Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

Cuba va en el 2021 segura de la victoria

Por Luis Darío Martos González

Cuba inició el año 2021 con la implantación de la Tarea Ordenamiento y la Unificación monetaria y cambiaria, con grandes expectativas en la población, dada por el proceso iniciado, largamente esperado, y por las carencias motivadas por la contracción económica, fruto del criminal bloqueo económico de los Estados Unidos contra la Isla, la crisis económica mundial provocada por la pandemia de la COVID-19 y el propio impacto de los contagios en Cuba, luego de las festividades por el fin de año  y la apertura de vuelos con el exterior.

A todo ello se suma la campaña hostil contra Cuba desde los centros de la subversión de los Estados Unidos, que junto al accionar de la exigua contrarrevolución dentro de la isla, la que solo es visible en las redes sociales, son capaces de escenificar actos aborrecibles contra símbolos de la nación y  que son catapultadas por estas para dar una imagen de una nación en estado de ingobernabilidad y al borde del colapso; pero, la Revolución Cubana se mantiene firme con sus banderas enhiestas, batidas con fuerza por el aire de la libertad y la independencia.

Cuba va segura de la victoria porque tiene un Partido que no es un Partido electoral, es un Partido para asegurar la continuidad histórica de la Revolución, un Partido Marxista y Martiano, el que mantiene como guía segura las enseñanzas de Fidel, quien unió en torno a él el haz de virtudes de toda una nación. La Revolución Cubana no ilegalizó ningún Partido político, ellos fueron ilegalizados por el régimen de Batista y, luego, tras la huida del tirano, ninguno de los políticos tradicionales, jerarcas de los Partidos Políticos de la Neocolonia, se alineó a la Revolución, salvo el Partido Socialista Popular que se mantuvo como aliado del Movimiento 26 de Julio y del Directorio Estudiantil Revolucionario 13 de Marzo. La Revolución, con Fidel al frente, fue capaz de unir a las fuerzas revolucionarias para crear un Partido, un Partido como el creado por Martí, para hacer la Revolución. El Partido creado por Fidel y sus compañeros de lucha es el Partido de Martí, que daría continuidad a sus sueños y a las más genuinas aspiraciones del pueblo de Cuba en todos los tiempos, el sueño que Martí no pudo culminar por su temprana muerte al inicio de la Guerra Necesaria, la que organizó y dirigió para alcanzar la independencia de Cuba y promover la de Puerto Rico, con el objetivo de impedir con la independencia de Cuba que se extendieran por las Antillas los Estados Unidos y cayeran con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América. Ese anhelo de Martí lo consumó Fidel y la Revolución Cubana, porque a partir de su triunfo los pueblos de América Latina fueron más libres. Martí creó el Partido Revolucionario Cubano; Fidel creó el Partido Comunista de Cuba, Partido que constituye el alma, la conciencia y la inteligencia de la Revolución Cubana y el único garante de la continuidad histórica de las conquistas de la obra inconmensurable de un pueblo que, como David, se enfrentó al gigante de las Siete Leguas, bloqueado, agredido de disímiles formas, como plaza sitiada, mantiene desde sus trincheras la moral combativa y la firme convicción de la victoria.

Cuba ha iniciado el año sometida a un creciente número de los contagios por la COVID-19 y las medidas cada vez más agresivas de la fenecida Administración Trump, la que apretó semanalmente las tuercas para forzar a las autoridades revolucionarias de Cuba y crear malestar, desaliento y calamidades en la población de la isla para que esta le reste el apoyo a su Gobierno Revolucionario, Para colmo del afán imperialista de una enfermiza Administración, Cuba fue incluida en la lista unilateral que países patrocinadores del terrorismo, lo que levanta en la nación una ola de indignación, la que tiene ecos internacionales hasta en la propia voz del Secretario General de la ONU, Antonio Guterrez, quien ha solicitado a la nueva Administración Biden revalore tal decisión. Los cubanos siguieron los acontecimientos electorales de los vecinos del Norte, conscientes de la posibilidad de un cambio de posición respecto a la de Trump con una Administración Demócrata, sin hacerse grandes esperanzas, pues los isleños conocen las verdaderas intenciones de la égida gobernante imperialista respecto a la isla, se conoce bien que es un anhelo secular de los gobernantes norteamericanos asirse con el monopolio de la nación antillana; pero, el retornar a la época de normalización de las relaciones, constituye un reto y un alivio a los graves problemas existentes hoy en la nación debido a la agresividad de las medidas contra la economía cubana por parte del poderoso vecino y la influencia que el ejerce sobre los empresarios, emprendedores y hombres de negocio que desean relacionarse con Cuba para poder invertir, lo que supone un riesgo y peligro real por la coacción norteamericana y sus medidas punitivas.

