Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

Frontera Colombia-Venezuela: la verdad del conflicto

Por Yoselina Guevara L.

Venezuela comparte con Colombia no solo dos mil 219 km de fronteras, sino también una historia que los une. Una unión que surgió sólida bajo el mando del Libertador Simón Bolívar, en contra de un enemigo común como era el Imperio español, la cual se consolidó por más de una década al formar parte ambas naciones de la Gran Colombia.

Con la fractura de este sueño bolivariano subsiste la inevitable convivencia que día a día se vive entre sus fronteras. El paso constante de venezolanos y venezolanas hacia Colombia, como de colombianos y colombianas hacia Venezuela, recuerda que a pesar del odio que se quiere sembrar a la fuerza –esta vez el imperialismo norteamericano–, ambos pueblos continúan a ser hermanos.

Datos del inicio del  actual conflicto

La fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANB), en el marco de la operación Escudo Bolivariano 2021, el día 21 de marzo, llevó a cabo una operación militar de patrullaje y desmantelamiento de Grupos Irregulares Armados Colombianos Terroristas (Grialcot) en las cercanías de la población La victoria, estado Apure, quienes se encontraban dentro del territorio venezolano, específicamente en el sector La coromoto, parroquia Rafael Urdaneta, en el Municipio José Antonio Páez del estado Apure.

En aquella operación lograron capturar 32 sujetos, destruir nueve campamentos ilegales, incluido uno que elaboraba pasta de coca, que se utiliza para producir cocaína; así como también decomisar armamentos, municiones, explosivos, pertrechos de guerra, vehículos y droga.  Lamentablemente, en la acción militar resultaron heridos varios militares venezolanos y dos de ellos perdieron la vida.

Es necesario destacar que la operación llevada a cabo por la FANB  responde al estricto cumplimiento de las tareas que la Constitución de Venezuela le asigna, es decir, la de actuar  contra todo tipo de amenaza, interna o externa, para garantizar la paz y el bienestar del pueblo. La razón de las operaciones son las  de  destruir los campamentos de los Grialcot,  vinculados directamente con el narcotráfico y la violencia armada, que están tratando de posicionarse territorialmente en Venezuela, aprovechando la frontera colombo-venezolana, ante la aparente ausencia de las autoridades colombianas.

Para abril de 2021, las autoridades bolivarianas han recibido numerosos ataques desde estos Grialcot, por lo que el Ministerio de la Defensa ha reportado un total de ocho soldados venezolanos asesinados, 34 funcionarios heridos y nueve irregulares abatidos. Las operaciones se realizan lejos de las zonas urbanas y con pleno respeto de los Derechos Humanos.

Abandono de la frontera

A partir de finales de los años 90 inició por parte de las autoridades colombianas un proceso de abandono de la frontera entre Colombia y Venezuela. Para inicios de los años 2000, bajo la presidencia de Andrés Pastrana, Bogotá se convirtió paradójicamente en una amenaza para toda Sudamérica al ser mayor productor de droga de la Región, con numerosos carteles, clanes y estructuras de narcotraficantes que utilizan diversas rutas a nivel mundial para el comercio ilícito de drogas, la consolidación de grupos paramilitares que protegen a dichos carteles, la corrupción estatal y su alianza con los Estados Unidos para promover la intervención militar directa o indirectamente en Venezuela, Ecuador  y Nicaragua. Es decir, los intentos de una  invasión militar norteamericana a Venezuela, aupados desde Colombia, no son nuevos y ya venían siendo planificados por los neogranadinos desde el gobierno del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez Frías.

Retomando el tema de la frontera, recientemente, el ministro de la Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, señaló que de manera deliberada la administración Duque ha abandonado la vigilancia y el patrullaje en la zona binacional, e incluso se tiene conocimiento que este Gobierno le brinda apoyo logístico a estas células Grialcot, auténticos grupos terroristas que  atacan con explosivos y armas de diversos calibres.

Minas antipersonales

En ese marco, dos soldados de las FANB que realizaban operaciones militares en el estado de Apure, murieron por una mina terrestre, que han sido colocadas por los Grialcot a lo largo de la frontera. En virtud de esto, el Canciller venezolano Jorge Arreaza envió una solicitud a la Organización de la Naciones Unidas, previo anuncio por parte del presidente Nicolás Maduro a fin de certificar los protocolos y que se cumpla con todas las condiciones para que Venezuela sea declarada nuevamente como territorio libre de minas antipersonales. De acuerdo a declaracion del Ministro de defensa venezolano la Fuerza Armada Nacional Bolivariana cuenta con los expertos y los equipos para desactivar minas y limpiar toda esta área de conflicto. La solicitud hecha a la ONU formaría parte de un protocolo que se debe cumplir con la finalidad de  que quede en evidencia la actuación de la FANB.

No son grupos revolucionarios insurgentes

Como señalamos anteriormente, los grupos que se encuentran en la frontera colombo-venezolana no son  organizaciones revolucionarias insurgentes, sino que pertenecen a los Grialcot. Aunque es posible que algunos miembros sean disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que rechazaron el Acuerdo de Paz de 2016 con el gobierno colombiano.  Con dicho acuerdo se desmovilizaron unos 13 mil miembros de las FARC y el grupo se convirtió en un partido político legal. No obstante, el gobierno colombiano aún no ha desmilitarizado a otros grupos armados que siguen activos y actúan como bandas criminales dirigidas por paramilitares que se encargan de asesinar a los activistas y líderes que se resisten a sus chantajes.

