Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

El neoliberalismo y los retos del mundo In evidenza

por Luis Darío Martos González

La globalización del Neoliberalismo como nuevo canto de sirena para engatusar a los políticos tontos no bien definidos, llega al mundo con el derrumbe del campo socialista de Europa Oriental y el fin de la existencia de la Unión  Soviética, desmerengamiento que ocurre por una cadena de errores en la construcción del Socialismo Real, fruto de la penetración  imperialista que logró socavar las estructuras del poder político y estatal en esas naciones, unido a la acción, sin duda alguna, de fuerzas internas que contribuyeron al derrumbe.

Garrote y zanahoria, sin que se dieran cuenta los pueblos, fue la ración que le dieron a los gobernantes del Este Europeo. Las debilidades y flaquezas les costó a los políticos comunistas muy caro, a algunos los llevo hasta la muerte, a otros la prisión y todos con un destino incierto o les tocó vender su alma al peor postor y quedar huérfanos de ideas e identidad propia junto a la absorción de sus naciones por el capitalismo esquilmante de recursos materiales y de la conciencia comprada por el dinero aunada a la miseria galopante de la clase obrera siempre explotada.

Las escaseces, la falta de tecnologías, la no aplicación de los avances de la ciencia como rama puntera de loa economía en la gestión de los procesos productivos, el olvido de necesidades perentorias de las poblaciones, la desigualdades entre regiones aparejada a la pobreza en determinados sectores sociales; los conflictos interétnicos, la desigualdad en el desarrollo de repúblicas autónomas, zonas rurales y suburbanas, la mano oculta de la Central de Inteligencia Americana (CIA) que penetró en las sociedades del Este Europeo por vías diversas. La supuesta renovación socialista que introdujo Mijaíl Gorbachov y política introducida por este con la “perestroika”, la apertura a nuevas ideas para perfeccionar el Socialismo y la “glasnost”, supuesta transparencia en la vida política, económica y social que promovió el revisionismo y el cuestionamiento  de todo el accionar en la construcción del Socialismo, constituyeron dos herramientas vitales que lastraron de forma paulatina y creciente la vida de la desaparecida Unión Soviética y de las naciones socialistas del Este de Europa; sumado a todo ello, las campañas difamatorias, las transmisiones subversivas, las que  durante años invadieron el espacio radioeléctrico con informaciones tendenciosas, falsas noticias, desinformaciones con la creación de acontecimientos y hechos falsos junto al aliento del consumismo y la promoción de supuestos líderes disidentes, así como el accionar subversivo contestatario, eran parte del caudal acciones subversivas que fueron creando condiciones desde dentro de esas naciones para un eventual momento de cambio. Era necesario “salvar el Socialismo”, ya “agotado y quebrantado” luego de “años sin esperanzas” luego de la II Guerra Mundial, pues estaba en “estado de inmovilismo y herido de muerte” luego de sus primeras luces, era el mensaje subliminar que dejaban ver estas herramientas de quien fue autor material de la desaparición del campo socialista; lógicamente los autores intelectuales estaban en los Estados Unidos y en su maquinaria diversionista que aprovechó las flaquezas del sistema, compró conciencias, sembró la división y la discordia, para finalmente acabar con un historial lleno de páginas gloriosas para la Unión Soviética, los países del Este de Europa y las naciones del Tercer Mundo, muchas de las cuales llegaron a su independencia o tomaron un rumbo independiente con la ayuda del Socialismo. El revisionismo, la nueva interpretación de la historia y el desconocimiento de causas y condiciones, el olvido de las páginas de heroísmo de los pueblos y el bloqueo que se les impuso para su desarrollo no permitían la renovación socialista adecuada a las condiciones concretas del nuevo marco histórico de la humanidad y de esas naciones; si permitían la penetración ideológica de naciones y pueblos politizados para su desideologización y su absorción por las políticas de Occidente, el que le ofrecía un mundo nuevo de consumo, abundancias y bienestar tras la ruptura del Muro de Berlín y el fin de la Era del Socialismo Real.