El Ordenamiento y la Unificación monetaria y cambiaria llegaron con el inicio del año junto al conjunto de medidas en el orden económico, el aumento salarial y los nuevos precios sin subsidios. Este proceso ha traído diferencias en posiciones y criterios de la población revolucionaria, la que mayoritariamente apoya las medidas que se toman por las autoridades partidistas y de gobierno; la escasez de productos en los establecimientos comerciales, las largas colas en las tiendas de Moneda Libremente Convertibles (MLC), el aumento desmedido de los precios en el mercado minorista, el aumento del precio de combustibles domésticos, de la electricidad, del transporte público, de las medicinas, las que en su mayoría han dejado de subsidiarse. Muchas personas están escépticas sobre la correlación de aumento salarial y el aumento de los precios como lógico termómetro del costo de la vida. Una parte de las personas no ven que el Estado salvaguarda las conquistas fundamentales de la Revolución como son la Salud y la Educación, junto a la Asistencia y Seguridad Social, las que mantienen su total gratuidad, junto a otros muchos servicios por los que los cubanos no pagan impuesto alguno y se ofrecen gratuitamente. Las quejas fundamentales de la población como son el costo del combustible doméstico, la electricidad y otros, entre los más cuestionados por el aumento de sus precios y tarifas, han sido ajustados ante el clamor popular, lo que es sintomatología del respeto del Estado por su pueblo, que atiende sus quejas y demandas. Luego de las medidas iniciales de nuevos precios y tarifas, el ajuste a las mismas han sido bien recibidas por la población que va asimilando el abultado paquete de medidas, las que tiene como barrera de protección la convicción de que ningún ciudadano quedará abandonado a su suerte y que todas las necesidades serán atendidas a partir de las propias localidades donde residen y donde deben quedar resueltos cada uno de los problemas que pueda presentar la ciudadanía. Con el inicio del segundo mes del año ya se aprecia más seguridad en la población cubana, mayor comprensión de las medidas y se perfilan las estrategias a todos los niveles de dirección del país. A pesar del rigor con el que se vive producto del rebrote de contagios con la pandemia, la dirección del país, encabezada por su Presidente y el Consejo de Ministros, han visitado casi todas las provincias del país, controlando el tema de la Pandemia y del Ordenamiento como estrategia de desarrollo y de proyección para los nuevos retos y desafíos que tiene por delante la economía cubana. La batalla contra el aumento de precios abusivos y especulativos así como el enfrentamiento a las ilegalidades y al delito que daña a la economía y a la población, se sigue al detalle y la operatividad contra tales conductas cobra eficiencia en el actuar policial con apoyo de la población cubana en todas las localidades del país. El conjunto de disposiciones jurídicas que regulan todo el proceso de la Tarea Ordenamiento está expuesta en la Gaceta Oficial de la República de Cuba y se puede acceder a ella por la vía digital e impresa como parte de la educación jurídica de toda la población y en correspondencia con la condición de la nación de ser un Estado Socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva como reza en el artículo número 1 de la Constitución aprobada por la mayoría del 86,65 %  del 90,15 % del padrón electoral que asistió a las urnas en el plebiscito probatorio de la norma constitucional.