Son numerosas  las fotografías que circulan, a través de las redes sociales, donde se observan insignias de las desaparecidas FARC, aunque el Ministro venezolano para la defensa General Padrino López ha aclarado que a quienes están combatiendo son grupos criminales vinculados al narcotráfico y a diferentes actividades ilícitas como la extracción ilegal de oro, trata de personas, entre otras. Con ello se busca crear una fractura de la unión cívico-militar que existe entre las Fuerzas Armadas y el pueblo venezolano; una unión sólida y resistente a cualquier noticia falsa. 

Un modelo que intenta repetir contra Venezuela

No cabe  duda que los Estados Unidos, a través de Colombia, su abierto aliado, está tratando de  montar una intervención a gran escala, así como lograr la entrada de una buena cantidad de dinero a los neogranadinos. Por un lado, construyen la matriz de la violación de los Derechos Humanos por parte de las FANB, lo cual es totalmente falso. Para ello actúan las ONG’s sostenidas por Washington, invadiendo a la opinión pública, sobre todo internacional, de noticias falsas acerca de denuncias de violaciones de Derechos Humanos a civiles,  cuando, por el contrario, las FANB les ha proporcionado ayuda y protección.

Además de lo anterior, circula por las redes sociales un curioso comunicado, firmado supuestamente por personas venezolanas y colombianas que piden “un enviado especial de las Naciones Unidas” y “un mecanismo internacional de vigilancia y monitoreo”, en una demostración de la búsqueda de violar la soberanía venezolana y propiciar la intervención con motivos humanitarios en  este país sudamericano. Asimismo, las grandes cadenas de medios de comunicación hablan de miles de  civiles desplazados, cuyos números no concuerdan con la cifra real de habitantes de las poblaciones que se encuentran cerca de los sitios donde se desarrollan las operaciones. De hecho, la prensa colombiana habla de unas cinco mil personas desplazadas desde La victoria (Venezuela) a Arauquita (Colombia), cuando la población total de  la primera, de acuerdo al último censo, es de tres mil 574 habitantes.

Lo que observamos en este plan contra Venezuela es el intento de aplicar un modelo de intervención similar al empleado en Siria. Es decir, el primer paso sería permear el territorio nacional con los Grialcot, apoderandose del espacio territorial del Estado Apure para sus operaciones logísticas y de ese manera balcanizar Venezuela. El segundo paso sería causar la desestabilización de la frontera con esos  grupos armados, desatar un conflicto que sea visible a nivel mediático que pueda ser difundido a nivel internacional como una guerra civil, o un levantamiento en contra del Gobierno de Nicolás Maduro. Un tercer paso sería expandir la desestabilización a todo el país desplazándose desde el occidente hasta el centro de Venezuela y con ello proceder a la intervención militar norteamericana desde las fronteras colombo- venezolana, con la finalidad de apaciguar el supuesto enfrentamiento construido. Esta es una estrategia planificada con mucha anticipación, por parte de los tanques de pensamiento norteamericanos, la cual, como bien lo anunció el funesto expresidente Donald Trump, estaba en la mesa de opciones; evidentemente Biden recibió esta herencia que está decidido a llevar a cabo de acuerdo a sus instintos guerreristas.

Pero las condiciones en Sudamérica en estos momentos son desfavorables para el bloque que se había conformado en contra de la Revolución chavista. La pandemia y la deficiente gestión de los gobiernos de Brasil, Colombia,  Ecuador, Perú, coloca a estos en una posición de crisis económica y sanitaria en sus respectivos países. Tampoco se hallan en posición de autoridad y poder al servicio del imperialismo norteamericano Jeanine  Áñez en Bolivia  y Mauricio Macri en Argentina. Prácticamente, el funesto Grupo de Lima está  totalmente desmembrado, como ya es inexistente la mentira de un supuesto gobierno paralelo venezolano encabezado por Juan Guaidó, quien ha sido desenmascarado, inclusive por los propios partidarios de la oposición venezolana, como un vil ladrón que se ha apoderado de los recursos económicos y financieros de la nación en el exterior.

Acciones del Gobierno bolivariano

Ante esta nueva escalada del imperialismo norteamericano detrás de la fachada de Colombia, las acciones del Gobierno bolivariano y las FANB han sido contundentes. Se ha instalado una zona de defensa integral en los municipios venezolanos de Páez, Muñoz y Rómulo Gallegos, ubicados en el área de la frontera colombo-venezolana, con el objetivo de garantizar el orden interno,  la paz y los Derechos Humanos. Esto implica que en dicha zona se están aplicando  una serie de medidas como restricción del tránsito terrestre, aéreo y fluvial, operativos especiales de seguridad pública,  inspecciones a muebles e inmuebles, así como no se descarta la actuación de las Fuerzas Armadas Nacionales en posibles desalojos de espacios públicos de acuerdo a los requerimientos de la delicada situación que se vive en esos muncipios. El mensaje desde el gobierno venezolano es claro no van a permitir la balcanización de Venezuela, desalojaran definitivamente a los grupos irregulares de su  territorio  y consecuentemente continuarán manteniendo  la paz en el país, lo cual significa la tranquilidad para toda la región  .

Yoselina Guevara : Analista político internacional. Corresponsal de la Revista en español Correo del Alba en Italia (www.correodelalba.org)

Ultima modifica ilVenerdì, 09 Aprile 2021 07:50
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