Con Gorbachov y sus políticas, que el líder de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, desde un inició las vio como un camino que podría conducir a la desaparición de la Unión Soviética y del Socialismo en Europa oriental, desde su regreso a Cuba tras la reunión de los Secretarios Generales de los Partidos Comunistas con Gorbachov luego de la muerte de Yuri Andrópo, avizoró el desafío y aplicó en Cuba la política de rectificación de errores y tendencias negativas como vía para el perfeccionamiento del Socialismo. En Cuba se trabajó para salvar la Patria, la Revolución y el Socialismo, se produjo para la defensa y se trabajó para la victoria mientras que en la Unión Soviética y los países del Oriente Europeo se produjo para acabar con las condiciones elementales de bienestar y se trabajó para acabar con el Socialismo e incursionar en el capitalismo, sin capital y sin capitalistas, con mediocres servidores de espurios intereses ajenos a las verdaderas necesidades de los pueblos, lo que solo logró la división, las discordias y la segregación de pueblos y etnias hermanas que terminaron en guerras de exterminio y de defensa de terruños endebles que nada aportan al desarrollo de esas naciones emergentes ni tienen valor en el ámbito internacional, solo tratados como pueblos de menor categoría que el resto de las naciones europeas.

El Socialismo real se pudo salvar si hubiera existido la capacidad real de interpretar las necesidades de los pueblos, responder a los intereses y necesidades de esas sociedades y enfrentar con altruismo la injerencia extranjera y los supuestos pretextos de los “derechos humanos”. Cuba pudo resistir y los enemigos del Socialismo se quedaron con las maletas preparadas, primero en los días del segundo semestre de 1989 y luego durante los duros años de inicios de la década del 90 cuando ya desaparecidos los países socialistas de Europa Oriental y la Unión Soviética y Rusia, como heredera de la ex potencia comunista, dio la espalda a la isla y esta quedó sumergida en una crisis económica, sometida al doble bloqueo, entiéndase el Bloqueo económico, comercial y financiero yanqui contra Cuba y el nuevo surgido con las repúblicas socialistas que mantenían un comercio ventajoso para el desarrollo de ambas partes. A más de 30 años del desmerengamiento Cuba mantiene enhiestas las banderas del Socialismo y sigue su camino de redención en medio de la marea Globalización Neoliberal que recorre el mundo en momentos de crisis sanitaria mundial donde la pequeña isla demuestra la capacidad del Socialismo para enfrentar las crisis económicas, las crisis humanitarias y de sanidad que hoy abate a todo el planeta.

No bastó la destrucción de la Unión Soviética con su desintegración en 15 repúblicas independientes, cuando las organizaciones de derechos humanos creadas bajo las orientaciones de los servicios secretos de los Estados Unidos junto al apoyo de occidente la emprendieron contra la Federación Rusa, para destruirla o disminuir su capacidad como potencia y decidieron apoyar movimientos independentistas y separatistas en el Kuzbass, región de Siberia lejana de Europa, así como en Tatarstán, Osetia del Norte, Ingushetia, Chechenia, promoviendo conflictos interétnicos e interreligiosos en zonas y poblaciones que vivieron durante décadas en paz y armonía; así lograban neutralizar a la Federación Rusa, la que  pudo salir airosa y unida gracias a que todas las enseñanzas del Socialismo no habían desaparecido. Así hicieron con la Federación yugoslava, donde atizaron los conflictos interétnicos e interreligiosos para convertir en enemigos a los hermanos que coexistieron en paz y de forma civilizada por décadas bajo la conducción del Mariscal Tito. Con el supuesto fin de la historia, el fin del Socialismo, lo que está por ver, la realización del Programa de Santa Fe, de Reagan, cobró vigencia haciéndose realidad su intención de acabar con el Comunismo.

