequeña isla a 90 millas del vecino que ha pretendido, sin éxito, engullirse a la especie plantada en el Caribe. Las campañas de prensa, de desinformación sobre la realidad cubana, las presiones políticas y diplomáticas en una verdadera cacería de brujas, las presiones a los organismos internacionales y regionales, especialmente en el seno de la desprestigiada Organización de Estados Americanos (OEA), verdadero engendro e instrumento de coloniaje yanqui, pone a desvelo el espíritu de colonialidad en las relaciones de los Estados Unidos respecto a Cuba

¿Por qué han fallado las predicciones sobre la realidad cubana? ¿Cuáles son las claves del éxito de un pequeño país frente al más poderoso de los Imperios? ¿Por qué resiste su pueblo? ¿Qué motivaciones tiene el cubano para resistir más de 60 años de agresiones? ¿Por qué logra levantarse una economía asediada, agredida, casi demolida, una y otra vez? A estas y otras preguntas le daremos respuesta en este artículo de un cubano de a pie, que no es ni político ni analista profesional, solo un hombre de su tiempo, que ha podido disfrutar de los avatares de una vida preñada de obstáculos y desafíos; pero, cargada de glorias, aventuras y desventuras de un pueblo en lucha permanente y dispuesto a vencer o morir.

EL CRISOL DE LA NACIONALIDAD CUBANA

Félix Varela, definido por Luz y Caballero como "el que nos enseñó primero en pensar" no había nacido y menos nos había enseñado a pensar como cubano y ya los Estados Unidos, en boca de sus próceres libertarios, habían pensado en la necesidad de Cuba para su constelación de estrellas; no habían surgido los primeros brotes independentistas ni se habían producido los primeros levantamientos de esclavos en busca de su libertad cuando en las Trece Colonias se hablaba de sumar la isla de Cuba a su Unión, con el objetivo mal sano de penetrar en el resto del Continente que había conquistado su Independencia o luchaba por hacerla realidad. Los criollos y algunos peninsulares, descontentos por el rigor de las leyes españolas y el saqueo de la isla, se dividían en reformistas, autonomistas, anexionistas y algunas voces independentistas, así pensaron y actuaron durante toda la primera mitad del Siglo XIX. Reformistas y autonomistas eran más de lo mismo, lograr sus ventajas económicas sin la separación de España, no les interesaba estar sometidos a la Colonia mientras sus intereses se mantuvieran incólumes, ni les importaba la esclavitud ni la abolición de la misma. Muchos de ellos habían amasado sus inmensas fortunas de la época con el azote del negro y la humillación de esas personas a las que no se les consideraba como seres humanos. La esclavitud constituía una herida brutal en el corazón mismo de los esclavos traídos desde África, después del exterminio de los mal llamados indios, los aborígenes de la ínsula, la población originaria que desapareció, sometida a lo que hoy llamamos genocidio. Félix Varela fue el iniciador de la ideología de la independencia cubana; educador, político sagaz, filósofo, sostuvo que Cuba debía ser independiente tanto de España como de los Estados Unidos y que esa independencia solo sería real si se lograba con los propios medios y por los propios naturales, señalaba así el concurso de los cubanos que forjaban su propia nacionalidad

