Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

En Cuba revolución sí, ni régimen ni dictadura: pueblo con poder

Por Luis Darío Martos González

En Cuba triunfo el Primero de enero de 1959 el movimiento guerrillero 26 de julio, el que con el concurso del Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular alcanzó la victoria frente a la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista. Quedaban atrás algo más de 57 años de republica mediatizada, lastrada en su surgimiento con un apéndice constitucional denominado Enmienda Platt, promovida por el senador estadounidense Oliver Platt.

El Primero de enero de 1959 se produjo la ruptura con el pasado neocolonial y se dio continuidad al proceso liberador nacional concebido por los padres fundadores de la nacionalidad cubana, se consolidaba el sentimiento independentista del primer cubano que nos enseñó en pensar primero, el Padre Feliz Varela, y quien dio vida a las ideas independentistas contrarias a las corrientes autonómicas, reformistas y anexionistas que durante el siglo XIX tuvieron auge en la nación; las ideas que germinaron en los próceres independentistas de la Guerra de los Diez Años, la Guerra Chiquita y la Guerra Necesaria organizada y dirigida por José Martí, el Héroe Nacional cubano, con el concurso de los veteranos de las contiendas anteriores y el impulso de los Pinos Nuevos, comenzaban a crecer con fuerzas en todo un pueblo, que abrazo el triunfo revolucionario, la esperanza de acabar con el analfabetismo, la insalubridad, el desempleo, las desigualdades sociales, la precaria situación del campesinado cubano –víctimas de latifundistas, precaristas, del tiempo muerto, de la subcontratación y de otros males en la campiña cubana-, la prostitución, la drogadicción, el juego de azar -como medio para buscar soluciones a los problemas y que solo empobrecía más a la clase humilde-, el peculado, la corrupción administrativa y otros muchos males como el monocultivo, la precariedad de la vivienda, el matonismo, la pobre industrialización y las condiciones de vida paupérrima de los más de cinco millones de cubanos.

El Primero de enero de 1959 se iniciaba el proceso de liberación nacional arrancando el poder a la burguesía nacional para hacer al pueblo depositario del mismo, se inicialaba la Revolución Cubana, la que cambiaría radicalmente el futuro inmediato del país y provocaría un cambio sustancial en las relaciones hemisféricas y, especialmente, para América Latina con repercusiones en el resto de los países de África y Asia, salidos del colonialismo o en lucha de sus movimientos de liberación nacional contra los remanentes coloniales y neocoloniales que les impedían su acceso a la independencia o a la verdadera liberación nacional del yugo explotador de las potencias occidentales.

Dictadura ha existido en muchas naciones de la América Latina como son los casos famosos de las dictaduras militares en Brasil y el cono sudamericano; es fácil recordar la dictadura de Alfredo Stroesner, quien  en dos décadas sometió a la población a un régimen sangriento, con torturados, desaparecidos y la pobreza extrema; Anastasio Somoza, en Nicaragua, donde una nación entera fue brutalmente vilipendiada y entregados los recursos nacionales a las compañías norteamericanas mientras era brutalmente reprimido el pueblo y los seguidores de Sandino tuvieron que librar una épica lucha hasta coronar su triunfo el Movimiento Sandinista de Liberación Nacional; la dictadura de Duvalier, en Haití, la que tanto martirio ocasionó a ese pueblo, uno de los más empobrecidos de la Tierra y que sigue sin acceso al desarrollo y a una democracia real a pesar de los embates naturales y epidemias a que la vida lo ha llevado; Guatemala, la de Jacobo Arbenz, donde los cientos de miles de muertos y desaparecidos durante las sangrientas dictaduras militares a sumido a la nación en la miseria y la desesperanza; que decir de los regímenes militares de Pinochet, cuyas secuelas se mantienen vigentes en una nación donde su Constitución le tiene vivo y donde el gobierno actual, de extrema derecha, ha masacrado a su pueblo, o los gobiernos militares de Uruguay, Argentina y Bolivia, que juntos con el de Chile y los Estados Unidos desarrollaron la Operación Cóndor, espeluznante, macabro y goebeliano plan de exterminio de guerrilleros, comunistas, revolucionarios e intelectuales desaparecidos, enterrados vivos o lanzados al mar desde helicópteros. Esto solo por mencionar algunos ejemplos en el continente, a los que se pueden sumar otros episodios en África y Asia, todos aupados, reconocidos y llevados en el corazón por los gobernantes de turno de los Estados Unidos de América, y muchos también cortejados por los gobiernos de los países de la Europa culta y civilizada que en muchas ocasiones calla la reprobable violación de los Derechos Humanos en esas naciones. Qué decir del oprobioso régimen del Apartheid, la segregación racial en Sudáfrica o la Namibia ocupada, o los regímenes en Zimbabue (Rhodesia del Sur) o en Mozambique como en Guinea Bissau, Cabo Verdes, Sao Tomé y Príncipe. El régimen del Sha de Irán o la tiranía instaurada en Indonesia tras la masacre de un millón de comunistas o el régimen sionista, segregacionista, racista y fascistoide de Israel, que masacra al pueblo palestino y no le permite la existencia de su Estado  Árabe y mantiene territorios ocupados desde la Guerra de los Siete Días de 1967 ¿son o no son estos regímenes dictatoriales o dictaduras que someten a los pueblos?¿Puede compararse alguno de ellos con Cuba, donde no ocurren ninguno de los episodios que acontecieron o acontecen en esas naciones?