A las políticas económicas promovidas por los Chicago Boys instauradas en época temprana en la década del 70 del siglo pasado en Chile, generadora del nuevo liberalismo Neoliberal, que no es ni nuevo ni liberal, sobrevino el accionar de Margaret Thatcher, en el Reino Unido y Ronald Reagan, en los Estados Unidos, con políticas similares, diferenciadas en cada uno de ambos países y con resultados distintos; recetas semejantes en otras naciones resultaron un fracaso en época de la Guerra Fría y, luego del derrumbe del Socialismo con la caída del Muro de Berlín, el 9 de Noviembre de 1989, hace ya 31 años -aunque la desintegración de la Unión Soviética aconteció dos años después, virtualmente ya no existía con las características de la unión fuerte y comunista y se debatía en la división y el peligro inminente de fragmentación-, se pone de moda el Neoliberalismo y la Globalización, esta última como un proceso necesario en lo económico, científico-tecnológico, político, social, cultural y multisectorial y multidisciplinario de interrelación mundial al conjuro de las Nuevas Técnicas de la Información y las Comunicaciones (TIC), que tiene su origen en el mundo occidental desarrollado. Con el poder hegemónico de los Estados Unidos, surgido a raíz de la desintegración de la Unión Soviética y el Campo Socialista se afianza el concepto de la Globalización Neoliberal. Como estribillo musical que suena lindo y parece la solución de los grandes males en el mundo. Como canto de sirena, no tardó mucho tiempo en demostrarse que la globalización neoliberal, con sus recetas económicas, solo beneficiaban a los más ricos, los que cada vez serían menos mientras los más pobres serían más y cada vez más pobres. El crecimiento macroeconómico de las economías nacionales en algunos países solo servía para enriquecer a los más ricos, explotar los recursos materiales en esas naciones, endeudarlas y hacer crecer la pobreza al tiempo que el estado de bienestar se deterioraba rápidamente mientras que la dimensión geopolítica mercantilista hacia depender a las naciones en desarrollo de los círculos oligopólicos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, entre otros, llevando a muchas naciones al borde del colapso económico.

La Globalización Neoliberal globalizó la dependencia de las naciones del Sur subdesarrollado a las grandes economías capitalistas, especialmente de Estados Unidos y de algunas potencias europeas. Todos recordamos las crisis generadas en México, Argentina o Ecuador como todos conocemos de las secuelas para esas naciones y para el resto del mundo. La globalización Neoliberal no ha traído al mundo paz y tranquilidad, ha sido fuente generadora de conflictos sociales y enfrentamientos sangrientos por las terapias de choque impuestas a las naciones con afectación a las grandes mayorías de la población. Los problemas en el Este de Europa, las supuestas Revoluciones de colores, la situación creada en numerosos países de Latinoamérica, y prácticamente en todo el mundo, son fruto de una globalización del individualismo, el yoismo, la ambición desenfrenada junto al ansia desequilibrada de dinero y consumismo del capitalismo y sus crisis cíclicas.

Al Estado guardían que promueve la Globalización Neoliberal, promocionando el capital privado como solución de los problemas sociales, privatizando la educación, los servicios de salud y otros que aseguran  el bienestar ciudadano, viendo al Estado como ente con inmovilismo para enfrentar las necesidades de la población y solo con capacidad represora, hay que oponer al Estado Socialista con capacidad para enfrentar y resolver los grandes males de las sociedades capitalistas, las que en más de dos siglos no han resuelto los desafíos que siempre debió enfrentar. Cuba, país pequeño, sin grandes recursos materiales, bloqueado económica, comercial y financieramente por los Estados Unidos de América, que en los últimos 60 años ha estado obligado a reorientar y transformar sus fuentes de financiamiento, de importación y exportación de sus principales materias primas, bienes, insumos y servicios, se ha visto obligada a reconstruir su economía en varias ocasión y en contextos siempre adversos, ha sido capaz de salir a flote con políticas soberanas que permiten lograr un nivel de desarrollo humano en condiciones difíciles pero sostenibles en el campo de la salud, la educación, el empleo, la cultura, la asistencia y seguridad social, entre otros aspectos. La solución de la pandemia de la COVID-19 en Cuba, como en Viet-Nam, Venezuela –también agredida y bloqueada- China y otras de orientación socialista, demuestra que solo el Socialismo es capaz de enfrentar los grandes males de la sociedad.

Retos para la humanidad y el neoliberalismo globalizado

La pobreza y el hambre galopante, junto con la inseguridad alimentaria y bajos niveles de nutrición que no aseguran una vida sana y de bienestar para todos los seres humanos constituyen junto al analfabetismo, la insalubridad, la falta de condiciones de hábitat como la vivienda decorosa en zonas urbanizadas con energías sostenibles y limpias, con agua potable, formas adecuadas de saneamiento ambiental y comunal y fuentes de ingresos proveniente de un trabajo asalariado, el acceso a prácticas culturales y deportivas junto a un régimen adecuado de asistencia y seguridad social, donde exista igualdad de género y oportunidades para todas y todos en todas las edades, donde la muerte no constituya el fin de una vida sin esperanzas y sí el fin de los días de sueños y realizaciones en armonía con la naturaleza y la sociedad.