La Tarea Ordenamiento llegó al fin, como años atrás llegó la rectificación de errores y tendencias negativas luego de dejar atrás el Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, el que trajo como resultado una contracción en el ritmo de crecimiento de la economía y de los planes económicos y sociales del país; con la rectificación de errores y tendencias negativas el país retomó el Movimiento de Microbrigadas para la construcción de viviendas y obras sociales, las que en solo dos años edificaron 111 Círculos Infantiles, 24 Escuelas Especiales, 20 Políclínicos, 4 Mercados Concentradores, y más de 30 industrias para la producción de materiales construcción, entre otras obras sociales, precedidas de la construcción de Supermercados y Agromercados, junto a la construcción de las monumentales obras para los Juegos Panamericanos de 1991 y la Villa Olímpica, la construcción de autopistas, viaductos y la creación de Contingentes de Construcción y Agrícolas para el pleno desarrollo de la agricultura cubana, todo previo al derrumbe del Campo Socialista y la desaparición de la Unión Soviética,  lo que dio origen al Periodo Especial en tiempo de paz y al inicio del doble bloqueo: el impuesto por los Estados Unidos y el que se iniciaba con la pérdida de los mercados tradicionales de Cuba, la fuente de materias primas y el mercado para los productos que la nación producía y exportaba a esas naciones. Todas estas obras fueron en La Habana y luego se trasladaron al resto de las provincias del país. El análisis retrospectivo nos permite confiar en la Tarea Ordenamiento, la que implica la unificación monetaria y cambiaria, que tiene al peso cubano CUP como única moneda de circulación nacional y su régimen cambiario, lo que favorece la producción nacional como estímulo a la exportación de bienes y servicios y la eliminación de la mala práctica importadora de una nación sometida a un criminal bloqueo económico, comercial y financiero con fuerte carencia de Moneda Libremente Convertible y perseguida en la totalidad de sus transacciones económicas y financieras, las que además tienen un costo adicional para su ejecución por parte de los hombres de negocio, quienes en su mayoría cobran por el riesgo de comerciar con Cuba ante la eventualidad de multas y otras acciones punitivas del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Ante la Tarea Ordenamiento se intensifica el trabajo político a todos los niveles y el acompañamiento de la prensa revolucionaria contribuye al esclarecimiento masivo junto al accionar de las bases políticas en los centros de trabajo y estudio que mantienen su actividad en el marco de la pandemia. La batalla por la economía cubana y su nuevo modelo económico y social tiene el coherente diálogo político a todos los niveles, el que se redobla ante los intentos del enemigo externo de subvertir el orden constitucional aprobado por la inmensa mayoría de los cubanos, utilizando para tales fines a grupúsculos contrarrevolucionarios a quienes el pueblo no conoce, y repudia a los pocos conocidos en ocasión de actos delincuenciales que degradan los símbolos patrios y agreden a instituciones estatales o centros comerciales que prestan servicios a la población.

En Cuba no hay políticas de choque ni queda la población desprotegida; en la isla se vive con carencias de todo tipo al influjo de las más de 200 sanciones y medidas restrictivas aplicadas contra el país por la Administración Trump, las que afectan a la economía nacional y al ciudadano cubano y tienen como finalidad que este culpe a sus dirigentes de las penurias en las que se vive; pero, los cubanos son ciudadanos politizados, conscientes del rol que les corresponde en estos difíciles momentos de la situación internacional y, en lugar de levantarse contras sus autoridades, las apoyan y muestran total respaldo. La población del país sintió pena por los acontecimientos generados el 6 de enero en el Capitolio de los Estados Unidos y condenó semejante acto terrorista protagonizado por el odio de los supremacistas, xenófobos, racistas y extremistas seguidores de Donald Trump, defenestrado en las elecciones del 3 de noviembre, las que los cubanos saben no constituyen lecciones de transparencia para ningún pueblo del mundo. Los cubanos conocen bien los artículos de Escenas Norteamericanas de José Martí, quien hace un riguroso y detallado análisis sobre el proceso electoral de esa nación, tan rico que parece escrito para la actualidad luego de 140 años de editarse. La nación ya está en plena Tarea Ordenamiento y la vida sigue igual, sin sobresaltos, sin harapientos ni hambrientos, sin desorden social, sin escuelas ni hospitales cerrados, salvo las instituciones de educación, cultura y otros servicios que no funcionan, funcionan a media o con empleo a distancia a causa de la pandemia. En Cuba la vida sigue igual como la canción que popularizara en la década de 1970 Julio Iglesias.

