Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

Extrañas reacciones electorales de los pueblos

por Luis Darío Martos González

Hay reacciones raras en los pueblos cuando se valoran los resultados electorales de algunos procesos que se han dado en América Latina, son realmente sorprendentes; también los apreciamos en la culta y civilizada Europa, donde en algunas naciones los resultados de las urnas se contraponen a los verdaderos intereses de los nacionales. Son cosas raras, pero no casuales, responden a múltiples causas, sin que necesariamente sean frutos de procesos fraudulentos, aunque sí amañados y guiados por la propaganda mediática y los intereses de verdaderos emporios económicos y financieros que son capaces de constreñir los verdaderos intereses de los electores y de los pueblos.

¿Cómo pudo ser posible que los bolivianos eligieran a Hugo Banzer en elecciones “supuestamente democráticas” luego de haber encabezado un régimen dictatorial surgido de un Golpe de Estado Militar y haber sido parte también de la Operación Cóndor? Es insólito el actuar de los votantes, si se piensa a la ligera. Hoy vemos lo que ha sucedido en Bolivia con el Golpe Cívico Militar de la derecha recalcitrante y fascista, que tienen lenguaje excluyente, supremacista y racista, que siente aversión contra los indígenas y pobres. Casi 14 años de progreso fue derrumbado por una élite a la que solo le interesan sus intereses de clase y que nada le importa cuando se trata de beneficios equitativos en similar igualdad de condiciones; ellos lo quieren todo y no aceptan la redistribución justa, o más justa, de las riquezas nacionales. Veremos qué pasa en Bolivia en las próximas elecciones donde la derecha tiene el satén por el mango. ¿Aplastarán la voluntad del pueblo si en las urnas se gana? Bolivia en su historia republicana es una nación signada por sucesivos Golpes de Estado de los militares, han sido los regímenes de esta naturaleza los que han abierto el país a las transnacionales y permitido el saqueo de sus recursos naturales y el vasallaje de sus ciudadanos por las compañías extranjeras y la oligarquía nacional que desprecia a los originarios de pueblos autóctonos, han sido los militares los que posibilitaron que la expectativa de vida al nacer fuera una de las más bajas del mundo y una de las naciones más pobres del universo. Solo Evo Morales y el Movimiento al Socialismo sacaron a la nación del atraso ancestral y del vilipendio de los pueblos originarios. Veremos en octubre que decide el pueblo boliviano y si la derecha reaccionaria es capaz de arrebatar el triunfo al Movimiento al Socialismo (MAS). El derrocamiento de Evo significó un golpe adicional contra Venezuela y Cuba, y contra la Alianza Bolivariana de las Américas-Tratado con los Pueblos (ALBA-TCP), además de otro golpe para los procesos integracionistas ya en crisis por el auge de la nueva derecha en la mayoría de los países latinoamericanos.

Todavía se recuerda la victoria amañada de Violeta Chamorro en Nicaragua, la compra de votos y la venta que hasta algunos sandinistas hicieron de su boleta electoral a cambio de unos pesos. A veces la voluntad tiene precio y costo. Recordamos cómo lloraban muchos simpatizantes sandinistas que vendieron su voto pensando que el Sandinismo ganaría las elecciones. Después vino la debacle y se impuso un régimen que pudo retrotraer algunas de las conquistas del Sandinismo. Pasaron varios años para volver a ganar en las urnas el poder arrebatado a los revolucionarios; desde luego, los Sandinistas se habían preparado para el triunfo y eran cercanas las conquistas que el pueblo había logrado con el triunfo insurreccional; pero, subestimaron a la derecha reaccionaria luego de una guerra sucia impuesta por los Estados Unidos y los grupos alzados contra los sandinistas

Los acontecimientos recientes protagonizados por la derecha en esa nación demuestran la fuerza de una Revolución autóctona con fuertes raíces en su pueblo, pueblo de combatientes forjados en una lucha que les costó bastante sangre y dolor. Los sandinistas, con larga tradición de luchas, luego de imponerse primero en una lucha insurreccional contra el régimen fascista de Anastasio Somoza, aupado y apoyado con todos los recursos y medios por los Estados Unidos, volvieron a triunfar, en segunda oportunidad, en las urnas, para revertir el retroceso que habían provocado los propios nicaragüenses al dejarse arrebatar con dádivas la victoria.