Narciso López, el exponencial más elevado en las acciones anexionistas, es la figura descollante de la corriente por el desembarcó que protagonizó en Cárdenas, Matanzas, en 1851 y donde por vez primera se izó la bandera cubana que había diseñado Miguel de Teurbe Tolón con las ideas del invasor, quien además fue General español de origen venezolano, que combatió en Venezuela a favor de las tropas realistas contra los independentistas Bolivarianos y también combatió en España y ocupó importantes responsabilidades políticas y militares en la Península. Luego de su regreso a Cuba, donde ocupó cargos importantes, fue sustituido por el nuevo Capitán General designado, Leopoldo O’Donnell, momento a partir del cual se asocia con las ideas de ricos terratenientes vinculados con los que propugnaban la esclavitud en el Sur de los Estados Unidos, por lo que surge la idea del anexionismo al rico vecino del norte para mantener el régimen esclavista a ambos lados del Golfo de México. Hacendados y colonos de la isla se interesaban por el anexionismo, por lo que en lo económico creían representaba para ellos, aunque el verdadero anexionismo surge en las propias figuras gobernantes en la Unión Americana. A las ideas de la cúpula gobernante de la Unión, interesadas en la anexión de la isla a los Estados Unidos, se suman los cinco intentos de invasión a Cuba protagonizados por Narciso López, con fuerzas mercenarias enroladas en el vecino país. Narciso López no fue un independentista; fue anexionista, esclavista y promovió el diseño de una bandera con una estrella que se sumaría a la constelación de estrellas de la Unión Americana (Estados Unidos). Años después, la Asamblea de Guáimaro proclamó esa bandera como la enseña nacional, así como el escudo que ellos diseñaron, valoraron que fue la primera bandera por la que murieron hijos de Cuba. Al decir de Martí “Wualker fue a Nicaragua por los Estados Unidos; por los Estados Unidos fue López a Cuba”, así Martí dejó esclarecido el pensar y actuar anexionista de Narciso López.

Las ideas independentistas cuestionadas por autonomistas, reformistas y anexionistas, crecieron con los años, fue la ocupación de espacios y la toma de conciencia una tarea importante para que la idea de la independencia se materializará en los criollos que tenían un sentir cubano, de cubanía, características que los distinguía entre los demás que profesaban ideas y sentimientos diferentes, así se forjó en paulatino y creciente corolario lo cubano, la nacionalidad cubana que tuvo como crisol los momentos cumbres de las acciones independentista que cuajaron con el levantamiento de Céspedes en La Demajagua. A partir de ese momento, el crisol de lo cubano, la nacionalidad cubana por la que iniciaron la lucha y ofrendaron sus vidas valiosos hijos de la Patria y que constituye la expresión y resultado del esfuerzo, la dedicación y la consagración de los mejores hijos nacidos en la Patria, que tiene como simiente a la ilustración reformista cubana en los albores del Siglo XIX, en cuyo marco se definen corrientes y tendencias del pensamiento liberador de la colonia antillana, en pugna con las ideas reformistas, autonómicas y anexionistas.

BANDOS EN CONTRADICCIÓN IRRECONCILIABLES

Desde entonces han existido en Cuba dos bandos, los independentistas, que nacen con el pensamiento del Padre Félix Varela, que nos enseñó primero en pensar, -así tienen los cubanos sus propios razonamientos y argumentos para la libertad- y los anexionistas, que solo piensan en el acomodamiento y en la protección de los que predican el fatalismo geográfico y la necesaria absorción por los vecinos del Norte. Desde entonces no hay lugar a terceras posiciones, pues los que asumen esas tendencias finalmente se pasan al bando de los poderosos anexionistas porque andan en busca de privilegios que desdeña el trabajo, la entrega y el sacrificio por la patria.

Con el inicio de la Guerra de Independencia de los Diez Años, el 10 de Octubre de 1868, en La Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes al poner en libertad a los esclavos e inicialar el levantamiento contra España, convocando a los libertos a unirse a la lucha por la Independencia de Cuba, forja el sentimiento nacional libertario para todos los tiempos. Han pasado ya 151 años de la clarinada que hizo retumbar Patria y Libertad, forjando el espíritu indomable de los cubanos que prefieren la muerte y el exterminio a la humillación y el ultraje a los sueños y esperanzas del ser humano emancipado. Largos años de lucha en el que a fuerza de ideas, principios y convicciones los cubanos han alcanzado el destino propio de la justicia social, el que ha crecido con una pléyade de insignes hombres y mujeres que han aportado a la consolidación de un sentimiento común y derroteros propios de la libertad, la independencia y la defensa de los valores forjados en la larga tradición de luchas históricas y de combate en las más difíciles condiciones de vida. La Guerra de los Diez Años, constituyó un colosal esfuerzo de los independentistas, muchas veces harapientos, descalzos y mal comidos, contra el mayor ejército que Espala tuvo en América. Sin grandes recursos y fondos para la contienda, mientras Estados Unidos, con su falsa neutralidad, no vendía armas a los cubanos ni reconocía su beligerancia, construía y entregaba a los españoles embarcaciones de guerra y pertrechos militares para combatir a los cubanos en armas.

