Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

La agricultura urbana en tiempos de pandemia

por Luis Darío Martos González

Hace dos años y medio visitó Cuba el Dr. Carlos Petrini, Presidente de la Fundación Slow Food Internacional; su encuentro con la isla se produjo en momentos aciagos para los revolucionarios del mundo, y muy especialmente para los cubanos, pues su arribo a Cuba coincidió con el fallecimiento del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, el líder histórico de la Revolución que llevó al poder al pueblo victorioso el Primero de Enero de 1959.

Petrini visitó GRANJITA FELIZ, la terraza conejal de 25 metros cuadrados en la segunda planta de un edificio multifamiliar, localizado en el centro del casco histórico del municipio periférico de Guanabacoa, al este de La Habana; allí pudo conocer de la cría de conejos, en esos momentos más de 120 animales de las cinco razas predominantes en Cuba, contempló las 40 codornices en jaulas, las cinco colmenas de abejas meliponas o abejas de la tierra como se les llama indistintamente a las que no tienen aguijón, además de contemplar el desarrollo de la lombricultura y las plantas ornamentales, aromáticas y algunos frutales, todos en macetas, incluyendo el cultivar de fresas en el área tapada del techo de tejas de fibroasbesto del conejal. En aquel momento no contaba GRANJITA FELIZ con el Taller de Agrobiodiversidad El Garabato, un pequeño huerto para producir alimentos con el concurso de personas con discapacidades intelectuales, sensoriales y físicas y donde se desarrolla una importante labor de educación ambiental para la sustentabilidad.

Al día siguiente, en un encuentro con los miembros de Slow Food Cuba, en las palabras introductorias de una cena de trabajo, mencionó, repetidamente, la labor tan importante de GRANJITA FELIZ como ejemplo de agricultura urbana, manifestó que, “…yo, que he recorrido más de 140 países, no había visto cosa igual en tan pequeño espacio, lo que tiene un gran valor, pues en los próximos 50 años, cuando se deterioren más las condiciones naturales de los suelos de cultivo, por la erosión, la desertificación, la salinización, la intrusión marina y la pérdida de las propiedades físicas y químicas de los mismos, entre otras causas del Cambio Climático, hasta en los edificios será necesario cultivar para luchar contra las hambrunas, si es que no se cambian los estilos de vida y de consumo…”

Sí, en GRANJITA FELIZ, sin tierra de cultivo, en una terraza conejal, se producen alimentos y se trabaja por la protección del suelo. No tenemos tierra en el conejal y se producen conejos, codornices, se han producido pollos, además de sostener las abejas de la tierra, desarrollar la lombricultura para la producción de alimento animal y para la producción de humus de lombriz y abonos y fertilizantes líquidos. En aquellos momentos, para el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana, GRANJITA FELIZ fue un Ejemplo de Agricultura Urbana.

GRANJITA FELIZ se convirtió en un Proyecto de alcance Socio-productivo, Cultural-Comunitario, con la visión de trabajar por el desarrollo de la cunicultura cubana, por la cultura, la educación medio ambiental, la salud mental y la promoción de la agricultura familiar urbana en pequeños espacios, además de trabajar con personas con discapacidades intelectuales, sensoriales y físicas y menores con cáncer.

La pandemia de la Covid-19 ha detenido las actividades y acciones del proyecto, no así la labor que los promotores realizan en el Taller de Agrobiodiversidad “El Garabato” en los patios interiores de la Comunidad religiosa Los Escolapios, de Guanabacoa.

En Cuba, la agricultura urbana, suburbana y familiar siempre ha sido fomentada por el Grupo Nacional rector de esta actividad en el Ministerio de la Agricultura y sus Jefes han ostentado un puesto en los más altos niveles de dirección político y estatal de la nación, lo que indica que los dirigentes superiores del Partido y del Estado cubano han estado al corriente de estas labores. Hace años atrás, en los inicios del Periodo Especial, Raúl Castro Ruz, en su condición de Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en aquel entonces, y Ministro de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) señalaba que “son tan importantes los frijoles como los cañones”, en referencia al valor estratégico de la producción de alimentos para el pueblo.

