Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

Médicos cubanos de Lombardia ya están en casa In evidenza

por Luis Darío Martos González

Si, ya están en casa. Los médicos cubanos y el resto del personal que acudió a la región italiana de Lombardia en gesto solidario para la lucha contra la Covid-19, ya están en casa luego de la cuarentena de 14 días al regreso de la península itálica. Fueron recibidos por el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez y otras personalidades políticas y estatales; se les brindó todo el reconocimiento de la nación y del pueblo en el diálogo que sostuvo con ellos el Presidente cubano en el Centro Internacional de Aislamiento La Pradera, después partieron a sus respectivas provincias y municipios donde fueron agasajados por autoridades territoriales y locales y donde el pueblo les brindó la cálida acogida antes de ser recibidos en sus barrios por los vecinos y familiares.

Los Héroes al fin llegaron a sus hogares, juntos a sus padres, madres, esposas o esposos, hijos y demás seres queridos, pudieron descansar y celebrar en familia el Día de los Padres, este 21 de junio, día que se celebra en Cuba y otras naciones del mundo como reconocimiento y admiración a los que, junto con las madres, forjan familias, la célula fundamental de la sociedad.

Ellos son los primeros héroes del enfrentamiento internacional de Cuba a la Covid-19 que regresan victoriosos a sus hogares luego del cumplimiento de su misión en la región  italiana de Lombardía, donde en el Hospital improvisado en Crema, desarrollaron su labor médica y asistencial a los pacientes aquejados por el Nuevo Coronavirus y su acompañante enfermedad la Covid-19. Allá fueron en gesto de solidaridad y hermandad, fueron a brindar asistencia médica y amor, a compartir con los pacientes aquejados para contribuir a la sanación física y espiritual.

La salud médica cubana, basada en una concepción biopsicosocial con alcance y fin, apriorísticamente preventivo, a posteriori curativo, tiene al ser humano y su vida como objetivo primero y no al ser como una mercancía en medio del mercado común de bienes y servicios, como es usual en el mundo capitalista. Hay una diferencia conceptual de la medicina cubana con la práctica de la medicina en la mayoría de las naciones del mundo. En Cuba la atención médica es un derecho del pueblo, es gratuita y universal, por la que el ciudadano cubano, ni ningún residente permanente en el territorio nacional, tienen que hacer aporte financiero alguno para ser atendido en ninguno de los niveles de atención médica. Los consultorios Médicos de Familia, los Policlínicos, Hospitales ni los Institutos de Investigaciones Científicas cobran un centavo por las consultas médicas, análisis, pruebas radiográficas y otras pruebas de alta tecnologías ni los tratamientos y la hospitalización ni las intervenciones quirúrgicas, incluidas las que tienen que ver con la trasplantología, se cobran, son servicios al alcance de todos los ciudadanos y totalmente gratuitos, subvencionados por el presupuesto del Estado cubano.

El acceso al estudio de la medicina está abierto para todos los jóvenes que lo deseen, las matrículas para las carreras de ciencias médicas dan acceso y oportunidades a todos los que demuestren aptitudes académicas para la asimilación de los conocimientos y capacidades para una carrera tan humana y de tan amplios conocimientos, que requieren de una probada capacidad cognoscitiva y de sacrificio para el estudio permanente y durante toda la vida. La enseñanza de la medicina en Cuba asume la concepción biopsicosocial con un marcado fin preventivo y curativo, donde lo más importante es la prevención para evitar que el ser humano enferme a tempranas edades. Gracias a esta concepción médica en Cuba los niveles de salud muestran paradigmas de gran valor a nivel internacional. Desde la esperanza de vida al nacer, la mortalidad infantil en el primer año de vida, la mortalidad materna, el nivel inmunitario contra enfermedades infecto-contagiosas, la dispensarización de la población cubana relativas a las enfermedades que constituyen verdaderos flagelos de salud como son las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, diabetes mellitus, enfermedades cancerígenas, la obesidad y el sedentarismo, así como el control del adulto mayor y la atención diferenciada a las embarazadas, son indicadores que se siguen desde la base por el Sistema Nacional de Salud

El Sistema de Salud en Cuba da especial atención a la estomatología, la que desde las primeras edades del niño da seguimiento a los infantes en las consultas de estomatología escolar con carácter preventivo y la atención estomatológica a las embarazadas, así como el seguimiento preventivo estomatológico a los cardiópatas y a los requeridos de cirugías oftalmológicas, entre otros muchos aspectos, que van desde enfermedades específicas que afectan a grupos minoritarios y que en ocasiones son constitutivas de grandes gastos para su atención médica y tratamientos especializados, lejos del alcance económico para muchas familias. La medicina en Cuba y la enseñanza de las ciencias médicas en la nación antillana tienen un carácter netamente humanista, donde el ser humano es el centro de la actividad de los servicios asistenciales de salud.

Los médicos cubanos que fueron a Lombardia y los que andan por la región de Turín, como los que en numerosas brigadas andan en su labor humanística por países de Asia, África, Europa y América Latina, no andan de pedigüeños por esas tierras, andan de hermanos, ofreciendo sus servicios para conjurar los males de una pandemia que ha llegado al mundo para trastornar la vida política, económica y social y revolucionar la vida de los seres humanos, para sembrar desesperanza y dolor, hambre y desolación junto al despertar que muchos esperan tras la pandemia; los médicos y el resto del personal de salud de Cuba que acuden a los más recónditos lugares,  van a llevar, con su accionar sanador,  salud y una dosis de amor, para contribuir a salvar vidas que la pandemia quiere robar; el personal de salud cubano va los lugares para compartir con los enfermo, por encima  del idioma o la lengua nativa, con el lenguaje del amor y la ternura en la atención, con el respeto a la identidad nacional del paciente. A los médicos cubanos los mueve una ideología, la del amor y respeto al derecho ajeno, del respeto a la cultura e identidad de cada comunidad y del paciente que se atiende por un especialista de la salud cubano, donde lo primero es el ser humano y el dolor que le aqueja.