La Guerra extendida por una década, con grandes batallas y episodios militares donde brilló la táctica y la estrategia de los jefes militares y en la que por encima de todo resplandeció siempre el carácter constitucionalista de los rebeldes, que se dieron Asamblea Constituyente, Gobierno y leyes para la guerra; no obstante a ello, el no contar con toda la ayuda de los cubanos por la carencia de un sentimiento homogéneo de nacionalidad en toda la isla, la no incorporación del Occidente a la contienda, la prolongación de la guerra por 10 años, la división entre civilistas y militares, el accionar regionalista de algunos caudillos, la indisciplina, la insubordinación, la pérdida de importantes figuras durante el conflicto, la falta de mando único en las huestes mambisas, sumado a la hábil estrategia político militar de los españoles para conjurar la guerra , allanaron el camino para que una  parte de la burguesía y ricos terratenientes abandonaran las posiciones revolucionarias y accedieran el camino a la paz sin independencia y sin la abolición de la esclavitud con la firma  del triste Pacto del Zanjón, por medio del cual concluía la guerra. Ante ese Pacto del Zanjón, llegado con arreglo de una parte de los alzados, sin tener presente a la totalidad de los insurgentes, se protagonizó la Protesta de Baraguá, por medio de la cual Antonio Maceo proclamó con sus huestes: el 23 se rompe el corojo, que es como decir “Aquí no se rinde nadie”. La Protesta de Baraguá encarna lo más noble y puro de la rebeldía de los cubanos y el espíritu de sacrificio, enaltece la dignidad y la convicción de qué es mejor morir que rendirse ante enemigos tan poderosos, que la libertad y los principios no se negocian.

Sobrevino el periodo de Tregua Fecunda entre 1878 y 1895 en el que se desarrolló la Guerra Chiquita liderada por Calixto García y los Maceo, enmarcada entre 1878 y 1880, la que fracasó por la falta de preparación y de apoyo. Las propias condiciones del Pacto del Zanjón promovieron la creación de Partidos Políticos reformistas y obligó a la abolición de la esclavitud en 1886. Del mismo modo se fue forjando la unidad entre las generaciones revolucionarias que habían combatido en la Guerra grande y en la chiquita y los pinos nuevos desarrollan un sentimiento anticolonialista e independentista, el que con la ayuda de los cubanos emigrados en Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe, posibilitó lograr la unidad de todos los revolucionarios cubanos, en esta ocasión organizados y dirigidos por José Martí, el fundador del Partido Revolucionario Cubano, que supo unir a los viejos jefes militares y los pinos nuevos, para que juntos volvieran a la lucha por la independencia de la patria en una guerra necesaria y relámpago para no cometer los mismos errores de la contienda de los Diez Años. Grandes desafíos tuvo la preparación y organización de la guerra, a lo interno de las fuerzas patrióticas, para el logro de la unidad necesaria, y fuera de ellas, en la hostilidad de las autoridades norteamericanas, las que llegaron a abortar la expedición de La Fernandina con la incautación de las naves y los medios para el inicio de la Guerra Necesaria, la que tuvo formalmente, luego de iniciada el 24 de Febrero de 1895, el Manifiesto de Montecristi, el  que constituía la plataforma programática de la Guerra y de la futura república que se formaría luego de alcanzada la independencia. Martí cayó en combate al inicio de la contienda, Maceo un año y medio después, dos de los más importantes jefes de la Guerra Necesaria, pero continuó la lucha en condiciones favorables para las tropas insurrectas. España movilizó un enorme ejército que algunos calculan en cerca de 400 mil hombres armados, aplicó medidas criminales como la reconcentración del Valeriano Weyler, periodo que algunos estudiosos cifran en más de 250 mil los muertos civiles reconcentrados en las ciudades a causa del hambre, el hacinamiento sin condiciones y las enfermedades, además de los actos represivos. Baste señalar que Máximo Gómez en la Campaña de La Reforma, entre finales de 1897 y 1898, en Las Villas, con solo 4000 insurrectos, pone fuera de combate y diezma a más de 25 mil soldados españoles, lo que demuestra la táctica y estrategia de combate de los cubanos y la desmoralización de las tropas colonialistas.