En los Lineamientos del Nuevo Modelo Económico y Social del Partido y la Revolución se potencia todo lo relativo al desarrollo de la agricultura cañera y no cañera, esta última para la producción de alimentos para el consumo de la población y para uso de la alimentación animal, la sustitución de importaciones, el encadenamiento productivo, la comercialización con el turismo e, incluso para la exportación, como fuente de obtención de divisas. Con el Periodo Especial, luego de la desaparición del Campo Socialista y de la Unión Soviética, cuando Cuba perdió el 85 % de las fuentes históricas de importación de materias primas y combustibles para la economía nacional y de exportación de sus productos, la contracción de hasta el 34 % del PIB, con una economía en crisis, asediada por las acciones de los enemigos del exterior y de grupúsculos internos descontentos ante las necesidades, carencias y penurias, sometidos al doble bloqueo de los Estados Unidos y el de los antiguos socios de la Isla en Europa Oriental, Cuba adoptó un conjunto de medidas para salir de ese tránsito al que obligadamente la vida le impuso a la nación. La apertura a la Inversión Extranjera, al turismo internacional, la despenalización del dólar y la libre circulación de la divisa, las tiendas en divisas, los Mercados Agropecuarios y de Artículos industriales, el trabajo por cuenta propia, la creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), entre otras medidas, crearon nuevas condiciones en el país.

Las nuevas formas de propiedad, de comercialización y producción se extendieron a la agricultura con la creación de las UBPC y el fortalecimiento de las Cooperativas de Producción Agropecuaria -cañeras y no cañeras-, así como de las Cooperativas de Créditos y Servicios, junto con el redimensionamiento de la Empresa Estatal Socialista. Del mismo modo se inició un proceso de entrega de tierras ociosas a personas que desearan hacerlas producir. El traspaso de las instalaciones, bienes y medios de trabajo, así como los insumos, materias primas y otros medios de las unidades estatales de producción, así como la entrega de las tierras en usufructo a las UBPC, constituyó un paso de avance en la descentralización agropecuaria, puestas en manos de sus productores, quienes a partir de ese momento serían los dueños de la producción y de su comercialización por medio de contratos. Las producciones contratadas en base a las necesidades del país, de forma organizada y planifica como es la economía cubana, permitiría un gradual proceso de recuperación. Al pasar los años de la experiencia cubana, la agricultura floreció y se evidenciaron avances importantes, aunque estos no satisfacen todas las necesidades y expectativas presentes en el sector. Cada año, ante los retos de las dificultades de Cuba para el acceso al mercado internacional fruto de las medidas restrictivas del Bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba, la disminución de los ingresos de divisas del país, la elevación de los precios de las materias primas, la necesidad de adquirir alimentos para la población, la agricultura cubana ha asumido nuevos retos y desafíos para sustituir importaciones importantes para la producción de alimento animal, suplir necesidades del turismo internacional en Cuba y aliviar las necesidades alimentarias de la población; todo ello, con la carencia de insumos necesarios, equipamiento y medios de trabajo indispensables, así como de fertilizantes y otros productos requeridos para el incremento de los rendimientos. La adopción de medidas agroecológicas ha sido una práctica de importancia que han asumido los agricultores cubanos para paliar la difícil coyuntura en la que se desarrolla la actividad agropecuaria en las condiciones extraordinarias de un bloqueo económico, comercial y financiero que provoca daños inconmensurables a la agricultura cubana y a la vida toda de todos los cubanos.

Durante toda la Administración Trump las medidas del Bloqueo se han arreciado a niveles asfixiantes, con daños que se sienten en la vida nacional, en la macroeconomía y en la economía familiar, incluso en el estómago de los cubanos; pero, la inteligencia, la capacidad de resistencia y la fe y convicciones profundas permiten generar nuevas ideas y proyecciones.

Cuba fue un país dependiente antes del triunfo de la Revolución, la mayor parte de los alimentos procedían de los Estados Unidos. Cuba producía mucha caña, tabaco, algún café, plátano en las plantaciones de la United Fruit Company, propiedad yanqui, existían muchos latifundios y las mejores tierras eran propiedad extranjera, muchas de ellas sin explotación agrícola. Se producían algunos cultivos varios sin importancia económica. El grueso de los alimentos era importado. La Revolución transformó esa situación de dependencia y desde el mismo triunfo aseguró tierras a quienes la laboraban, cultivaban y hacían producir, desaparecieron los latifundios y se crearon grandes empresas agrícolas, las tierras productoras de caña pasaron, junto con los ingenios y centrales azucareros, a ser propiedad de todo el pueblo con la nacionalización de los mismos, proceso iniciado con la nacionalización de las propiedades norteamericanas. Fue un camino duro, complejo y largo que dio fruto con los años y los planes gigantescos en la actividad pecuaria con el desarrollo del ganado mayor por medio de un complejo conjunto de empresas ganaderas y hasta con una recordista internacional de leche para una jornada, Ubre Blanca la más famosas de nuestras vacas lecheras,  se desarrollaron la actividad porcina, avícola, la acuicultura, la apicultura, entre otros planes especiales. La actividad agrícola experimentó un avance enorme con la creación de planes especiales arroceros en varias provincias del país, planes citrícolas, de cultivos varios, frutícolas, entre otros, con resultados productivos y económicos de gran importancia a la economía nacional y para el Producto Interno Bruto (PIB).