Cuba que se abrió al mundo en octubre del pasado año, luego del cierre de marzo del 2020 a causa de la pandemia, está nuevamente obligada a cerrar su espacio aéreo para algunas aerolíneas procedentes de varias naciones y a disminuir las frecuencias de vuelos a otras, además de aplicar nuevas medidas para viajeros nacionales e internacionales, adoptando nuevas medidas y ajustando sus protocolos en frontera y de lucha contra la COVID-19 en el territorio nacional. El aumento exponencial de casos de contagios, sospechosos, así como el incremento de los ingresados, aislados y los fallecimientos, los casos graves y críticos, obliga a la adopción de medidas más exigentes y la aplicación rigurosa de las multas por violaciones de las normas de bioseguridad y protección personal y colectiva. La conducta irresponsables de personas inescrupulosas que ponen en riesgo la seguridad colectiva, a sus familiares y a la comunidad o en instituciones, exige que cada ciudadano eleve el nivel de percepción de riesgo y pueda aquilatar en su justa medida el peligro potencial y real para la vida propia y de sus seres queridos y comprenda la necesidad de la adopción de medidas más rigurosas contra los irresponsables. Enero ha sido un mes muy crítico de la pandemia en Cuba, tanto por el número de muertos y contagiados como por la diversidad de edad de los contagiados y por los segmentos poblacionales infectados, donde se incrementa el número de lactantes, menores de edad, embarazadas y adultos mayores, estos últimos contagiados por la irresponsabilidad de familiares más jóvenes que los han enfermado. Ya se han implementado nuevas medidas restrictivas en La Habana, así como en otras provincias del país en correspondencia con la situación real de cada territorio. Se aprecia que el actual rebrote escalará niveles superiores en los meses de febrero y marzo y se trabaja en la contención del mismo.

Todos los días la Televisión Cubana trasmite la Conferencia de Prensa del Doctor Francisco Durán, Director Nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, quien expone la situación en tiempo real de la pandemia en Cuba y en el mundo, reitera orientaciones y consejos para hacer que la población  cubana mantenga una conducta proactiva de enfrentamiento a la pandemia con la aplicación de las medias de bioseguridad que se orientan por las autoridades sanitarias y por la Organización  Mundial de la Salud (OMS) con la que la nación mantiene estrechas relaciones de trabajo fructífero desde hace décadas. Cuba está entre las naciones de mayor nivel inmunitario en el mundo y se debe a la dedicación de las autoridades sanitarias y del Estado y el Partido Comunista de Cuba en el aseguramiento de la inmunización desde tempranas edades contra enfermedades infeccionas y contagiosas, las que en Cuba son recuerdos tristes de un pasado que no volverá y que todavía provocan muerte y desolación en familias de numerosas naciones en el mundo. Cuba está exenta de varios flagelos que hoy recorren el mundo y eso se debe a la labor de inmunización de las vacunas y el accionar preventivo de la medicina en Cuba, la que no es un medio de enriquecimiento y sí está en función de mantener una población saludable y con altos niveles de nutrición. Ni sarampión, ni tétanos, tos ferina, ni poliomielitis, rubeola, cólera, malaria, fiebre amarilla; tampoco la Meningococcemia viral o bacteriana, para cuyo mal se creó la vacuna cubana, fruto del desarrollo científico cubano en la ingeniería genética y la biotecnología. El debate sobre los contagios y las medidas de protección como mejor vacuna contra la COVID-19 está presente en toda la población cubana, desde los hogares, las escuelas donde se mantiene el curso escolar, como en los círculos infantiles o en las largas colas para la compra de alimentos; por doquier la población mantiene un debate interactivo en correspondencia con los conocimientos personales, la capacidad de intercambio, la inteligencia natural o profesional, las vivencias personales, siempre con la visión de que en cada cubano hay un pelotero como un médico, porque todos tienen el derecho de opinar, criticar, cuestionar o emitir juicio diverso, porque en Cuba nadie está impedido de criticar como nadie está exento de ser criticado. La pandemia gravita hoy en la preocupación de cada cubano, meses atrás se veía como algo que no tendría graves escenarios en Cuba; hoy la vemos como un escenario difícil de predecir porque depende del nivel de conciencia de cada ciudadano y de la familia, depende de una vacuna fundamental que no requiere importación y que está en las manos de todos, la vacuna de la responsabilidad individual que posibilite la seguridad colectiva. El número de contagios aumenta y aumenta también el rigor, los cubanos darán la batalla para vencer el nuevo coronavirus y las vacunas soberanas de la ciencia cubana con sus cuatro candidatos vacunales pronto tendrán su resultado final y se procederá a la vacunación masiva de la población cubana. Ya están en marcha las condiciones para la producción de 100 millones de dosis para Cuba y para otras naciones requeridas según se ha informado, aunque es preciso cumplir con todos los protocolos conforme a las indicaciones de las autoridades regulatorias cubanas e internacionales.