GIRO INOPORTUNO DE LA GUERRA

En esas condiciones de virtual derrota de España, se produce un giro en la guerra con la intervención de los Estados Unidos, que con el pretexto del hundimiento del Acorazado Maine, surto en el puerto de La Habana, da inicio a la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana, al decir de Lenin, constituyó la primera guerra imperialista de rapiña de la época moderna. Así los yanquis conjuraron la independencia de Cuba y luego de la intervención y ocupación de la isla, esta emerge como república con un Apéndice Constitucional que mantenía a la isla en condiciones de república mediatizada, imperante en ella el neocolonialismo. El sueño anhelado por los Padres Fundadores de Estados Unidos alcanzó la realidad, despojándose a los cubanos del triunfo por el que habían luchado durante 30 años.

En el transcurso de la Guerra Necesaria y durante la intervención norteamericana en Cuba, el sentimiento antimperialista se acrecentó, el que fue cobrando fuerzas durante toda la república durante los gobiernos entreguistas y con una burguesía que desde siempre había traicionados los sueños de los cubanos. Creció firme el sentimiento independentista, revolucionario, antimperialista en las grandes masas populares, así se llega a la Revolución del 30, la que no logra triunfar por ser mediatizada por la acción intervencionista de la Embajada yanqui que movió las fichas para que las verdaderas fuerzas progresistas no llegaran y no se mantuvieran en el centro del poder político.

Las lacras sociales, el abandono a su suerte de la mayoría del pueblo, el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad, el abandono del campo, la entrega de las mejores tierras a los terratenientes y compañías extranjeras norteamericanas, el robo del erario público, la prostitución, la segregación racial y la falta de oportunidades para la gran mayoría de los cubanos, la concentración del capital en unos pocos, la botella y la corrupción política y administrativa, amparadas por las administraciones de turno con la tutela imperialista, crearon condiciones para unir a las fuerzas revolucionarias en los diferentes momentos de una república con bandera y escudo pero lastrada por el injerencismo de los Estados Unidos en los asuntos internos de la nación. Durante la primera mitad del siglo XX la bota imperialista en Cuba generó una confrontación política entre los mediatizados reformistas animados por los vecinos del Norte y las fuerzas más claras, patrióticas, revolucionarias y antimperialistas, que no dieron tregua al accionar de los que venden a la patria amparados en partidos políticos que se suceden en el poder y a los militares que se encaramaron siempre bajo la égida imperialista. Para calmar los “males del país” –entiéndase movimientos sociales- y promover todavía más los intereses norteamericanos en Cuba, se produce el cuartelazo militar de Batista en 1952, ahogando en sangre los sueños de los constitucionalistas de 1940 y el anhelo del pueblo para salidas democráticas a los problemas de la nación. Ante el Golpe de Batista, surge la Generación del Centenario, que no permitió que los sueños del Maestro, José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba, El Héroe Nacional, muriera en el Centenario de su natalicio; así surge una generación rebelde, cansada de engaños y traiciones de los Partidos Políticos y de la oligarquía gobernante que había traicionado los sueños por los que José Martí había iniciado la Guerra Necesaria. A un año de represión sangrienta, se produce el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, protagonizado por Fidel y un grupo de jóvenes rebeldes, muchos de los cuales fueron masacrados de forma sangrienta; la acción fracasó, pero dejó abierto un camino, los asaltantes con vida fueron sometidos a juicio y surge el alegato de Fidel La Historia Me Absolverá. Los asaltantes condenados fueron a prisión y las masas populares y el movimiento a favor de los recluidos creció con fuerza, el régimen con el interés de dar una visión compasiva y tolerante, accedió a la amnistía de los asaltantes. Continuó la lucha y fue necesario el exilio para reorganizar las fuerzas. La juventud cubana resistía en rebeldía y se agigantaba el Movimiento 26 de Julio en el seno del pueblo y de las fuerzas progresistas. Fidel en México, partió desde Tuxpan para desembarcar con el Granma por Playitas Las Coloradas, con sus 82 expedicionarios, y así iniciar la Guerra de Liberación Nacional. Desde la cárcel los asaltantes estudiaban a Marx, Engels y a Lenin, forjaban un ideario de luchas y se preparaban para la victoria, estudios que se consolidaron en la Sierra Maestra. El combate contra el ejército de Batista en la Sierra y la lucha insurreccional y clandestina en las ciudades, levantó a todo un pueblo que aborreció las torturas, asesinatos y desapariciones de jóvenes por las tropas batistianas y los órganos represivos diseñados, aupados y entrenados por los norteamericanos. La Revolución triunfante costó más de 20 mil jóvenes caídos en combate, tanto en el llano como en la Sierra, donde se incluyen los que fueron masacrados a mansalva en manifestaciones y la lucha clandestina en las ciudades de todo el país, una parte de ellos desaparecidos por los servicios de inteligencia de la dictadura batistiana.

