Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

Iconografía del polémico péndulo del 12 de octubre

di Martha Alvarez

El sentimiento descolonizador de las mujeres de los pueblos originarios, las reivindicaciones  de la etnia Misak y el enfrentamiento con una iconografía degradante y contraria al sentido de humanidad.

El continente americano es una hermosa tierra de libertad, espíritu empresarial y tolerancia. Sin embargo, a pesar de la acción de los gobiernos en todos los campos, todavía hoy, todo tipo de trabajador intelectual y manual si puede se transferir en búsqueda del propio Dorato. Los muros de la geopolítica no pueden frenar la movilidad de los pueblos. Desde el primer viaje de Cristóbal Colón en 1492, las naciones de los pueblos originarios residentes en las Américas han sido obligados a sufrir por los actos de genocidio, violencia, saqueo, desplazamiento forzado e imposición de las formas que han forjado la sociedad actual.

 

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En el crisol de las 35 naciones que hoy conformaba la Organización de Estados Americanos (OEA), desde los albores del siglo XVI, cuando los nativos americanos acogían a los "descubridores" ofreciéndoles hospitalidad religiosa, se ha desarrollado un sentimiento anticolonialista y anticorrupción buscando descolonizar la imaginación. El deseo de libertad surgió en el momento en que los invasores revelaron el verdadero carácter codicioso, injusto, misógino y asesino.

La historia, hasta ahora y sobre todo al sur del Río Bravo, ha reconocido la idea y los hechos de acuerdo con la posición impuesta por la prensa y la literatura, bajo la sutil vigilancia de los países colonizadores, que una forma apátrida imponen el dominio cultural en escuelas, universidades y en los medios de comunicación. Por otro lado, desde del primer momento, los pueblos originarios, cuando no han caído víctimas de las enfermedades y maldades humanas, para salvar la vida han abandonado el propio territorio y para mantener vivos los proprio valores han necesitado desarrollar nuevos sistemas de solidaridad.

En el debate sobre la conquista, que no conduce a una comprensión difícil del mito del 1492, porque se sabe que mediante la instrumentalizaciòn del arte de la guerra los europeos dominaron y sometieron a los pueblos nativos americanos a un genocidio sistemático, aunque si no es reconocido. La evidencia histórica, además, no puede esconder que los pueblos que más han desarrollado el arte belicista, han desplazado por la fuerza a millones de seres humanos de África para trabajar las ricas minas y las fértiles tierras americanas. Para recordar la historia, los iconos se han comportado como testigos siempre vigentes.  

La iconografía attuale ha desplazado los espacios de su influencia del geográfico a las plazas del ciberespacio. Los monumentos que representan la historia y la ideología de la muerte imperante permanecen inalterados a lo largo de los siglos, incluso cuando ya no son tangibles, porque el péndulo de la lucha entre la justicia y el desequilibrio, el bien y el mal, siempre dependen de las elecciones humanas. Incluso en las decisiones que imponen choques económicos y democráticos, la humanidad parece olvidarse que se puede aprender del pasado y proyectarse al futuro en la incertidumbre del determinismo: la muerte es la única constante. Al florecimiento del siglo XXI, pocas familias europeas no tienen parientes en el continente americano, ni siquiera cuando ellas mismas han visto su identidad y vínculo familiar disolverse en las brumas de la memoria fugaz, la oscuridad del tiempo y los problemas individuales. No es casualidad que los sistemas políticos, aprovechando las opciones colectivas, intenten obtener votos de los descendientes de inmigrantes de los siglos pasados y en los ciudadanos europeos de la diáspora.

La sociedad acepta la iconografía, con la pasividad con la que el movimiento del péndulo acepta la atracción gravitacional, porque es la masa puntual, fija y sujeta a la inmanencia. Sin embargo, hay grupos, personas humanas racionales que no quieren o no se pueden explicar con definiciones y fórmulas, ni están sujetos a factores humanos, porque entienden que hay hechos y actos trascendentes. Los gobiernos tienen una oportunidad y deben considerar la conveniencia de servir el bien común y la justicia social, andando a reconocer definitivamente los valores de los pueblos originarios.

La iconografía americana que enriquece los museos y colecciones privadas europeas es muy numerosa. Sin embargo, el péndulo permanece estacionario, apuntando al continente europeo o los Estados Unidos, ya que ningún museo al sur del Río Bravo tiene obras de arte que muestren la historia europea.