El 3 de febrero se cumplieron 59 años de firmada la Orden Ejecutiva 3447 por el Presidente John Kennedy que oficializó el Bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba; a esta absurda medida siguieron otras enmiendas, órdenes, la Ley de Ajuste Cubano, la Ley Torricelli, la Helms Burton y todas las medidas que cada Presidente de turno dictó, así como las Enmiendas y Resoluciones del Congreso de los Estados Unidos que endurecen la política intervencionista contra Cuba, como las campañas propagandísticas, diplomáticas, las pseudo crisis, las campañas sobre violaciones de los Derechos Humanos o de exportación de la Revolución Cubana, la Radio Martí y la Tele Martí, que ni se escuchan ni ven en Cuba y que solo constituyen un robo a los contribuyentes norteamericanos. Los revolucionarios de la isla y los cubanos afines a la nación, que sienten amor por su país, conocen cuáles son las causas y consecuencias de los problemas de la economía cubana. Las intenciones de los gobernantes de los Estados Unidos para revertir el proceso revolucionario y acabar con el Socialismo en la isla no han dejado de ser una constante de cada una de las 12 Administraciones precedentes y Cuba se mantiene en pie de lucha y victorias. Con la Administración 13, la de Joe Biden, que realizó pronunciamientos de campaña que aseguraban revertir las medidas de Trump contra Cuba y volver al camino de su predecesor Barak Obama, que mantiene el mismo objetivo imperialista de garrote y zanahoria para acabar con la Revolución, las próximas semanas y meses serán cruciales. Se acerca la nueva Cumbre de Las Américas y está por ver si Cuba es invitada o no y si este es el marco para iniciar un camino que posibilite reiniciar el proceso de normalización de las anormales relaciones históricas entre ambas naciones. El camino es complejo, las buenas intenciones están empedradas por la obtusa posición de los lobistas del Congreso donde hay nuevas voces reaccionarias de cubanoamericanos con posiciones extremistas, quienes tratan de minar desde los inicios de la nueva legislatura el camino anunciado por el gobernante.

Las acciones de Trump y la mafia contrarrevolucionaria de Miami han posibilitado que quede impune el atentado terrorista contra la sede diplomática cubana en Estados Unidos y han instigado acciones vandálicas en La Habana y otras acciones de poca monta en otras provincias de Cuba con los episodios bien conocidos en las redes sociales. Tratan de dar un golpe blando, al estilo de las Revoluciones de Colores de Europa del Este o las Primaveras Árabes. Creen que promoviendo en las redes sociales mensajes pagados por personeros preparados, organizados, financiados y dirigidos desde el exterior por las agencias federales para la subversión en Cuba y con mentecatos pagados míseramente en Cuba, que no tienen ni cultura, capacidad intelectual, ni gozan de prestigio y autoridad moral en sus comunidades y sueñan con el modo de vida norteamericano, pueden acabar en un día con la historia de luchas y tradiciones combativas de todo un pueblo. Son ilusos, ni Movimiento Contrarrevolucionario San Isidro, ni pseudo artistas pagados o dejados inducir por la propaganda y el dinero o con las becas en el exterior, ni siquiera con invasiones mercenarias, podrán acabar con la convicción de un pueblo decidido a luchar, vencer o morir por su Revolución.