Hay que recordar lo sucedido en Argentina. La maquinaria reaccionaria de Mauricio Macri acabó con los años de conquista para el pueblo argentino, el que durante el gobierno de Nestor Kirchner y el de su esposa, Cristina Fernández, que lo sucedió en la presidencia, pudieron derrotar las medidas neoliberales que padeció de los anteriores gobiernos entreguistas al Fondo Monetario Internacional. Macri logró revertir las conquistas de más de una década de progreso y nuevamente llevó a la nación a la bancarrota, fue capaz de destruir lo logrado en años; pero, su éxito lo alcanzó en las urnas con un discurso que acaparó la intención de votos. El pueblo cansado de algunos inconvenientes económicos, frutos de la crisis mundial, no lo pensó dos veces, le pasó factura al candidato oficialista y Argentina volvió a retrotraerse en el tiempo. Los argentinos no miraron al pasado, no recordaron lo sufrido durante los gobiernos de Ménen y de La Rúa, y el deseo de una vida más cómoda, al influjo de la maquinaria propagandística de la derecha, los confundió. El pueblo tuvo en la expresión de su voluntad el equivocado papel de volver a las recetas neoliberales para su perjuicio. Argentina con Mauricio Macri incursionó en el pasado del corralito. Así son los pueblos que a veces se equivocan, también tienen la ocasión de rectificar los errores cuando nuevamente vuelven a elegir a líderes guiados por el sentimiento de defender los intereses nacionales. Ahora los argentinos tienen la posibilidad de cerrar filas y no dejarse llevar por cantos de sirenas ni las zanahorias que suelen lanzarles los enemigos con rostro de Caperucita para engatusarlos y volver a engullirnos. Demostrado está que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se enriquecen por la aceptación de los pueblos que no se deciden a romper cadenas y por las acciones traidoras de gobernantes que se apropian de migajas para enriquecer al monopólico poder financiero internacional.

Lo sucedido en Brasil es expresión de la inacción de los pueblos, del equívoco en las urnas, de la falta de visión política y de pensar en el momento y no con ojos puestos en el futuro. El pueblo permitió acabar con el gobierno de Dilma y permitió el atropello y la cacería de brujas contra Lula y, luego en las urnas, voto a favor de un militarote fascista, supremacista, racista, xenófobo y amigo de las peores causas de la humanidad. Ni el pacto climático, ni la amazonía, ni los fuegos que ardieron en el pulmón mayor de la humanidad, ni la gripesita de la COVID-19, como identificó a la pandemia, le interesan a ese mandatario elegido por su pueblo para gobernar los destinos del gigante sudamericano y una de las economías emergentes más importantes del mundo. Son errores de los pueblos que al influjo de una maquinaria de poder mediático y financiero modelan la voluntad de los votantes y los convierten en máquinas de votación que perjudican sus propios intereses como seres humanos y naciones libres. Brasil es una lección para todos los revolucionarios y hombres progresistas del mundo. La solución en esa nación depende hoy de la unidad que logre el Partido del Trabajo, del liderazgo de Lula y de la capacidad que tengan los líderes históricos para captar a auténticos líderes jóvenes que puedan desarrollar una actividad aglutinadora de masas, donde la unidad en pilares básicos de amplio espectro de beneficio social llame la atención de toda la población, donde no solo los pobres, segmento constituido por trabajadores del campo y las ciudades; también obreros agrícolas sin tierra, trabajadores del sector público, pequeños y medianos comerciantes, la pequeña y mediana burguesía, sientan que sus sueños tienen un respaldo para acabar con los grandes ricos corruptos que dominan los destinos de una nación determinante en el concierto latinoamericano e internacional.