Por qué decir que es un régimen o dictadura al gobierno que conquistó el poder en lucha de todo un pueblo contra una dictadura militar que ocupó de facto el poder tras un Golpe Militar, pisoteó la Constitución existente en el país y torturó, masacró y desapareció a miles de jóvenes cubanos que reclamaban justicia social y la salida del régimen que sepultó los sueños independentistas de José Martí y que obligó a la Generación del Centenario del Natalicio del Apóstol a iniciar el proceso de liberación nacional, interrumpido por la intervención  norteamericana en la Guerra de Independencia de Cuba, luego de lo cual instauró una república mediatizada, con bandera, himno nacional y escudo; pero, sin soberanía nacional y con el apéndice constitucional de la Enmienda Platt por la cual le permitía a los Estados Unidos intervenir en Cuba cuando ellos le consideraran necesario a sus intereses de Estado. Cuba no es ni régimen ni dictadura, es el pueblo en el poder, con la dictadura del proletariado, -para bien de todos los cubanos, sean revolucionarios o no y con la premisa martiana de con todos y para el bien de todos, donde todos los ciudadanos son iguales y tienen iguales oportunidades, derechos y deberes- que ostenta el poder político, económico y social de la nación por la voluntad expresa de los cubanos que por mayoría absoluta lo refrendaron en la Constitución Socialista de 1976, sus reformas posteriores y la última Constitución  de la República de Cuba,  proclamada el 10 de abril de 2019, en el aniversario 150 de la Constitución mambisa de Guáimaro, demostrativa ésta del sentimiento avanzado y constitucionalista de los cubanos revolucionarios de todos los tiempos.

Los funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, los Senadores y Representantes de origen cubano en el Congreso, que de muy pequeños viajaron a esa nación o nacieron allí cuando sus acaudalados padres emigraron con el robo del erario público cubano o por su complicidad con el régimen batistiano, que les hizo huir de la isla, son los que emplean los términos “régimen”, “dictadura”, “castrismo”, “policía política”, “disidentes” y otros. En Cuba nadie dice Castro a Fidel o su hermano Raúl; para ellos hay expresiones de respeto en el pueblo, digo, en la mayoría del pueblo revolucionario e, incluso, en las personas de buena fe, que tienen otras motivaciones personales que se alejan del espíritu de sacrificio y modestia del pueblo cubano y que prefieren vivir donde creen que pueden vivir mejor, sin correr los riesgos de otros migrantes que en el mundo no tienen la educación, cultura ni una profesión, porque en Cuba todos reciben instrucción gratuita con la Revolución en el poder, que los formó y le puso alas a sus ideas, porque en Cuba las ideas no se matan. “Castrismo”. Régimen de Castro”, “régimen militar”, -porque Fidel y Raúl no se apartaron de los uniformes que les dio la victoria en la Sierra y con la que se construyó el paradigma que representa hoy la nación antillana-, solo le llaman los norteamericanos, sus funcionarios, la mafia contrarrevolucionaria miamense y los acólitos del Imperialismo yanqui, que en la “culta y civilizada Europa” cuestionan la Revolución cubana o, quienes desde Latinoamérica, los cipayos y marionetas de los yanquis, hacen alardes de la democracia que no tienen, como la protagonizada en estos días por la canciller colombiana, Claudia Blum, que recibió una respuesta contundente del periodista español, Austo Sandino, que neutralizó su arrogancia, soberbia y desdén por Cuba, cuando trató de estigmatizar las penurias materiales de Cuba desconociendo los valores humanos y sociales que este país representa en las categorías de desarrollo humano y social. Ningún cubano habla de Castro para referirse a Fidel o a Raúl, como no mencionan al Presidente Díaz Canel como títere de los Castros y sí le señalan el extraordinario esfuerzo que realiza en coyunturas tan complejas en el que le correspondió asumir la responsabilidad de la dirección política y estatal de la nación. Los cubanos respetan a sus dirigentes y cuando existen problemas y dificultades en cualquier esfera, entonces acuden a sus autoridades partidistas o estatales en busca de soluciones porque confían en ellas; los cubanos no buscan a los grupúsculos de derechos humanos ni a los mal llamados periodistas independientes para quejárseles, y nos los buscan por dos razones fundamentales: porque ni existen en realidad, solo en las redes sociales, y porque sus personeros no representan a nadie ni tienen autoridad moral para representarlos pues nunca han acompañado al pueblo en sus necesidades ni en los acontecimientos políticos, económicos, sociales ni durante los fenómenos naturales o contingencias, como es ahora el caso de la Covid-19.