La situación creada por el Bloqueo Económico contra Cuba y la hostilidad de la Administración Trump han compelido a una mirada mayor sobre la actividad agrícola. Con el Periodo Especial se cifró la esperanza en la agricultura, con notables resultados; con Trump se ha vuelto a tener una mirada más profunda sobre la actividad agropecuaria y el encadenamiento productivo que permita el desarrollo de un sector más competitivo, productivo y de aporte a la alimentación de la población en aras de una sostenibilidad alimentaria. En ese sentido se trabajaba cuando llegó la pandemia de la Covid-19.

AGRICULTURA Y PANDEMIA

La agricultura en tiempo de pandemia tiene importancia trascendental, de carácter estratégico y de seguridad nacional, pues determina en la vida de la sociedad en su conjunto, en la vida familiar y personal. Los ingresos del país y todo su presupuesto están a disposición de las medidas que impone la lucha contra la pandemia, la que requiere de grandes esfuerzos y sacrificios colectivos, las medidas preventivas son costosas en lo económico. Las personas que producto de las medidas de distanciamiento físico y social están en casa, requieren alimentarse y se hacen consumidores del servicio eléctrico para satisfacer las necesidades de la televisión recreativa, de la tele clases para estudiantes, del uso de la telefonía celular para las conexiones de internet, para el uso de los ordenadores y de juegos; el distanciamiento, encierro en los hogares de niños y adolescentes junto con el adulto mayor, genera un estado de estrés, de ansiedad, el que muchas veces se traduce en necesidad de alimentarse, tal es así que se piensa en que las personas estarán más obesas después de la pandemia. Estas apremiantes necesidades, fundamentalmente la de alimentación, requiere un esfuerzo extraordinario del Estado para asegurar la canasta básica normada y los alimentos liberados que se venden en las tiendas por divisa, lo que no satisface todas las necesidades de la población. Los Mercados Agropecuarios como el resto de los lugares de venta de alimentos son asediados y las colas son enormes. Los puntos de alimentación popular para llevar al hogar, junto a otros sistemas del mercado electrónico no bastan para suplir todas las necesidades y expectativas creadas en la población. La crisis económica y la contracción de la producción que ha generado a nivel planetario la Covid-19, se siente en Cuba y, como consecuencia de las medidas del criminal Bloqueo Económico, será más evidente después de la pandemia. Como señalara Martí “en el difícil arte de prever, está todo el arte de salvar”, la dirección política y estatal del país ha intensificado su accionar en la actividad agrícola, desde los inicios de la pandemia se realizan esfuerzos ingentes por asegurar los altos rendimientos productivos y las reuniones y encuentros de las autoridades del ramo con los productores a diferentes niveles para el aseguramiento de una producción sostenible de alimentos para la población y de alimentos para la alimentación del consumo animal, tienen carácter estratégico

Recorridos y reuniones del Segundo Secretario del Comité Central del Partido y del Vice Presidente de la República en cada región del país con los dirigentes provinciales del Partido, de las Gobernaciones y de los principales líderes de la agricultura. Las visitas a Empresas agropecuarias de altos niveles productivos, así como a productores destacados y a Unidades Básicas de Producción Agropecuarias y de Cooperativas Campesinas son parte del accionar en función de una agricultura sostenible y de impacto en la alimentación de la población.

En los medios de prensa el tema de la producción de alimentos se ha potenciado como nunca antes, lo que tiene como objetivo propiciar una mayor participación popular, estimular a los agricultores para que asuman el rol que les corresponde, así como dar a conocer diferentes indisciplinas sociales, ilegalidades y delitos que se cometen en el sector por personas inescrupulosas, intermediarios y delincuentes que utilizando subterfugios legales pretenden vivir del acaparamiento y la especulación en momentos decisivos de la vida nacional.