La tradición civilista, de justicia social y de tratamiento decoroso a los prisioneros constituyó una conducta intachable de los cubanos alzados en armas en las guerras por la independencia y en la última etapa de la Guerra de Liberación Nacional que lideró Fidel, la que contrastaba con la conducta sanguinaria y de alevosa criminalidad de los servicios de inteligencia y represión de las fuerzas militares Batistianas.

TRIUNFO DE LAS IDEAS

Al fin llegó el Primero de Enero de 1959 y el triunfo de la Revolución permitió el poder completo para las ideas independentista en Cuba. El pueblo cubano se hizo poder y las amplias mayorías de la población se sumaron a la Revolución triunfante, dando inicio a un largo proceso de más de 60 años de luchas y victorias, durante el cual se ha desarrollado la hostilidad de los Estados Unidos y se ha producido un proceso de golpe y contragolpe entre ambos vecinos. Cuba nunca ha agredido a los Estados Unidos; pero, Estados Unidos no asimila la independencia de Cuba, han soñado y sueñan con tener a la isla bajo se tutela, para su explotación y fines geopolíticos y no como nación independiente opuesta a sus designios colonialistas e imperialistas sobre nuestras tierras de América.

El Socialismo a Cuba no llega en la punta de los cañones ni en las bayonetas del Ejército Rojo, liberador de Europa Oriental del fascismo hitleriano; no, el Socialismo en Cuba nace en la lucha de todo un pueblo por la justicia social, por la independencia, la libertad, la abolición de la esclavitud y todas las formas de discriminación; el Socialismo en Cuba llega por el enlace de los sueños de justicia social y libertad que la independencia de Cuba propiciaría para impedir que se extendieran por las Antillas los Estados Unidos y cayeran con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América y las ideas de Baliño, socialista que fundara junto con Martí el Partido Revolucionario Cubano y que también fundará con otros comunistas, junto con Julio Antonio Mella, el Primer Partido Comunista de Cuba en 1925; el Socialismo en Cuba llega con la entrada victoriosa de Fidel a La Habana, seguida y aplaudida en arrollante marcha de todo un pueblo, convertido en millones, a lo largo de su recorrido de Oriente a Occidente. Por el Socialismo entregaron sus vidas los que fueron a combatir en Playa Girón, que fue un pueblo entero, entre los que combatieron en el frente, se prepararon en el resto del país para eventuales agresiones o quedaron en la retaguardia neutralizando a la contrarrevolución interna o creando condiciones para el frente de combate. Por el Socialismo los cubanos han resistido años de agresiones, sabotajes, atentados, bombardeos a pueblos, ciudades, centrales azucareros, refinerías y quema de cañaverales e instalaciones industriales. Varios miles de muertos, mutilados y afectados por las acciones imperialistas contra el territorio nacional y en las instalaciones de Cuba en Estados Unidos y terceras naciones, ha sido el costo de la defensa del Socialismo a lo cubano: marxista, leninista, martiano y fidelista. El Socialismo en Cuba es garantía de libertad e independencia, de internacionalismo proletario, de latinoamericanismo, antimperialismo. El Socialismo es la garantía de la continuidad del proceso revolucionario, emancipador, libertario, democratizador y de permanente transformación y perfeccionamiento.

