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La miopia política y la cultura en revolución

La miopia política y la cultura en revolución

Por Luis Darío Martos González

Quien escribe no es militante del Partido, ni funcionario de ninguna organización de masa o social, tampoco es funcionario público ni directivo de una entidad estatal. Es un agricultor urbano, no jubilado y promotor de un proyecto comunitario que promueve el desarrollo de la cunicultura, la cultura, la educación medio ambiental, la salud mental y trabaja por el desarrollo de la agricultura familiar urbana en pequeños espacios.

El mal llamado Movimiento San Isidro, instalado en un Consejo Popular de La Habana Vieja, donde está enclavada la Casa Natal de José Martí y otras instituciones culturales, con tradiciones patrióticas y revolucionarias, donde su población humilde trabaja en función del desarrollo económico-social del país, pudiera tener otro apelativo diferente para no humillar a su población laboriosa y sí estar en sintonía con sus propósitos contrarrevolucionarios. Podría ser Movimiento Anexionista, Movimiento Vende Patria o cualquier otra deleznable denominación que nunca tendrá más apoyo que el de un grupúsculo de maleantes, resentidos, antisociales, oportunistas, desclasados, desleales, vagos y otros con un sinnúmeros de aptitudes de la peor calaña anticubana. No les diré más Movimiento San Isidro, les llamaré Movimiento Contrarrevolucionario al servicio del Imperio, eso es lo que son, y lo son también quienes le han apoyado dentro y fuera de Cuba.

Del tema se puede escribir y hablar a borbotones, hay para llevar y traer, para el tira y encoge, para dimes y diretes. Yo voy a dar mis apreciaciones de cubano que prefiere las deficiencias del Socialismo que podemos construir antes que retornar al pasado de explotación, donde la muerte era el fin de una vida sin esperanzas para las mayorías, mientras que los pocos podían realizar sus vidas con el disfrute de la enajenación de los derechos y la explotación de las masas  hambrientas, sub escolarizadas, analfabetas, en estado de insalubridad, desempleadas y carentes de derechos, junto a la desigualdad por motivos de razas, de género y de su religiosidad, entre otros problemas sociales.

La fecha escogida para las escaramuzas de la contrarrevolución están enmarcadas en el cuarto aniversario de la desaparición física del líder cubano, Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, a quien el pueblo de Cuba, en multitudes millonarias, despidió en su tránsito de retornó a la ciudad de Santiago de Cuba, desde donde llamó el Primero de Enero de 1959 a la Huelga General revolucionaria con la máxima de Golpe de Estado no, Revolución Sí. Desde la noche misma del 25 de Noviembre de 2016, cuando se informó el fallecimiento del Comandante en Jefe, el pueblo de Cuba mostró consternación y luto; durante días, y hasta la deposición de sus cenizas en el monolito de Santa Efigenia, ni en los más recónditos lugares de la geografía cubana se escuchaba música y hasta las voces perdían intensidad. El pueblo de Cuba acompañó en los lugares de homenaje, y por la Televisión y la radio, todo el proceso de exequias del dirigente cubano y hermano de los pobres del mundo. Los que escogieron esta fecha para sus acciones contrarrevolucionarias, sus performance, sus huelgas de hambre de mentiritas y sus actitudes petitorias a las autoridades culturales del país, se olvidaron de los sentimientos de los cubanos. También se olvidaron del 27 de noviembre y del Fusilamiento de los 8 Estudiantes de Medicina, a los que cada año todo un pueblo les recuerdan, como justa reverencia antes los inocentes injustamente sacrificados por el odio de los enemigos de Cuba; se olvidaron que el 30 de Noviembre es una fecha de recordación de lo que constituye un verdadero levantamiento de un pueblo contra una tiranía, el que costó la vida de tres valerosos jóvenes de Santiago y que constituía la acción de distracción de las fuerzas represivas que posibilitaría el desembarco del Yate Granma, el que por razón del mal tiempo llegó a las costas cubanas el 2 de diciembre. Estas fechas siempre las recuerda y celebra con orgullo el pueblo de Cuba, pues constituyen el legado histórico para las más jóvenes generaciones, las que disfrutan hoy del sacrificio de los que lo entregaron todo por el triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959 y poder construir una sociedad como la soñara José Martí “con todos y para el bien de todos”.