Si no se acaba con la política de despojo, vasallaje y desprecio por parte de las potencias occidentales en perjuicio de las naciones, pueblos y seres humanos de los territorios que siempre fueron colonias y no explotaron a otros, entonces el mundo vivirá en paz y disminuirán las causas de las oleadas migratorias del Sur hacia las naciones ricas y disminuirán las causas sistémicas del terrorismo como flagelo que azota a todos los continentes. ¿Podrá el capitalismo y sus teóricos de las recetas de la globalización neoliberal acabar con sus políticas de saqueo desenfrenado de los recursos materiales de los países fuentes de materias primas, que lastran su desarrollo y generan la pobreza y la inestabilidad social?¿Podrá este sistema de explotación asegurar que los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas hasta el 2030 asegure la erradicación del hambre y la pobreza en el mundo, incluidos los pobres que pasan hambre en las grandes y pequeñas ciudades de las naciones ricas de los Estados Unidos, de la culta y civilizada Europa, así como de otras naciones ricas del mundo?¿Podrán las economías emergentes como la India, Brasil, Sudáfrica y naciones de Latinoamérica acceder a un desarrollo sostenible para sus pobladores que representan un cuarto de la población mundial?¿Podrá el neoliberalismo modificar sus políticas de salud privada que no dan posibilidad de acceso gratuito y universal a los servicios de salud pública y que han costado tantas muertes por la pandemia de la COVID-19?¿Podrá asegurarse que los sistemas médicos colapsados al influjo de las privatizaciones en Estados Unidos y las naciones ricas de Europa, eleven la calidad de los servicios públicos de salud donde el Estado sea garante de la salubridad ciudadana?¿Podrá el actual orden retrotraerse a los Estados de Bienestar ciudadanos que existieron décadas atrás, los que sin ser perfectos, eran más eficientes que los actuales servicios privatizados? Estas simples interrogantes son imposible de resolver con la Globalización Neoliberal incapaz de promocionar la globalización de la solidaridad donde cada ciudadano cuente como ser humano y no sea un cero humano como lo es en la actualidad en el sistema capitalista de desarrollo.

¿El Neoliberalismo globalizado podrá acabar con la crisis migratoria y el terrorismo?¿Acabarán las guerras de rapiña y las Revoluciones de colores por intereses geopolíticos de las grandes potencias capitalistas para asegurar sus fuentes de materias primas que garantiza sus sociedades de consumo esquilmante de la Madre Naturaleza y causante del aceleramiento del Cambio Climático?¿Acabarán las guerras contra el terrorismo y las bandas y grupos terroristas promovidos, organizados, financiados y aupados por las propias potencias occidentales y los mentores de la Globalización  Neoliberal?¿Podrá acabarse con el financiamiento del terrorismo que se hace desde gobiernos, grupos de poder, agencias secretas y grupos oligopólicos financieros, entre otros financistas occidentales del terrorismo?¿Son pobres o ricos los que financian el terrorismo? Las migraciones, el terrorismo y el narcotráfico, como la prostitución, el tráfico de órganos humanos, el lavado de dinero, el tráfico de armas, la Trata de personas, entre otros males de la humanidad, son propios y consustanciales con el Neoliberalismo, causante de la globalización de estos males endémicos del capitalismo.

¿Con la carrera armamentista de los Estados Unidos, de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que ya se ha convertido en Alianza para actuar en el Medio Oriente y que pretende actuar junto a Estados Unidos en sus guerras de rapiña imperial, con el claro y no disimulado objetivo de rodear a Rusia y China como potenciales enemigos, el Neoliberalismo realizará algún aporte a la paz mundial? Las guerras promueven la destrucción de las condiciones de vida de las poblaciones con la pérdida de vidas y lesionados que quedan invalidados para el desarrollo de prácticas vitales, ocasionando traumas en las partes contendientes a causa de la muerte y las heridas que dejan en los sentimientos y en la conciencia de los seres humanos; las pérdidas económicas con la destrucción de instalaciones industriales, fabriles, hospitales, escuelas y otras instalaciones sociales, junto a la destrucción de viviendas, vías, redes técnicas, puentes y afecciones contaminantes al medio ambiente que degradan suelos de cultivos, causan deforestación de áreas rurales y otros elementos contaminantes que quedan en los ecosistemas por el empleo de agentes tóxicos y químicos como el uranio empobrecido y otros elementos contaminantes que afectan la salud humana que trasciende al conflicto bélico. Las guerras ocasionan hambre y pobreza, atrasa los sistemas escolares y de la enseñanza en general, provoca caos y desesperanza, compulsa el desplazamiento de poblaciones y movimientos migratorios hacia lugares inciertos de destino donde no son acogidos con solidaridad, perdiendo sus condiciones de vida, el empleo y otras ventajas de sus lugares de origen; divide a las familias, obliga al reclutamiento forzoso de hombres, especialmente jóvenes –muchas veces adolescentes- y se desarrollan procesos que marginan por creencias políticas, religiosa, étnicas que en ocasiones llegan a verdaderos flagelos. Las guerras provocan un sentimiento xenófobo en determinados grupos poblacionales y se rechazan a migrantes por el color de la piel, la fe religiosa, la calificación étnica y por múltiples razones que estigmatizan y degradan a la persona humana. ¿Acabará con las guerras la Globalización Neoliberal? ¿Se acabará con el flagelo del narcotráfico y el consumo de drogas y otras sustancias psicotrópicas que generan violencia social, intrafamiliar, violencia de género y promueve la criminalidad y la falta de responsabilidad social?