El Socialismo en Cuba llegó para quedarse y sus raíces son tan profundas como los 151 años de lucha por la libertad y la independencia, que continúa hoy con la resistencia a las políticas agresivas y anexionistas de los Estados Unidos contra Cuba, a la que bloquea criminalmente en una guerra económica, comercial, financiera, tecnológica, diplomática, mediática, cultural y en todos los campos de lo político, económico y social.

Los hombres y mujeres en cifra superior al medio millón de cubanos que han cumplido misiones civiles y militares en África, Asía y América Latina, que libre y voluntariamente han protagonizado su misión internacionalista han ido en defensa de sus ideas socialistas; los Cinco Héroes prisioneros del imperio, que resistieron largas condenas, incluso con dobles cadenas perpetuas, en juicios amañados, aislados y muchas veces en el hueco, resistieron estoicamente en defensa del Socialismo. Los hombres y mujeres que padecieron durante el Periodo Especial el doble Bloqueo, que soportaron  alumbrones de 4 y 6 horas, sin transporte, con  muy pocos alimentos, con la contracción económica sin igual, resistieron las secuelas del desmerengamiento del Socialismo en el Este de Europa y la desaparición de la Unión Soviética en defensa del Socialismo.

Los cubanos defienden hoy los logros alcanzados, que para muchos en el mundo son sueños. Los niveles de educación salud, cultura, asistencia social, desarrollo de las capacidades  y saberes compartidos por todo un pueblo, la igualdad y equidad de género y las oportunidades que una sociedad justa brinda a todos los hijos, donde las capacidades individuales permiten el acceso a todo el acontecer de la vida política, económica y social y donde se hace realidad el principio martiano, guía de la Constitución Socialista: “Yo quiero que la ley primera de la República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. Por eso los cubanos defienden su Socialismo y entregan la vida por el en el momento que se necesite.

Los cubanos enfrentan las dificultades económicas con la dignidad y altruismo de los que han ofrendado sus vidas por las conquistas del Socialismo en Cuba y en tierras hermanas, como lo hacen hoy los cubanos que en misiones internacionalistas prestan la ayuda solidaria en la lucha contra la Covid-19.

 Las predicciones de los enemigos fallan porque nos subvaloran, el desprecio por las ideas no le permiten ver la realidad, las claves del éxito de los cubanos frente a los Estados Unidos está en la verdad y justeza de nuestros postulados, porque la verdad no tiene contradicciones y la mentira solo se justifica con nuevas mentiras. Estados Unidos, al mentir, queda atrapado con nuevas mentiras, las que siempre tiene patas cortas y la verdad siempre la alcanza en su trayecto para derribarla con el argumento verídico. El pueblo de Cuba defiende la realidad de sus sueños que constituye la esperanza y el anhelo para la gran parte de la humanidad

El Socialismo en Cuba es invencible porque lo abraza todo un pueblo, un pueblo que ama la libertad y la justicia social, un pueblo internacionalista y humano.

Ultima modifica ilVenerdì, 12 Giugno 2020 14:47
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