“Policía política” es un término que  solo existió antes de 1959, cuando existía el Buró de Represión Anticomunista (BRAC), como existe hoy el Escuadrón Móvil Anti Disturbios (ESMAD), en Colombia, que reprime, tortura, desaparece y mata al pueblo en estado de indefensión; sí, existían en Cuba diferentes órganos de la policía y el ejército y los guardaespaldas, asesinos a sueldo y bandas armadas, como los Tigres de Mansferrer, un Senador de la República con su ejército propio de asesinos, como los escuadrones de la muerte en Latinoamérica o los paramilitares colombianos o salvadoreños y de otras naciones del subcontinente latino. En Cuba el ejército y la policía constituyen fuerzas integradas por las personas comunes del pueblo, que viven en sus propios barrios, repartos, localidades urbanas, semiurbanas o rurales, en la misma comunidad. Generalmente la policía cubana anda desarmada, sin armas de fuego ni otros artefactos represivos, sus hijos van a las mismas escuelas y compran en los mismos lugares donde adquieren sus productos el resto de la población. La “policía política” de Cuba solo existe en la virtualidad de las redes sociales, en el mundo mediático hostil a la Revolución cubana y en el discurso contrarrevolucionario de los funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos, en los personeros de la mafia miamense y en los hombres y mujeres, que de espaldas a su pueblo, recibiendo los beneficios de la Revolución desde su niñez, se prestan a seguir el guion que les proporcionan los servicios secretos de los poderosos vecinos por medio de sus agentes, y ONGs camuflajeadas, que convierten a esas personas en disidentes, luchadores anticomunistas, periodistas independientes, activistas de derechos humanos,…y bla, bla, bla.

En Cuba, a diario, el pueblo muestra su disidencia con irregularidades, medidas, violaciones y acciones de diferente alcance que a diario ocurren, las que se resuelven o no de inmediato, a medial o largo plazo, sin que ello quiera decir que esas personas se oponen a la Revolución, la misma que ha llenado de luz y esperanzas a todo un pueblo durante 62 victoriosos años. En el mundo hay hambre, miseria, desnutrición, muertes innecesarias en el primer año de vida; pero en Cuba nadie queda, al menos, sin desayuno, almuerzo o comida, ni se vive en estado de indigencia, ni existe desnutrición, y quienes tienen un nivel de desnutrición producto de enfermedades congénitas, son tratados con fármacos y tienen una dieta especial de alimentación de la canasta normada para todos los ciudadanos sin distinción alguna. En Cuba existe una Libreta de Abastecimientos normados para todos los ciudadanos con las Kilocalorías indispensables para vivir saludable y no se producen muertes por inanición ni mueren personas por hambre ni los niños desnutridos carecen de atención médica y alimentaria, mientras la mortalidad infantil en el primer año de vida es de las más bajas del mundo por cada mil nacidos vivos, incluso superior a la tasa de mortalidad infantil en los Estados Unidos y algunos de los países europeos desarrollados. Nadie en Cuba carece de atención médica gratuita, la que es universal y completa desde el nivel de atención primario en la comunidad por el Médico de Familia, hasta el nivel más especializado en Hospitales Clínico Quirúrgicos, Pediátricos, Materno Infantil y Gineco-obstétricos y en Institutos o Centros de Investigaciones; ningún cubano carece de educación  prescolar, primaria, secundaria, de la enseñanza media o media superior o en la enseñanza especial, y todos los ciudadanos tiene oportunidades para el acceso a la Educación Universitaria. Tal vez existan escuelas que requieran mejores condiciones técnico-constructivas o se carezca de alguna Base Material de Estudio, mobiliario adecuado o medios audiovisuales, pero nadie se queda sin acceso al estudio y pueden mostrar altos niveles de retención escolar, conocimientos que luego pueden aplicar en el desarrollo de la vida. Basta señalar estos ejemplos, entre un sin número de conquistas para el bienestar de vida de las personas y que forman parte de los índices de desarrollo humano alcanzados en Cuba, no como conquista para un sector o para los revolucionarios solamente, son derechos de todos los ciudadanos sin distinción política ni nada que estigmatice a una persona. Sobre estos temas, y otros,  cuando algo funciona mal, la gente se queja, protesta ante las autoridades y discute sus puntos de vista y propone opciones; pero, esa disidencia en para perfeccionar la obra revolucionaria y no para ir en su contra, ni para oponerse a la Carta Magna, ni al Socialismo, ni a las autoridades legítimamente electas.