La campaña de siembra de primavera y el aprovechamiento oportuno de las lluvias en todo el territorio nacional, lo que trae resultados positivos en la recuperación de las diferentes fuentes de abasto de agua para consumo humano, agrícola e industrial y de las cuencas del manto freático, posibilitan que las tierras estén aptas para la siembra de viandas, hortalizas, vegetales y del resto de los cultivos que aseguran la alimentación humana y animal en las condiciones propiciadas por la pandemia y el Bloqueo yanqui contra Cuba.

La producción de alimentos de ciclo corto como el maíz, boniato, calabaza, pepino, melón, berenjena, así como potenciar cultivos como el plátano, la yuca y la malanga entre otros renglones tradicionales de la mesa cubana es otra de las prioridades en esta época, la que requiere de la aplicación consecuente de diferentes acciones agroecológicas para paliar la carencia de herbicidas, fertilizantes y otros insumos. La siembra y plantación oportuna de los cultivos, la preparación adecuada de los suelos, el intercalamiento de cultivos, la siembra de barreras vivas, el aporque, chapea y limpia de cultivos con el empleo de todas las fuerzas y técnicas disponibles, permiten aliviar la carencia de herbicidas, las intensas lluvias de la época o la carencia de precipitaciones durante el ciclo vegetativo de cada cultivar. La opción que tenemos los cubanos es trabajar con dedicación, decisión y amor, realizando los controles a pie de surco y cantero para asegurar las medidas emergentes necesarias ante cada contingencia agrícola que pueda presentarse ante plagas y enfermedades, como sucedió en casi todas las provincias durante el pasado año y al inicio del 2020 con el cultivo de frijoles, atacados por un virus que diezmó las plantaciones en su época de florecimiento.

La agricultura tradicional en Cuba ha de asegurar una parte importante de los alimentos para la población cubana en las condiciones de pandemia y post-pandemia y así evitar la erogación adicional de cifras importantes de financiamiento en el mercado internacional, en el que se prevé el aumento escalonado de los precios de casi todos los alimentos y de las materias primas fundamentales, es por ello que los combustibles y lubricantes requeridos para la agricultura estén garantizados por el Estado cubano, junto a los niveles necesarios de agua para los sistemas de riego, entre otros aspectos importantes del sector.

LA AGRICULTURA URBANA, SUBURBANA Y FAMILIAR

A los retos y desafíos a que se enfrenta la agricultura tradicional cubana en las grandes extensiones de cultivos de Empresas Estatales, UBPC, Cooperativas de Producción Agropecuarias y de Créditos y Servicios hay que sumar las acciones de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar en pequeñas fincas alrededor de las principales ciudades, cabeceras de municipios y otros poblados y bateyes donde se impone elevar los niveles productivos y rendimientos agrícolas, lo que junto con la explotación de Huertos Intensivos, Semiintensivos, organopónicos, patios familiares, incluso en las terrazas, balcones, jardines y otras áreas urbanas o suburbanas, pueden contribuir a la soberanía alimentaria local y familiar con la siembra de cultivos de ciclo corto, entre ellos, vegetales, hortalizas, plantas aromáticas que se usan como condimentos, plantas medicinales y frutales. La creación de bancos de semillas y de producción de posturas contribuye a crear condiciones para una mayor sostenibilidad productiva que permitan a todo el pueblo ponerse en función de la producción de alimentos y disminuir la escacez de productos del agro en la canasta familiar.

La totalidad de los patios, traspatios, parcelas urbanas, áreas de centros laborales y escolares aun sin producir, permiten contar con una reserva de tierra que bien explotada dará resultados positivos localmente. Con la vuelta a la normalidad paulatinamente, el país se enfrentará a nuevas condiciones de vida en una normalidad anormal signada por las secuelas de la pandemia a nivel planetario y por el Bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba, el que constituye una verdadera cacería de brujas y guerra económica con agresión terciaria, por organizaciones y comerciantes internacionales que ante las presiones decidan romper vínculos con Cuba y evitar las sanciones del poderoso imperio. Así vemos como Cuba vuelve a estar sumida en un Doble Bloqueo.

El mundo estará contra el Bloqueo, pero el rigor de este y la pandemia provocarán a Cuba y su pueblo daños de valor inconmensurables.