Los mercenarios del Movimiento Contrarrevolucionario al servicio del Imperio, gestado en La Habana Vieja, las acciones de sabotaje, así como las petitorias de Diálogo de grupos inconformes de “artistas” en el Ministerio de Cultura constituyen acciones contrarrevolucionarias y eso son sus miembros, salvo honradas excepciones de quienes se retractan hoy. Si no son contrarrevolucionarios, al menos fueron timados ese día, y en él se olvidaron del momento histórico, de las fechas, del alcance y significado de su comportamiento y de los peligros que eso entrañaba y los ubicaba junto a los enemigos de la Revolución y quieren el colapso de ella con todo lo que representaría la convulsión que generaría en todo el territorio nacional. Esos confundidos, timados, desorientados, y con otros apelativos que se les pudiere dar, deben pedirle perdón a todo el pueblo de Cuba, perdón claro y público, porque esas acciones por ellos desarrolladas, y en respaldo a los mercenarios, ponen en peligro la Seguridad Nacional cubana, la paz y la tranquilidad ciudadana, hace el juego a los planes injerencistas de los Estados Unidos y sus acólitos, les permite a los enemigos de la Revolución Cubana el desarrollo de nuevas maniobras y planes intervencionistas, posibilita que la gran prensa de derecha del mundo y las redes sociales, contaminadas de fake new, intensifiquen sus campañas mediáticas de guerra terciaria contra la isla de la libertad, generando las campañas propagandísticas, diplomáticas, en los organismos internacionales, incrementando las sanciones económicas, comerciales y financieras y la coacción a los empresarios que negocian con Cuba, entre otras de las tantas agresiones, sin excluir otras actividades diversionistas, de sabotaje económico y terroristas junto a acciones armadas como suelen hacer, y así maniatar a la nueva administración que asume el 20 de enero del 2021 para hacer irreversible el cambio de política Trumpiana contra la nación caribeña.

La Revolución nunca ha dejado de dialogar con el pueblo, qué diálogo mayor que el análisis popular de los Lineamientos en materia económica y social del Partido y la Revolución o el proceso durante 3 meses del 2018 de una amplia consulta popular del Proyecto de Constitución de la República, en la que participaron casi 9 millones de personas con más de setecientos mil modificaciones, adiciones, propuestas de eliminación de artículos, parte de estos, eliminación de términos, plazos, etc. Esta Constitución de la República fue aprobada en Referendo Constitucional con la asistencia a las urnas del 90,11 % de los votantes registrados; los que la aprobaron la Carta Magna representan el 86,85 % de los que votaron y el él 78,30 de los registrados como electores con derecho al voto. Solo el 9 % de los que votaron lo hicieron en contra. La Revolución tiene un pueblo a su lado, lastimado y sufrido por las criminales leyes del Bloqueo económico de los Estados Unidos contra la nación y las diabólicas, siniestras, criminales medidas de recrudecimiento de la asfixia económica, la que ni siquiera en momentos de la pandemia han dado un suspiro; por el contrario, las han incrementado para crear caos, desolación, penurias, miserias y calamidades, desabastecimiento y colas por doquier, las que no han podido materializarse en toda su intensidad por las medidas del Gobierno Revolucionario para salvaguardar los intereses de la población cubana junto a la solidaridad de muchos amigos en el mundo.

Durante la pandemia, de la que también acusan a las autoridades cubanas los enemigos de la Revolución, Cuba desarrolló un programa de lucha diseñado desde los primeros momentos del surgimiento del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, creó las bases para disminuir la incidencia de la enfermedad en el país, diseñó un programa de enfrentamiento y contribuyó al combate de la Covid-19 en 39 naciones desarrolladas y subdesarrolladas de América Latina, Europa, Asia y África con 53 brigadas del Contingente Henry Reeve. Eso lo olvidan los enemigos de la Revolución y han diseñado diferentes campañas difamatorias contra las brigadas médicas cubanas que luchan contra la pandemia así como contra el personal de la salud que presta servicios en 59 naciones, obstaculizando los convenios y servicios e interrumpiéndolos en Brasil, Bolivia y Ecuador, así como presionando a otros gobiernos para que no acepten la ayuda solidaridad e internacionalistas de la medicina cubana.

Las voces de los grupúsculos contrarrevolucionarios y de algunos intelectualoides y pseudo artistas no se han escuchado en las redes sociales para combatir el bloqueo genocida ni las campañas contra los médicos cubanos supuestamente sometidos a una “trata de personas” y “esclavitud laboral” y que viajan por el mundo como portadores de una medicina a favor de la salud humana y no para hacer política ni cambiar el sistema político de las naciones a las que acuden, muchas de las cuales mantienen un sistema político social diferente al imperante en Cuba.