Reiniciar la actividad cultural es posible cuando hay gobiernos sabios. El péndulo cultural tiene oscilaciones que invitan al reconocimiento y la valorización de los recursos propios, incluso cuando han sido robados. La segunda semana de octubre de 2020 Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, en visita a los gobiernos europeos, buscó la vía diplomática para encontrar una forma de justicia para los pueblos originarios, solicitando el préstamo de algunas obras de arte como el Penacho de Moctezuma, el Código Borgia, la Serpiente de Dos Cabezas, y otros. En su visita al Papa Francisco I en el Vaticano, trajo una carta del presidente,  donde se reiteraba: “Aprovecho para insistir en que, con motivo de estas efemérides, tanto la Iglesia católica, la monarquía española y el Estado mexicano debemos ofrecer una disculpa pública a los pueblos originarios”. Los gobiernos europeos deberían valorar la oportunidad y la conveniencia ahora, más que nunca, mediante la equidad.

 

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La ocasión es la reciente conmemoración de los 528 años de la llegada de Cristóbal Colón al continente americano, y en vista de los 200 años de la Independencia mexicana a celebrar en el 2021. López Obrador, de otra parte, es un ícono de la política internacional, y representa a los gobiernos progresistas que buscan dar respuesta a las necesidades y dignidad de sus pueblos. Los grupos ètnicos nacionales quieren al menos una excusa, la devolución de artefactos y obras de arte robados, y muchos otros actos de justicia. Estos son pueblos que luchan con armas impares y resisten.

La resistencia es un factor trascendente atribuible a la esencia humana. En este momento, que ustedes leen, algunos grupos de nativos americanos se resisten a las injustas imposiciones asimétricas del uso de la fuerza nacional, interna y a esa otra fuerza apátrida. Su resiliencia se remonta al deseo de  eternidad: luchan por su propia vida y la de sus hijos. Mediante el uso de herramientas de comunicación actuales, los nativos sobrevivientes, muchos mestizos y afroamericanos, pretenden descolonizar el pensamiento político global, reforzando el grito que prueba su existencia.

Los nativos americanos son pueblos esencialmente pacíficos que solo defienden el derecho a su existencia. Su resistencia es el icono más glorioso. Son grandes artesanos y trabajadores, atentos al cuidado de los animales de la tierra y observan religiosamente el equilibrio de la ecósfera. Su generosidad y acogida ha sido objeto de burlas y abusos. Por otro lado, la espada y la cruz se han fusionado en una sola arma por las vergonzosas atrocidades que no ocultaron, el saqueo de bienes muebles e inmuebles, y la todavía vigente sumisión política, economica, cultural y religiosa.

La historia viva cuenta que el continente americano desde los albores del siglo XVII ha sido un crisol de etnias, resultado de la amalgama de la diversidad humana impuesta por el "conquistador". Rara vez se ha amado y deseado la fusión en la sencillez del amor entre dos personas de diferentes etnias. Otras veces es el resultado de la concertación de simpatías. Sin embargo, la mayor parte de la sociedad actual, donde predomina el mestizaje, es el resultado de mujeres nativas subyugadas por la violencia.

Las mujeres son las principales protagonistas, esencia y movimiento de la historia. En cierto sentido, las mujeres nativas americanas tuvieron la suerte de ver caer a sus hijos, pero son las principales víctimas de la asimetría impuesta por el período de conquista y colonización todavía vigente.

La ideología transmitida con la imposición del idioma y la religión, aún presenta un sistema que desde las islas de Canadá hasta la Patagonia, muestra ejemplos de cómo funcionarios de establecimientos de salud, las institucionales fuerzas de defensa y policía, que en razones funcionales deben ayudar y proteger, en cambio, golpean con violencia de todo tipo a las niñas, adolescentes  y adultas nativas.

La voz de los iconos es sorprendente fuerte y clara. Desde el punto de vista del perfil de la víctima, la sistematicidad ha tenido una constante, identificando la perte menos fuerte fisicamente, es decir: la mujer es el objetivo.  En la cultura de masas, la iconografía en Roma mostró la representación del  jefe de la orden religiosa de carácter militar, que introduce el sistema de enseñanza que colorea la identidad católica con la oscuridad de la muerte, la violencia y no es cuidadosa con la dignidad humana. En el nicho de la basílica barroca, a Ignacio de Loyola se le ha prefigurado con una mujer sometida y sufriente bajo sus pies. Francesco Saverio también ha sido  representado pisando a una persona. Son iconografías de una guerra asimétrica impuesta por los estados contra sus propios pueblos.