Cuando en los medios virtuales se habla de disidentes, no se habla del pueblo que a diario promueve soluciones a los problemas que le crea al país el bloqueo y las deficiencias e insuficiencias administrativas internas, y sí hablan de los grupúsculos contrarrevolucionarios que no son disidentes y sí asalariados de una potencia extranjera que trata de desprestigiar a Cuba y su obra en busca de la anexión al Norte brutal y revuelto del que tanto escribió Martí en su momento, al que le temió como un virus dañino para la América Latina.

La prensa miamense y occidental cacarea sobre los disidentes cubanos y los que tratan de emigrar por vías ilegales a los Estados Unidos y los ubican como luchadores por la paz y contra el comunismo, que huyen del Socialismo que existe en Cuba. Y pregunto; los emigrantes de Centroamérica y el Caribe o los que proceden de Sudamérica, ¿de qué huyen? ¿Huyen del Socialismo? Sencillamente, huyen del capitalismo en sus países, huyen del régimen de miseria de sus naciones, las que no son Socialistas, donde se desarrolla el Neoliberalismo salvaje que saquea a esas naciones y mantiene sometido a sus pueblos en la miseria, el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad, la falta de vivienda decorosa, la creciente mortalidad infantil, la desigualdad social y la discriminación de racial, de género, por razones étnicas, religiosas, etc. ¿La condición de América Latina como la región más desigual del mundo, donde peor es redistribuida la riqueza es fruto del Socialismo o del Capitalismo? Sencillamente es el Capitalismo el creador de ese triste flagelo que posibilita una exigua minoría extraordinariamente rica opuesta a la gran mayoría inmensamente pobre y sin oportunidades ni acceso a los adelantos y al bienestar en la vida.  Los que emigran de Cuba también lo hacen huyendo al Bloqueo Económico, Comercial y Financiero de los Estados Unidos contra la Isla, el que somete a la nación y a su pueblo a condiciones extremas de vida, que afectan el bienestar y confort de las familias en sus hogares y para el desarrollo del resto de las actividades sociales y los servicios multidimensionales que aseguran el consumo social, del que muchas personas, fruto de la propaganda consumista, desarrollan un estado de vida propio de naciones desarrolladas donde el estilo de vida consumista norteamericano es su razón de ser.

En la Isla de la Libertad la prensa está en función del pueblo, del desarrollo de la nación, como garante de las libertades públicas y como medio de educación política, ideológica, cultural, ambientalista, inclusiva, apegada a la idiosincrasia, tradiciones y raíces que forjaron la nacionalidad cubana y la historia de luchas y tradiciones combativas de un pueblo que ha luchado y resistido desde el monte, las montañas y ciudades por la libertad, la independencia y el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre como ley suprema de la República.