En las calles de Cuba se respira tranquilidad y paz, los efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior no indispensables a sus funciones de protección de la seguridad nacional y el orden interior, se encuentran prestando el apoyo necesario a las autoridades sanitarias locales, en el ordenamiento de las colas en las tiendas y lugares de prestación de servicios públicos para asegurar el orden y la disciplina; estas personas no están armadas más que de su autoridad moral y el imperio de la ley como garante del derecho de todos y cada uno de los ciudadanos. Ni gases lacrimógenos, ni soldados ni policías con caretas anti gas, ni perdigones, ni carros lanza agua ni tanquetas se ven en Cuba. En Cuba el ejército es el pueblo uniformado para defender la seguridad nacional contra los enemigos externos; cuando hay que actuar en Cuba contra los enemigos internos de la Revolución, muy pocos los que se prestan a ese juego, las autoridades lo protegen para evitar que sea el pueblo el que le dé su escarmiento. A los pocos contrarrevolucionarios se les protege, se les cuida y se les demuestra con hechos probados su conducta delictiva. Ninguno es preso de conciencia, ni son perseguidos por sus ideas, ni se les impide que emitan sus criterios, tienen derecho a la crítica pero no están exentos de ser criticados por todo un pueblo; tienen, como cada ciudadano, derechos inalienables que solo tienen como límite no traspasar el derecho ajeno, porque “el respeto al derecho ajeno -como proclamó el Benemérito de Las Américas, Benito Juárez- es la paz”.

Mientras las agencias informáticas de las redes sociales con sus periodistas independientes, que no son ni periodistas ni independientes, solo asalariados mal pagados por los hacedores del dinero millonario que corre desde las agencias federales de los Estados Unidos y de sus servicios de subversión contra Cuba y a favor de la llamada “Democracia”, que todo el mundo conoce no es democracia alguna. En las sociedades capitalistas y en los Estados Unidos, los partidos políticos no son para salvaguardar los intereses de la nación o del pueblo, son partidos electorales, donde el dinero de los candidatos es lo que posibilita el resultado electoral, son partidos garantes de la propiedad privada y del mercado, el Estado solo es garantía para la Oligarquía en el poder y los grupos contendientes que aseguran la propiedad privada y los intereses de la clase capitalista dominante. El Estado es guardían de los intereses del capital financiero internacional y de la oligarquía capitalista como parte del poder político público que representa al neoliberalismo el poder hegemónico imperialista.

Cuba va en el inicio del segundo mes del año 2021. No es fe ciega, es convicción profunda de la victoria de las causas justas y del Socialismo como única alternativa de la humanidad para darle solución a los males que hoy aquejan a la humanidad. Los cubanos son conscientes de su papel histórico en defensa de la causa de la humanidad, en defensa del Socialismo. Los cubanos en los momentos difíciles de los años que se iniciaron en el segundo semestre del 1989 con el desmerengamiento de los países socialistas del Oriente Europeo y luego del derrumbe de la Unión Soviética, lejos de arriar las banderas del Socialismo, izamos, con más fuerza y vigor las banderas del Socialismo y del Internacionalismo proletario. Aún, en los momentos cruciales de la actualidad, Cuba levanta sus banderas y su voz, más enérgica todavía, a favor del Socialismo como única opción de la humanidad para enfrentar el futuro. Cuba va y seguirá su derrotero con el Granma que surca por los mares del mundo con su mensaje libertario y emancipador de los pobres y explotados del mundo.

Ultima modifica ilSabato, 06 Febbraio 2021 08:29
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