Quienes ladran contra Cuba y la supuesta represión, la que nadie ve, porque en Cuba jamás se ha lanzado chorros de agua a presión contra manifestantes, ni gases lacrimógenos, ni están las tanquetas ni equipos blindados para agredir a la población porque no es política del Estado cubano reprimir a su pueblo y porque el pueblo de Cuba sabe quejarse ante las autoridades cuando algo no le conviene o afecta sus intereses. Los que buscan espacios hoy es porque no hacen uso de los existentes y porque se dejan manipular por intereses chovinistas de algunos organizadores externos e internos; no hacen uso de los espacios existentes porque tienen otras motivaciones ajenas al carácter socialista de la Revolución y porque anteponen sus intereses personales a los de la colectividad. Es cierto que en ocasiones hay problemas que cuesta trabajo resolver y que se dilatan en el tiempo soluciones para pequeños problemas que tienen solución real y que a veces no se tienen en cuenta; ante esos obstáculos hay que luchar y hacer real y efectivo el concepto de REVOLUCIÓN, buscando lugar, el momento y la forma apropiada para él debate, y eso les faltó a los artistas que se sumaron al coro petitorio a las afueras del Ministerio de Cultura, con lo que ello representó para la propaganda anticubana de los círculos reaccionarios de los Estados Unidos, de la mafia miamense, de los círculos de la derecha recalcitrante de América Latina y a quienes en la “culta y civilizada” Europa colonialista se atrincheran contra la isla.

La Nota de Protesta al Encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos de América, en La Habana, es la respuesta digna de una nación sitiada que no teme al poderío de los vecinos del Norte, a los que hay que frenarlos ante sus acciones injerencistas, las que son inadmisibles por la intromisión descarada en los asuntos internos del país.

Los artistas que abogaron a favor del cabecilla contrarrevolucionario que cumple mínima sanción por desacato y que debiera ser procesado por otros delitos, así como los que se solidarizaron con  los supuestos huelguistas de hambre y sed y piden el cierre de las tiendas en MLC, desconocen los intereses nacionales de la isla, se apartan de la legalidad, violan la Constitución y las leyes y se suman al coro anticubano de las marionetas del imperialismo yanqui y del tonel de manzanas podridas de la OEA y sus  abyectos conciliábulos, y darle pábulo a ellos, es hacer contrarrevolución también.

La Revolución Cubana es Cultura viva, es identidad, es expresión del más acabado y amplio concepto en el imaginario popular y elitista, donde tradiciones, costumbres, idiosincrasia, valores éticos, políticos, filosóficos, religiosos, en los que el arte como expresión liberadora y emancipadora de la capacidad creativa de los seres humanos y de la sociedad, hace su contribución a la conciencia social y mueve la voluntad, la conciencia y la acción de los cubanos para la vida material y espiritual en lucha por un mundo mejor con todos y para el bien de todos. No es posible entender a artistas que no saben distinguir los peligros que pueden avecinarse con sus protestas, con llamados a diálogos, como si en Cuba no existiera un diálogo permanente entre autoridades y pueblo, las que se generaron por un coordinador u organizador, o varios, para hacer el llamado  concorde a los intereses de quienes desde el exterior y el interior pagan y  llaman a la desobediencia civil y a actos terroristas contra instalaciones al servicio del pueblo o a una parte de él. La cultura cubana viene fraguándose desde tiempos tan lejanos en vida del Padre Feliz Varela y otros hombres insignes de la nación, los que fueron forjando la nacionalidad cubana, la que tuvo su crisolada con el inicio de la primera gesta independentista y que luego, José Martí, el más completo y universal de los cubanos del siglo XIX, se encargara de enriquecer en su batallar por la independencia de Cuba, y auxiliar la de Puerto Rico, para impedir a tiempo que se extendieran por las Antillas los Estados Unidos y cayeran con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América. Cuba y su pueblo desarrollan una cultura de resistencia desde hace más de 150 años frente a la apetencia imperialista de engullirse a la isla y mantenerla bajo su égida, como lo lograron a medias con la intromisión en la Guerra Necesario de 1895 y que organizara José Martí, luego de lo cual, al concluir la Guerra mal llamada Hispano-cubano- norteamericana de 1898, con el Tratado de París, donde los cubanos no hicieron presencia, se impuso a Cuba el apéndice constitucional de la Enmienda Platt y el resto de los tratados que sometían a Cuba y su soberanía nacional, como es el caso de la ocupación ilegal, en contra de la voluntad cubana, hasta la actualidad, del área de la Base Naval de Guantánamo. Ningún artista o intelectual, como el cubano con cultura general integral, puede abstraerse de las causas y condiciones del diferendo secular de los Estados Unidos y Cuba. Históricamente las relaciones entre ambos vecinos ha sido anormal, desde los padres fundadores de la Unión Americana, pasando por casi todos los procesos electorales del poderoso vecino, en los que el tema Cuba ha sido recurrente; doce administraciones de los Estados Unidos no han podido con la Revolución Cubana y la de Trump, con su agresiva política contra la isla, ahora que ha perdido la Presidencia de los Estados Unidos, quiere legar al gobierno de Biden un antecedente que impida un acercamiento y el eventual reinicio del proceso de normalización de las relaciones entre ambos lados del Estrecho de la Florida. Quienes en Cuba hoy se suman al coro anticubano de Trump y la mafia miamense de Florida, los acólitos en la Unión Europea y de la nueva derecha latinoamericana, se oponen a los intereses verdaderos de los pueblos de Cuba y los Estados Unidos, conspiran de verdad contra la Seguridad Nacional de ambas naciones y pretenden maniatar a la nueva administración que asumirá la Presidencia el 20 de enero del 2021. Quienes se levantan hoy con Cuba, como en los tiempos del llamado de Martí a la Guerra Necesaria, se levantan para todos los tiempos.