La historia de las guerras de Irak, de Afganistán, Libia, Yemen y Siria demuestran lo grande que es el Neoliberalismo y su globalización. América Latina es demostración palpable de lo que ha representado para esta región y lo vemos en el caso de Argentina, la que ha sufrido más de una vez la aplicación de las recetas neoliberales que han sometido al hambre a toda una nación endeudada con el sacrificio de toda un país en interés de los ricos que se apodaron de los recursos de la nación y de las fuentes de financiamiento que mantienen endeudado al país; se aprecia el valor neoliberal en la situación chilena donde la desigualdad es incomparable a la que presentaba el país con la asunción  de la Unidad Popular al poder, el que fue bloqueado por los Estados Unidos y su Presidente, el mismo que causó el famoso escándalo Watergate. ¿Por qué los chilenos han salido a las calles y durante un año han desafiado al gobierno neoliberal de Piñera, quien con sus Carabineros, armados con pertrechos de guerra entregados por los sionistas israelíes, arremete contra un pueblo impávido que se enfrenta con coraje y dignidad para transformar la constitución neoliberal impuesta por el régimen fascista de Pinochet? Todos podemos recordar lo que aconteció en Ecuador con sucesivos gobiernos neoliberales que endeudaron a la nación andina hasta la llegada al poder del Movimiento de la Revolución Ciudadana con el economista Rafael Correa, quien con políticas sociales revolucionarias sacó a flote a la nación sin aplicación de terapias de Choque como hicieron sus predecesores; igualmente se pueden recordar los gobiernos de Kirchner y Cristina con políticas sociales que reflotaron la economía argentina mientras el sucesor neoliberal volvió a hundir al país. Todo el mundo conoce la proeza de Evo Morales y el Movimiento al Socialismo que durante 13 años mantuvo al país como el de mayor crecimiento de América Latina, mientras que los golpistas en pocos meses sumieron al país en el caos y la desesperanza. Son tantas las cosas para señalar que es imposible en un artículo ejemplificar lo que representa para la humanidad la Globalización Neoliberal.