SI SE PUEDE

Cuba demuestra al mundo que sí se puede, que en tiempos de coronavirus y de agresiones, cuando hay unidad y fe inconmovible en la victoria, se puede avanzar y triunfar. Hoy muchas ciudades, aquejadas por los efectos de la pandemia, la crisis económica y la contracción de los niveles productivos con consecuencias en el empleo, en los niveles de producción que no alcanzan para todos los consumidores, la disminución de los niveles de vida y bienestar, están requeridas de buscar opciones para contrarrestar los efectos de la pandemia y la situación de hambruna que puede acontecer en el mundo. A esa situación se impone el desarrollo de nuevos modelos productivos de alimentos que se alejen de las tradicionales fuentes de adquisición. Hay que asegurar que la agricultura en las naciones del mundo se concentre en la producción de los alimentos indispensables y que en la comunidad se trabaje por asegurar la producción de alimentos agroecológicos en los terrenos de las viviendas y espacios públicos disponibles así como en macetas en balcones, terrazas y todo espacio con capacidad productiva. Eso se puede lograr no solo en Cuba, en otras naciones, incluidas las familias en las grandes ciudades del Primer Mundo. Esos espacios verdes, además, se convertirán en pulmones para la vida en las ciudades, en las que la contaminación ambiental con agentes tóxicos de las industrias que vierten a la atmósferas los contaminantes y hacia otros ecosistemas, dañan la vida en las urbanizaciones

La Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar tiene la posibilidad real de demostrar su capacidad resiliente y ofrecer una contribución extraordinaria a la vida y la alimentación de millones de seres en el mundo y contribuir así a la soberanía alimentaria, tantas veces señalada en foros internaciones y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta el 2030.

Sí GRANJITA FELIZ durante más de 3 años produjo una cifra entre 540 y 600 conejos al año en 25 metros cuadrados, desarrolló la lombricultura con las cagarrutas de conejos y elaboró pienso para pollos y codornices con el estiércol y desechos sólidos, multiplicó la cría de codornices y de Abejas de la Tierra, (de las que no pican ni tienen aguijón) y desarrolló la siembra de fresas en macetas y plantas aromáticas para condimento en el techo del conejar, creemos que sí se puede desarrollar una agricultura urbana en pequeños espacios como una forma más de contribuir a la soberanía alimentaria post pandemia en todas las ciudades, grandes y pequeñas, y en muchos pueblos en el mundo

Hay que desvanecer con mano piadosa toda sombra que se cierna sobre la obra bella que podemos edificar para una vida más próspera y feliz, a ese anhelo hay que sumar a todo el mundo, hay que socializar el amor y las buenas prácticas para lograr globalizar la solidaridad entre los seres humanos por encima de la globalización neoliberal, la causante de los males de la humanidad.

Por el pan, la paz y las rosas globalicemos la solidaridad, la amistad y la fraternidad entre los seres humanos y unamos fuerzas para crear espacios colectivos donde en la comunidad se pueda producir parte de lo que necesitamos consumir. Cuba demuestra la capacidad que tiene para resistir una pandemia y demuestra las potencialidades del Socialismo para enfrentar una situación de catástrofe planetaria que daña la economía, la salud y la vida y afecta con consecuencias desastrosas a las familias más vulneradas  y vulnerables de las sociedades capitalistas desarrolladas y de los paieses en v´ñias de desarrollo donde las condiciones de vida son todavía más precarias.

En América Latina la contracción de la economía provocará afectaciones por debajo del 5,3 % en el Producto Interno Bruto y las secuelas en el índice de pobreza, en la hambruna, el desempleo, la salud y la educación alcanzarán, entre otros indicadores importantes, cifras que afectarán a millones de latinoamericanos, en una región con el mayor nivel de desigualdad en la distribución de las riquezas. El panorama es sombrio y la agricultura puede paliar la situación si los gobiernos acceden a cooperar con los pequeños agricultores familiares para la producción de alimentos. Cuba es un ejemplo en este camino, donde el Estado favorece la producción alimentaria y donde con pocos recursos, con controles adecuados, se logran resultados que debieran encontrar émulos similares en otras naciones del mundo en desarrollo. Cuba ha brindado sus experiencias en el tema de la Covid-19, también pudiera ofrecer sus experiencias en el tema agropecuario, donde desarrolla una labor agroecológica importante en armonía con la naturaleza a la que debemos proteger.

La Agricultura en época de pandemia es vital para la sobrevivencia de las clases más desposeídas, para los vulnerados y los vulnerables que requieren de la globalización de la solidaridad. Globalicemos la solildaridad en época postpandémica.

Ultima modifica ilSabato, 13 Giugno 2020 06:53
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