La conducta inculta y traicionera del Movimiento Contrarrevolucionario al servicio del Imperio y de una parte importante de los “artistas petitorios de reformas”, constituyen un ultraje a la cultura cubana y a la rica historia de luchas de todo un pueblo desde hace más de 150 años; nuestros padres fundadores de la nacionalidad cubana mostraron su elevada talla intelectual, así como la vida de consagración y entrega que todos hicieron por la patria. Mencionarlos obliga a incurrir en lamentables omisiones, pero tan solo para unir todos los esfuerzos, intereses y voluntades, imbriquemos el ideario de todos en Céspedes y Agramonte en la gesta del 68, junto a Maceo, el hombre que tenía tanta fuerza en el brazo como en la mente; sinteticemos en José Martí a los hombres de la Guerra Necesaria y señalemos algunos nombres de intelectuales y combatientes por la dignidad de la Patria antes del triunfo de 1959 como son Julio Antonio Mella, quien ubicó en el sitial correcto a José Martí, a Carlos Baliño, un hombre de aportes entre generaciones, a Guiteras, Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias así como a otros hombres que desde esa época, abrazaron las ideas de Fidel y de la Generación del Centenario, como son los casos de Raúl Roa, Juan Marinello, Carlos Rafael Rodríguez, Lázaro Peña, Blas Roca, Nicolás Guillen y otros intelectuales que entregaron sus esfuerzos y vida por la Revolución de Liberación Nacional que lideró Fidel junto a Raúl y otros dirigentes de la etapa de construcción del Socialismo en Cuba, por vez primera en el Hemisferio Occidental. La gloria que hemos vivido los cubanos no se puede mancillar por quienes no tienen calzones suficientes para enfrentarse al imperio y reclamarle el fin del bloqueo genocida a Cuba ¿Cómo permitirles que denigren a Cuba, a su pueblo y a la rica historia de luchas de toda una nación?

Los miembros del Movimiento Contrarrevolucionario al servicio del Imperio y los “artistas petitorios de reformas” no tienen la cultura para aquilatar la dimensión de su estúpida osadía, no son capaces de comprender que pasaría en Cuba si los revolucionarios cubanos vemos el peligro de agresión o una agresión imperialista contra Cuba. La nación se convertiría en un avispero invencible donde los cubanos en su inmensa mayoría combatiríamos hasta con los dientes y las uñas para encarnarlos en el lomo de los imperialistas vencidos, acabarían huyendo los agresores con escenas más horrorosas que las vistas por nuestro pueblo cuando los yanquis huían de su embajada en Saigón, tratando de escapar hasta en el tren de aterrizaje de sus helicópteros ya vencidos por el pueblo vietnamita. A los traidores y timoratos que recuerden que Cuba ofrendó miles de vidas de combatientes cubanos por la libertad de tierras hermanas y que más de medio millón de cubanos han prestado servicios internacionalistas en otras naciones. ¿Cómo defenderán esos combatientes y sus descendientes las conquistas de la Revolución si la vieran amenazada? Huelga decirlo, pero la respuesta sería implacable y arrolladora, porque estamos convencidos que es mejor ver sumergida la isla en el Caribe que entregada al imperialismo, al que no se le puede dar, como señalara el Che, “ni un tantito así”