El personal de la salud cubano está preparado para afrontar las más duras condiciones climáticas y las peores adversidades, allí donde están los pacientes que sufren las inclemencias de la época, las condiciones depauperadas de vida y la calamidad que es necesario enfrentar para salvar la vida de un ser humano; no es el dinero la motivación de un especialista de salud de Cuba ni la obtención de un interés particular o privilegio para Cuba, no es un fin supremacista; sí es, un fin humanista, solidario, altruista, de fraternidad, solidaridad y hermandad la motivación que tiene un especialista de la salud de la Mayor de Las Antillas, es el fin de salvar vidas, de ayudar a paliar el dolor humano en aquellos lugares donde, para el mercado de la salud, son ceros humanos los pacientes.

Los cubanos reciben como Héroes a los especialistas que regresaron de Lombardia, como serán recibidos el resto de los que en más de 34 brigadas están en otras naciones, porque dejaron atrás a familias, comodidades, sueños por realizar, para arriesgar sus vidas, para salvar a otros seres al borde de la muerte. La Pandemia de la Covid-19 es un enemigo silente, invisible, que con encono ponzoñoso agrede la integridad de personas vulnerables con padecimientos y enfermedades concomitantes que constituyen un agravante a las secuelas del virus. Los médicos cubanos y el resto de los especialistas que viajan en las brigadas médicas arriesgan sus vidas y le deja intranquilidad y zozobra a los familiares y seres queridos. Este personal de salud que da el paso al frente, de forma libre y voluntaria, con altruismo y noble gesto de desprendimiento, lo hace por convicciones, con la fe inconmovible de contribuir con su ejemplo, a salvar vidas y poner en alto el prestigio y la autoridad de Cuba y su pueblo, ganados por años de lucha y sacrificios. Solo las convicciones profundas, el apego a ideales de solidaridad, amistad y fraternidad entre los seres humanos, son la piedra angular que los dirige.

El personal de salud cubano no es esclavo, son hombres y mujeres emancipados, con una vocación internacionalista forjada en la máxima martiana de Patria es Humanidad, en el ideario martiano y en el ejemplo internacionalista del Che, en la educación política que Fidel les legó en su concepto de Revolución y en la firmeza con que asumen el paradigma de la salud pública cubana, que es internacionalista y que se enraizó desde las primeras misiones internacionalistas en Argelia y que luego siguieron en otras tierras del mundo, siempre en ayuda solidaria y con el desprendimiento propio de los hermanos de buena sangre.

El pueblo de Cuba los acoge y los tiene hoy en sus hogares y pronto en sus respectivos puestos de trabajo, en sus labores cotidianas de entrega a su pueblo. Hoy los recibimos y mañana recibiremos de ellos el mismo amor con el que trabajaron y atendieron a sus pacientes en Lombardia. El Héroe en Cuba se forja por la modestia, la sencillez, el desprendimiento hacia los demás, con la entrega cotidiana, sin creerse supremacista y persona especial; lo especial que tienen es la modestia y la sencillez, la honradez, el humanismo y la dignidad.

Hoy Cuba tiene en el seno de su pueblo a 52 nuevos Héroes, los Héroes de Lombardia; mañana tendremos a los Héroes de Turín, a los Héroes de Kuwait, a los Héroes de Andorra, Perú y a todos los otros Héroes de las Brigadas médicas cubanas del Contingente Henry Reeve en 26 países, a los especialistas de salud de Cuba en 59 naciones donde prestan servicios solidarios y que también batallan contra la Covid-19; igualmente serán agasajados todos los especialistas de la salud y otras disciplinas que en Cuba han contenido eficazmente la pandemia. Todos ellos son los nuevos Héroes de Cuba, como lo fueron ayer –y lo siguen siendo hoy- los Cinco Héroes Prisioneros del Imperio y que ofrecieron tenaz resistencia en las cárceles del Imperio por defender la causa de la Revolución Cubana.

En Cuba los Héroes no se fabrican, ni se preparan; los Héroes surgen por su ejemplo de modestia y sencillez, por la entrega a una causa humana y justa, por la entrega a la verdad contra la manipulación mediática del Imperio y de las agencias a su disposición, que representan los intereses de las oligarquías que detentan el poder en perjuicio de las grandes mayorías desposeídas.

Los médicos y personal de la salud cubanos son Héroes porque demuestran al mundo lo mucho que se puede hacer con poco; son Héroes porque demuestran una verdad que se quiere silenciar, porque son portadores de la realidad de que un mundo mejor es posible si queremos conquistarlo entre todos. Hoy el sistema de salud en casi todas las naciones ricas y pudientes, donde el capital y el dinero lo son todo y donde los seres humanos son una mercancía más; pero donde todo ha colapsado, los médicos cubanos demuestran la vía para el cambio en la humanidad.

Al reclamo de la postulación a la condición de Premio Nobel de la Paz a las Brigadas del Contingente Henry Reeve, hay que sumar voces para esos Héroes.

El mundo necesita paz y salud y el cambio necesario para hacer realidad el mundo mejor posible, el que soñamos para todos y no para una parte de él.

Ultima modifica ilSabato, 27 Giugno 2020 09:44
Devi effettuare il login per inviare commenti