También hay traidores como lo acontecido en Ecuador, donde la maquinaria de poder revolucionario promovió a Presidente a un hombre que traicionaría los intereses de quienes le llevaron a la cima; fue un camaleón capaz de cambiar de color y confundirse entre los que le creían igual. Lenin Moreno es un verdadero asco, ha traicionado todos los paradigmas que un día abrazó con pasión, vendió su alma al diablo e hizo la mejor contribución a los enemigos del progreso en la región; pero, sus aliados no fueron capaces de ver las cualidades ocultas de semejante batracio y lo llevaron al poder, traicionando el que movilizó en su contra a todo un pueblo producto de un paquetazo económico por la venta del país tras el desplome económico que el mismo originó por sus estúpidas medidas y acciones regresivas al pasado neoliberal. Pudo con cantos de sirena aplacar las manifestaciones que costaron numerosos muertos mas no ha podido revertir la situación de la pandemia, la que tantos muertos y contagiados ha costado al país por las políticas erradas de un gobierno mendaz. Ni la salud, ni la economía, ni la vida de sus ciudadanos le interesan a este gobernante salido de la Revolución Ciudadana. Hay errores que cuestan caro. Ecuador es otro ejemplo. Las acciones recientes contra Rafael Correa y todo lo que tiene que ver con la Revolución Ciudadana que promovió durante su periodo de gobierno en la República del Ecuador 

Uruguay no se siente tanto, pero un derechista, enemigo de las causas nobles, llegó al poder para destruir las conquistas ganadas durante 16 años. Todo el mundo conoce la historia de esa pequeña nación y las características de los gobiernos consecutivos del Frente Amplio en oposición a los Partidos tradicionales el Nacional y el Colorado, los que durante un siglo se alternaron en el poder. Las reacciones del gobernante uruguayo están en sintonía con su filosofía neoliberal y de apego a los intereses norteamericanos con una filosofía a fin a los peores intereses en la arena internacional. El pueblo uruguayo tendrá las consecuencias de su decisión y tendrá que volver a revertir el curso de una historia que supo conquistar nuevamente la democracia tras años de opresión y agravio a los más elementales derechos de los seres humanos, en una nación donde la Operación Cóndor desempeñó un protagónico papel. El Frente Amplio debe crecerse y empinarse nuevamente para remontarse en el tiempo por venir. Uruguay constituyó un relicario histórico de “democracia” y de supuestos de progreso que se exhibió como un espejo de desarrollo y libertad en la época de la década de los 60 del pasado siglo para oponerla a las conquistas de la Cuba revolucionaria; su pueblo, cansado de la pobreza y la opresión se rebeló contra las calamidades que padecía y sin condiciones físicas ni demográficas para una guerrilla en el campo, organizó un movimiento guerrillero urbano que mantuvo en jaque al régimen de turno de Jorge Pacheco Areco. Los yanquis, sabedores del tambaleo del régimen lo apuntalaron y se sucedieron los regímenes militares que sometieron a la población uruguaya y al movimiento guerrillero a la carnicería de la Operación Cóndor. La resistencia del pueblo fue heroica y la derecha en contubernio con los militares, ante el influjo del pueblo y las condiciones históricas creadas en Latinoamérica, posibilitó el acceso nuevamente a la democracia mediatizada; las fuerzas progresistas asumieron el rol de la unidad, crearon el Frente Amplio y tras varios procesos llegaron al poder y desarrollaron un modelo político, económico y social apegado lo más posible a las condiciones concretas del país en busca de la mayor justicia social. Tristemente el pueblo se dejó arrebatar nuevamente la tenencia del poder y otorgaron la victoria a un derechista que ya desde la cúpula de la dirección del Estado burgués muestra sus uñas y suma a la nación a las perores causas.

¿Qué decir de Colombia, Chile y Perú? 

Colombia, que en el marco de su constitucionalidad burguesa, con Santos como gobernante contradictorio y con poco apego a la integración latinoamericana, fue capaz de llevar al país al diálogo con la más vieja de las guerrillas de América Latina y se logra firmar un Acuerdo de Paz con la deposición de las armas por los guerrilleros, se establecen protocolos con monitoreo internacional de las Naciones Unidas para la reinserción de los guerrilleros en la vida política de la nación. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), luego de años de Diálogos de Paz con mediadores, garantes, acompañantes y monitoreo internacional dejan sus armas, vuelven sus guerrilleros a la escena pública como organización política que abraza los sueños del común; pero, el Presidente Iván Duque, sucesor de Santos, hace como Pilatos y deja de cumplir parte de los Acuerdos de Paz, rompe las negociaciones con los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional y permite que Colombia, se convierta en un campo de exterminio de ex-guerrilleros de las FARC y de líderes y liderezas sociales, defensores de derechos humanos y otras personalidades.