Los retos del Neoliberalismo para saldar la deuda con los pueblos se hace imposible de cumplir, no puede resolver los problemas acuciantes de la humanidad que el mismo capitalismo salvaje ha creado, sus crisis cíclicas nadie las puede controlar, son consustanciales al sistema como la corrupción, el desgobierno, el robo de los fondos públicos, el enriquecimiento ilimitado de un grupo de familias, que representan al 1 % de la humanidad y que detentan las riquezas de todas las naciones del mundo subdesarrollado y en vías de desarrollo; no puede resolver el fin de las guerras de despojo, saqueo y vilipendio de los pueblos ni puede parar la carrera armamentista porque el Complejo Militar Industrial requiere de las guerras y de las amenazas del uso de la fuerza y el uso de la fuerza y la guerra en si para  asegurar los cuantiosos recursos financieros con los que invierte en el sostenimiento del status quo creado con el surgimiento de la etapa imperialista del capitalismo transnacional y oligopólico a escala planetaria. Ni las guerras, ni la carrera armamentista, el tráfico de armas, el terrorismo, el narcotráfico cesarán porque son parte de la naturaleza del capitalismo y del imperialismo en su fase superior de desarrollo, el que adquiere diversos nombres según el marco histórico y que ahora tiene la denominación de Globalización Neoliberal; tampoco terminará el hambre, las migraciones, el tráfico y Trata de personas, ni la prostitución infantil ni el uso de esclavas sexuales ni empleados esclavizados por los patronos, como no dejarán de existir el tráfico de órganos, los asesinatos selectivos de líderes comunales, sindicales y profesionales ni de personas que se opongan a los intereses de clase de las oligarquías promotoras del Neoliberalismo. El Neoliberalismo es el caos entronizado y tiene sometidos como esclavos a los millones de internautas y a los que utilizamos las nuevas técnicas de la Información y las Comunicaciones, con ellas la inmensa mayoría de las personas pasan el tiempo con el celular, los ordenadores y las Tablet disfrutando del proceso de coloniaje que hacen las redes sociales de sus mentes, así los mantienen en la mayoría de los casos sumidos en la inconciencia social, desarticulando el actuar libre de las personas contra sus opresores, doblegando su capacidad de actuar al embotar sus conciencias con los mensajes subliminares, tendenciosos y consumistas. Las drogas, la prostitución, el alcohol, el juego lucrativo, así como los juegos de las redes sociales, todo en su conjunto y con otros aspectos que no abordo en el artículo, los ideólogos del neoliberalismo y la globalización tienen dormido a la mayor parte de los habitantes de la tierra, -especialmente jóvenes y niños- quienes no logran comprender que son los nuevos esclavos del 1 % de la humanidad que vive a costa de más de seis mil millones de seres humanos de la tierra.

Los grandes retos de la humanidad no se resolverán en el sistema que esclaviza a la humanidad toda, por mucho que se haga propaganda en función de la “solución de los males endémicos de la sociedad”, estos no tiene solución con el capitalismo, solo el Socialismo lo puede resolver; pero, para llegar al Socialismo se requiere de la unidad de la clase obrera en cada nación y a escala planetaria, se necesita asaltar el cielo con audacia e inteligencia, la que solo se encuentra en la unidad de todas las fuerzas revolucionarias, lo que requiere la educación política de las masas y la batalla siempre creciente de ideas y principios. La unidad implica sacrificios, tiempo, dedicación y fe inconmovible en la victoria, sin dogmatismos ni atrincheramiento de ideas, aunando esfuerzos, intereses y voluntades. La educación política del proletariado, de los campesinos y de todo el pueblo es imprescindible para el cambio y el cambio requiere de la participación activa y consciente de las sociedades oprimidas a las que es preciso despertar y sacarlas del letargo y del inmovilismo ciudadano que impide la responsabilidad social con su propio destino.

A la Globalización Neoliberal hay que oponer la globalización de la Solidaridad, que es en sí el internacionalismo proletario, la convicción de trabajar en función del otro, de unir a los proletarios, a los campesinos, a las personas en la comunidad, a sentir como propias las necesidades ajenas y compartir y multiplicar de verdad los panes y los peces, o lo que es lo mismo, compartir penas y glorias, necesidades y sueños. La unidad tiene que ser militante, participativa, comprometida con una causa y un fin, con el mundo mejor posible para todos si todos luchan por lo mismo, por la libertad y la realización como seres humanos.

Solo el Socialismo podrá salvar al planeta y a la humanidad y llegar a ese ideal requiere convicciones profundas, lucha permanente y fe inconmovible en la victoria. Cuba lo demuestra con hechos, como Venezuela con su resistencia, mientras el pueblo Boliviano, con la capacidad e inteligencia natural de los pueblos originarios, ha demostrado que sí se puede luchar y ganar nuevas victorias contra el enemigo neoliberal que pretende globalizar su dominio. Confiemos que el pueblo boliviano estará siempre, como lo ha demostrado, estar a la altura de Sucre y del Libertador Simón Bolívar, ellos han demostrado la sentencia martiana cuando señaló…”pero ahí está Bolívar en el techo de América, vigilante y ceñudo, calzadas aún las botas de campaña, con el indio al lado y un haz de banderas a los pies. Porque lo que Bolívar dejo por hacer en América, por hacer está todavía”. Los bolivianos han demostrado que Bolívar y Sucre están vigilantes en el techo de América y que los guían en la victoria.

 

 

Ultima modifica ilDomenica, 08 Novembre 2020 14:57
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