Cuando en las redes sociales se mencionan a los periodistas independientes, se está hablando de asalariados de los Estados Unidos, se habla de personas que por tarifa hacen un servicio a los intereses de una potencia extranjera y venden el alma al mejor postor sin importarles las causas, condiciones y consecuencias de las cosas que cuestionan e inventan o manipulan hechos, los tergiversan, cuando tienen una base real, para convertirlos en un hecho contrario a la Revolución. Marionetas del Imperialismo yanqui son esos mal llamados “periodistas independientes”, muchos de ellos ni independientes ni periodistas, pues no son independientes de los Estados Unidos y sus agentes que le compran y pagan míseramente sus servicios; ni son periodistas de profesión o estudio, y siéndolo, se apartan de los principios éticos en los cuales se les formó para decir la verdad, para informar, educar, orientar, para investigar los acontecimientos políticos, económicos y sociales, proponiendo vías, fórmulas, caminos o herramientas de solución apegadas a la historia de su pueblo. No pueden funcionar como periodistas ni como independientes porque están tutelados, organizados y financiados por las agencias federales de los Estados Unidos, directamente o por medio de “ONGs”  “independientes” que reciben el perdón y dinero del traicionado contribuyente norteamericano, para hacer apología al modo de vida norteamericano y tratar de constreñir la voluntad de los cubanos para que no apoyen la obra revolucionaria y se levanten contra ella. Desde luego, ninguna de esas personas vinculadas a grupúsculos contrarrevolucionarios, de Derechos Humanos, de saboteadores, de periodistas independientes o con otros términos a los que se les quiera asociar en el terreno de la cultura, de la educación o la ciencia, tiene base social en el pueblo de Cuba. Como ayer, los de hoy, son las mismas recetas contrarrevolucionarias, solo cambian los actores de turno, el objetivo y fin solo es acabar con la Revolución Cubana y el ejemplo que ella constituye para los pueblos del mundo.

En los momentos trágicos de la pandemia de la Covid-19, cuando la situación epidemiológica en Cuba es compleja, aunque muy diferente a la de otros países del continente  y de los países desarrollados, se trabaja intensamente en contener los contagios y se trabaja en cinco candidatos vacunales, dos de ellos en el proceso de validación por la autoridad regulatoria cubana para ser convertidos en efectivas vacunas como son Abdala con el 92.28 % de eficacia en tres dosis y Soberana 02 con el 62 % de eficacia en dos dosis y que pudiera llegar con una dosis de Soberana Plus al estimado de 85 ó 96.2 de eficacia. Cuba, a pesar del Bloqueo yanqui avanza porque el Estado cubano, aunando esfuerzos, voluntades, inteligencia, capacidades y experiencias de muchos, es capaz de enfrentar los retos y salir victoriosa. En Cuba no se rinde nadie ante las adversidades, nadie tiene temor ni ve el futuro incierto. A las dificultades, pecho, corazón y vida. A los enemigos, la inteligencia, plan contra plan, como nos enseñó Martí. A las diferencias, vocación polémica, razonamientos y espíritu unitario en busca de las mejores soluciones. A la acción diversionista se le opone la UNIDAD monolítica de una nación donde el pueblo es dueño de su destino, donde los revolucionarios no tienen fe ciega en sus dirigentes ni son fanáticos a una idea, y sí tienen firme convicción en la victoria, sentimiento heredado de las tradiciones combativas de sus antepasados y de los líderes revolucionarios que surgieron al calor de la Generación del Centenario del Natalicio de José Martí, en 1953, cuando parecía que los sueños de mármol del Maestro morirían, siendo retomados por el aguerrido grupo de jóvenes que asaltaron el Cuartel Moncada para iniciar la última epopeya libertaria, la que hoy se mantiene con las banderas enhiestas, más altas y firmes, soplando en la atmósfera para recorrer el Universo con su poético y musical canto: Aquí no se rinde nadie, c……

Cuando señalamos que en Cuba revolución sí, ni régimen ni dictadura: pueblo con poder, estamos indicando una realidad que no queda acabada en un artículo, constituye un vasto escenario de acontecimientos medulares que trascienden el entorno nacional para impactar con energía suprema en los anales históricos que han marcado la mitad del siglo XX y sigue siendo noticia conmovedora en las primeras décadas del presente siglo XXI. A Léster Mallory, el siniestro Subsecretario de Estado Norteamericano del entonces Presidente Eisenhower, que en el infame y tenebroso memorando del 6 de abril de 1960, sugería al mandatario gringo “poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica, negándole dinero y suministros”…”con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”, demuestra la vejez del enfrentamiento a la Revolución Cubana y el fracaso que ha constituido luego de más de 60 años de enconado enfrentamiento sin resultados y sin ni siquiera una victoria pírrica, aunque si un supremo desafío para toda la nación y cada uno de sus ciudadanos. A esa política obtusa, irracional, con demencia senil prematura, hay que recordarle la frase martiana referida al Socialismo: ¡ya alumbra lo que puede oponerse a lo que se apaga! En GRANJITA FELIZ afirmamos que Cuba vive, y va construyendo su Socialismo, con su pueblo y con la solidaridad militante de muchos amigos por el mundo. En Cuba se apagó el Capitalismo, y alumbra, cada día más, la visión futurista que el Socialismo constituye para la solución de los problemas de la nación y del mundo. El futuro pertenece por entero al Socialismo.

 

Ultima modifica ilSabato, 03 Luglio 2021 09:32
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