 

 

Si estuviera bien pisotear a otros, de hecho, sería legítimo que otros pisotearan a los que pisotean. Sin embargo, el movimiento del péndulo de la condición humana inaugurado antes del 12 de octubre de 1492 no prueba que pisar personas sea correcto. Ha sucedido y sigue sucediendo hoy, pero no es admisible. No es moralmente positivo aún cuando las instituciones sacrosantas dicen que son madres y maestras. En cambio, la justicia, la virtud y la bondad gobernarían a los pueblos y no el uso asimétrico de la fuerza. De hecho, el icono muestra al hombre con un libro, que siendo una persona religiosa, un santo digno de los altares, debería al menos conocer las palabras dichas por el Cristo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por eso me ha ungido para evangelizar a los pobres; me envió a anunciar la liberación a los prisioneros y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año agradable del Señor”. Si la historia de la evangelización se hubiera guiado por estas "palabras santas", la historia iconográfica y real sería otra.

Colonizar un territorio debe dar la entrada al movimiento del péndulo que hará que la tierra produzca la prometida "leche y miel” en la equidad. Ese era, a nuestro parecer, el espíritu del ideal que debería gobernar a las naciones. Pero, ¿las suposiciones inadmisibles hoy, en Occidente eran diferentes a las de ayer? De hecho el ambiente que cuenta la historia era lleno de superstición, la Ilustración luchaba por penetrar, la injusticia y la corrupción fueron dueñas de las instituciones religiosas e impregnó los gobiernos terrenales durante muchos siglos. Este es en verdad el ícono del patriarcado que ha plantado el abuso como forma de vida, educación y cultura política que disputa de manera irracional y violenta a las mujeres indígenas.

Las mujeres indígenas, de las etnias lingüísticas aymará y quechua y sus vecinos, de las zonas de Bolivia, Perú, Chile, Colombia y Brasil, reconocen hoy, que "el sistema del patriarcado" se construyó desde el inicio de la conquista e históricamente se ha mantenido como un parásito que se ha alimentado de las mujeres. El sistema patriarcal ha engendrado explotación, discriminación, violencia y muerte prematura. Sin embargo, por ejemplo en Bolivia, al ser un sistema extranjero, no ha permeado a todos los grupos étnicos, ni a todos los pueblos originarios.

Con la llegada del gobierno del boliviano Evo Morales, la mayoría de mujeres aborígenes, invisibles y silenciadas en los últimos cinco siglos, han recuperado voz, visibilidad y acceso a los pasillos del poder. Por tanto, la presidencia de Jeanine Áñez, aunque transitoria, debe su razón de existir a las luchas de las mujeres contra un estado incivilizado, militar, aparentemente emprendedor y fundamentalista que niega los paradigmas de la Justicia y la fe en el Dios que es Amor. Este es un cristianismo que niega al Cristo que quiere "la liberación de los presos" por razones ideológicas o de conciencia; que daría pan, enseñaría, ofrecería curación y salud, y haría todo lo posible para "liberar a los oprimidos" de los sistemas político-económicos malvados.

Para salvar la propria vida, el presidente Morales dimitió y tras el exilio se autoproclama el gobierno interino de Jeanine Áñez. Ella levanta el ícono de una Biblia, pero comienza la persecución de los líderes políticos indígenas y una venta masiva de los recursos de la nación. En sus acciones se vislumbran los hilos del titiritero. Aunque aparentemente gobernando a una mujer, la realidad que mueve los hilos es una representación de este sistema conformado por empresarios, oligarcas, terratenientes y socios transnacionales y apátridas. Son  los herederos de la dictadura y nietos del nazi-fascismo europeo, transplantados en América. Por su interés económico y político, este pequeño grupo hasta ahora ha sometido a pueblos indígenas y migrantes pobres e ignorantes a través de acciones guerreras, desconcertantes y contaminantes. Incluso hoy en día, afirman dirigir las costumbres, y pretenden manipular la información, para seguir explotando y empobreciendo. Sin embargo, la sociedad boliviana y latinoamericana ya no quiere seguir los desconcertantes rumores.