El día 27 de noviembre es día de recordación del fusilamiento de los 8 Estudiantes de Medicina en 1871, cuya polémica se inició por Gonzalo Castañón Escaro, peninsular que llegado a Cuba mostró el odio visceral contra la causa emancipadora de los cubanos y sumó su voz y acciones al cuerpo de voluntarios, una banda paramilitar como escuadrón de la muerte, similar a las que abundan en centro y Sudamérica al servicio de la derecha fascista de esas naciones. Desde el periódico que fundó en La Habana, La Voz de Cuba, se dedicó a denigrar, ofender y mancillar a los independentistas cubanos y a los exiliados cubanos en los Estados Unidos, catalogando de prostitutas a las mujeres de los exiliados cubanos de Cayo Hueso, lo que tuvo enérgica respuesta en el periódico El Republicano, fundado por el lector de tabaquería Juan María Reyes. Conocida la publicación por Gonzalo Castañón, este escribe al anciano, pidiéndole explicaciones y retándolo, por lo que decide trasladarse a Cayo Hueso para ajustar cuentas, abofetearlo y regresar a La Habana como un héroe. Luego de humillar al anciano, quien acudió a la cita desarmado y solo, la repulsa de los emigrados cubanos fue enorme, por lo que Castañón trató de evadir la justicia y escapar subrepticiamente en un buque itinerante; pero, otro cubano digno, Mateo Orozco, que no aceptó el ultraje al patriota cubano ni los comentarios del español para evitar duelo con otros emigrados, se presentó en el Hotel, increpó a Castañón, este lo empuja y Mateo Orozco lo abofetea al tanto que el peninsular corre hacia las escaleras para disparar al cubano, este le propina dos impactos de bala en el cuerpo y en pocos minutos muere el asturiano el 31 de enero de 1870, a quien se esperaba  recibir como héroe en La Habana. En lugar de recibir a un héroe, los voluntarios reciben el cuerpo exánime de su ídolo. El odio de los voluntarios fue tal, que se desató una ola de atropellos, represalias y atrocidades hasta los sucesos que acontecen el 24 de noviembre, fecha en que son acusados los estudiantes del primer año de Medicina de profanar la tumba de Don Gonzalo Castañón; en juicio sumarísimo luego de haber sido declarados inocentes, un nuevo Consejo de Guerra impone la condena de muerte a 5 imputados y a otros 3 escogidos al azar entre los 45 adolescentes y jóvenes procesados. Ese mismo odio de los voluntarios habaneros al servicio de la colonia española, es el odio de los enemigos de la Revolución Cubana que piden una licencia para matar; es el mismo desprecio y odio que sienten los miembros del Movimiento Contrarrevolucionario al servicio del Imperio, quienes aupados, organizados, financiados y guiados espiritual y materialmente por la Embajada de los Estados Unidos en La Habana y los servicios de espionaje imperialista, junto a los personeros de la jauría miamense contrarrevolucionaria, por la población cubana que apoya a su Revolución. Contra esas tentativas de odio, de sabotajes, de difamación, injuria, desacato, resistencia y desobediencia, las que tienen tintes terroristas para crear un estado de inseguridad ciudadana, inestabilidad social e ingobernabilidad, hay que oponer la justicia revolucionaria y la movilización de las masas populares cuando sea necesario y así constreñir, por mandato constitucional, a quienes pretendan alterar el carácter irrevocable del Socialismo en Cuba. Hoy Donald Trump ha sido derrotado y no acepta la realidad electoral, trata infructuosamente, hasta el momento, de crear problemas nunca vistos al traspaso de mando presidencial y trata de desatar, como fiera herida, los últimos estertores rabiosos e incita a sus voluntarios, con quienes tiene compromisos, para recrudecer el acoso a Cuba. A los voluntarios de la potencia extranjera hay que frenarlos y no darles oportunidad alguna. El pueblo de Cuba merece paz y tranquilidad, necesita que el fin de año sea apacible y el que advenimiento de un nuevo año y aniversario de la Revolución se asuma con amor, fraternidad, solidaridad y con las esperanzas bien fundadas de un mejor 2021.

Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos, con Martí, Fidel y con la unidad monolítica que es garantía, guiada por el Partido Comunista, el Partido del Pueblo de Cuba, para consolidar la libertad, la independencia, la soberanía nacional y autodeterminación y desarrollo económico y social como nación libre, donde el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre es las ley primera de su accionar. Patria es Humanidad, y el Socialismo su futuro promisorio.

 

Ultima modifica ilDomenica, 20 Dicembre 2020 14:15
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