Después del asesinato de Gaitán en 1948, en momentos en que surge la Organización de Estados Americanos (OEA), verdadero tonel de manzanas podridas y ministerio de colonias de los Estados Unidos, Colombia se sumió en un estado de desequilibrio que motivó un clima de beligerancia de diferentes corrientes y tendencias, surgen y se desarrollan diferentes movimientos guerrilleros, grupos paramilitares y grupos de narcotraficantes, entre ellos las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional, el Movimiento de 19 de Abril y otros grupos guerrilleros e insurgentes, junto a grupos paramilitares patrocinados por políticos de derecha y amparados por gobiernos de diferentes tendencias políticas y militares en activo, así como los grupos de narcotraficantes. Entre todos posibilitaron la existencia de un elevado nivel de criminalidad y de exterminio de contendientes, proliferando en casi todo el país ataques y contrataques guerrilleros, secuestros, bombardeos indiscriminados contra la población civil por parte de las diferentes armas del Ejército Nacional, masacres de insurgentes y pobladores, junto al accionar criminal de paramilitares y narcotraficantes que durante años han sumido al país en constantes asesinatos de líderes políticos de izquierda, representantes de organizaciones sociales, patronales y de diferentes entes de la vida política, social y económica junto al ajuste de cuentas entre mafiosos, narcotraficantes y corruptos, corrompidos y corruptores de esa sociedad polarizada y donde el crimen es una motivación especial para sacar del juego a contrincantes políticos. El crimen, el paramilitarismo y el narcotráfico es un negocio más. A los intentos de paz, acompañados por muchos gobernantes latinoamericanos y de Europa, se opuso el Plan Colombia, a instancias de los Estados Unidos y que tiene un fin intervencionista, militarista y de hegemonía regional con bases militares para su intervencionismo hemisférico de constricción de la voluntad soberana de los pueblos. El pueblo colombiano eligió a Duque y será su pueblo el que tendrá que sacarlo de la Presidencia. Las fuerzas progresistas deben unirse para derrotar a la opulenta derecha reaccionaria y pro-imperialista.

Chile no ha salido de la herencia pinochetista y las Grandes Alamedas que auguró Allende como epitafio de sus días en los momentos tristes y grises del artero golpe militar fascista, están por llegar. Uno de los hombres más ricos de Chile, con un discurso sumiso al Imperio yanqui es elegido en las urnas; por segunda ocasión asume la presidencia y desde esta pone en práctica su  entreguista plan de gobierno y su ajuste económico que provocó la ira del mismo pueblo que lo llevó a la primera magistratura. La represión de los Carabineros, la muerte de decenas de chilenos y la cantidad de heridos y prisioneros, junto a los más de 450 ciegos como secuela de las balas de goma que impactaron en los ojos y rostros de los manifestantes. Hombres, mujeres, jóvenes y viejos, estudiantes, amas de casa, trabajadores, un pueblo todo se manifestó en Chile contra las medidas de ajuste de Piñera y a favor de una nueva Constitución para el país. Los chilenos comienzan a despertar y solo les queda el camino de la Unidad Nacional en torno a un programa que debe iniciarse con una muy temida Asamblea Constituyente y una nueva carta magna para la nación austral. 

La pandemia de la COVID-19 ha sido como anillo al dedo para las oligarquías nacionales de Bolivia, Ecuador, Colombia, Chile, Perú, Brasil, entre otras naciones latinoamericanas, para debilitar el movimiento social de protesta y manifestaciones multitudinarias.

La resistencia de la Venezuela Bolivariana, de Cuba, Nicaragua, la victoria de los Fernández en Argentina, la victoria de AMLO, en México, constituye claros indicios de la voluntad de los pueblos por revertir el actual estado de apogeo de la derecha reaccionaria y sumisa a los Estados Unidos.

El auge de los movimientos neo-nazis en Europa y el ascenso de los grupos más reaccionarios de poder en los Estados Unidos con el acompañamiento de sectores importantes de las sociedades europeas y norteamericanas es indicio indubitable de la confusión en el electorado.

No son malos los pueblos ni el electorado que acude a las urnas y hace una elección fallida, son las estructuras de poder las que hacen errar a los pueblos con las estructuras creadas y los mecanismos al servicio de los intereses de los grupos de poder interesados en mantener fragmentados a los ciudadanos. El mercado, el consumismo desmedido, la pobreza galopante, los cinturones de pobreza urbanizada que asegura la fuerza de trabajo, la explotación del trabajo asalariado, la coacción laboral, las nuevas Técnicas de la Información y las Comunicaciones como forma de coloniaje cultural con la pérdida de valores originarios, las drogas como forma de constricción de la voluntad de las personas, especialmente los jóvenes, la fragmentación política en numerosas corrientes y tendencias para dividir, entre muchas causas más, son los motivos que llevan a muchos ciudadanos a la venta de sus votos y conciencias por un beneficio determinado o, simplemente, un voto de abstención o por interés o complacencia. Son variadas las causas y condiciones que permiten doblegar la voluntad de los electores donde existen partidos electorales más que partidos políticos; el Capitalismo requiere mantener a los pueblos divididos y fragmentados para engullirlos, dominarlos y saquear sus riquezas. No es el mismo discurso en los países pobres que en los países ricos; pero, en todos el fin es el mismo, explotar al pueblo en función de los intereses de clases y la preservación de los intereses de los más ricos, quienes en muchas ocasiones no asumen las riendas del poder político directamente porque desde el poder económico que ostentan pueden dirigir los destinos de las naciones y poner y quitar del poder político a quienes interfieran el rol de las oligarquías capitalistas explotadoras.

Hay que revertir la situación que se vive en el mundo y, muy especialmente en América Latina, hay que acompañar al pueblo boliviano y al Movimiento al Socialismo para las próximas elecciones; hay que trabajar por la defensa de Rafal Correa y lograr que la unidad del pueblo ecuatoriano ajuste cuentas a Lenin Moreno y hay que tener los ojos bien abiertos porque la derecha tratará de impedir a toda costa la asunción de gobiernos progresistas en el continente. Hay que mirar al Norte, brutal y revuelto como lo definió José Martí, que vivió en el monstruo y conoció sus entrañas y ver lo que ocurrirá en la contienda electoral de esa nación. Aunque sean perros de la misma camada, no es lo mismo un imbécil Presidente que un Presidente con sentido común, aunque ambos responda a los mismos intereses imperialistas.

Las extrañas reacciones electorales de los pueblos tienen su origen en la necesaria división y fragmentación que el capitalismo necesita para su supervivencia y para ellos cuentan con la maquinaria propagandística, disuasoria y el dinero que define en gran medida el estado de opinión de un público sujeto a muchos intereses. En Estados Unidos hay dos partidos que constituyen dos corrientes y tendencias de un solo modelo de explotación y expansionismo; ellos no quieren ni 10 ni 20 Partidos políticos o electorales para su país; pero, le imponen a los demás el multipartidismo que no tienen ni practican. A los pueblos solo les queda unirse y tener un Partido, el partido de la unidad, como existe en Cuba, el Partido Comunista de Cuba, el partido marxista y martiano: el de la UNIDAD, el que encarna la lucha histórica de un pueblo que brega por su completa independencia y libertad desde hace más de 151 años, que se articula con las ideas de los padres fundadores de la Patria y con los más claros pensadores de la actualidad, herederos de los que hace 60 años atrás abrieron el camino de la liberación con el triunfo del enero victorioso de 1959, cuando discípulos de Martí, guiados por el Comandante Fidel Castro Ruz derrotaron a la dictadura batistiana aupada y apoyada por los Estados Unidos.

El mundo que hoy celebrar el aniversario 75 de las Naciones Unidas observa las secuelas de la crisis económica que deja la pandemia de la COVID-19, crisis cíclica del capitalismo salvaje que no ha podido poner remedio blando a una enfermedad global, de la cual el mundo saldrá más fragmentado y los pobres más pobres.

Cuba bloqueada y agredida por los Estados Unidos, combate la pandemia y se encuentra en inmersa en un proceso de reconstrucción económica generada por el bloqueo yanqui y la crisis económica de la pandemia, se enfrenta al dilema de la COVID-19 y a las nuevas sanciones semanales del gobierno imperialistas que rige los destinos de los vecinos del Norte. En Cuba seguimos en resistencia, miramos al mundo desde el borde de nuestra trinchera, confiados que trincheras de ideas, como señaló Martí, valen más que trincheras de piedras y guiados, más que nunca, por el concepto de Revolución legado por Fidel: “Revolución es sentido del momento histórico”…

Ultima modifica ilSabato, 26 Settembre 2020 09:53
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