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El problema cubano es el diferendo Cuba-Estados Unidos

El problema cubano es el diferendo Cuba-Estados Unidos

por Luis Darío Martos González

Que nadie lo dude, el problema cubano no es más que el diferendo Cuba-Estados Unidos. Es secular el deseo imperialista de dominación de la isla en voz de los propios padres fundadores de la nación americana, quienes no concebían completa su Independencia sin la anexión de la isla de Cuba; ya en 1767, diez años con antelación a la Declaración de Independencia de Las Trece Colonias, que aconteció el 4 de Julio de 1776, Benjamín Franklin, uno de los Padres Fundadores e incansable luchador por la independencia de Inglaterra, había escrito sobre la necesidad de colonizar el Valle del Mississippi para ser usado contra Cuba y México; este mismo padre de la libertad, desde los días iniciales de la Independencia, que recibió apoyo de España y Francia, expresó el interés de apoderarse de las Sugar Islands (islas del azúcar).

John Adams, en la fecha temprana del 23 de junio de 1783, en carta dirigida a Robert R. Levingston, señalaba: …”es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuidad de la Unión”… Thomas Jefferson, Presidente de la Unión, emitió las primeras declaraciones oficiales respecto a Cuba en 1805: … “en caso de Guerra entre Inglaterra y España, Estados Unidos se apoderaría de Cuba por necesidades estratégicas para la defensa de Louisiana y de la Florida”, señalaba en nota al representante de Inglaterra en Washington; desde entonces surge el problema de “seguridad nacional” e “interés nacional” de Estados Unidos en sus relaciones con Cuba. Cuando circule por las redes este artículo en la revista teórica de la Convergencia Socialista italiana, ya se abran cumplido 245 años de tal acontecimiento y estaremos cumpliendo la misma cantidad de años del diferendo expansionista que vincula a los Estados Unidos con la República de Cuba. Así de añeja es la apetencia imperialista contra Cuba, la que todavía está atragantada en las fauces de la bestia anglosajona, muy distante del anhelo libertario de los cubanos. Con la Independencia de las Trece Colonias, la federación americana desarrolló su afán expansionista hacia el Este, ocupando territorios a fuego y plomo, despojando de sus tierras a indígenas y a mexicanos, comprando territorios y, luego de su primera guerra de rapiña imperialista, con la intervención en el conflicto independentista de Cuba y España, sus cañoneras se convirtieron en el modelo interventor por América Latina y el mundo. Cuba, a cambio, con su independencia de España, y luego su liberación de Estados Unidos, solo busca construir su propio camino sin intervenciones, injerencias ni tutelas imperiales. Cuba busca su desarrollo sostenible en armonía con el medio ambiente, con todos y para el bien de todos.

Quienes no comprendan el diferendo de Cuba y Estados Unidos siempre incurrirán en errores de interpretación de la realidad cubana. Años pasaron para que los gobiernos del mundo interiorizaran la existencia del Bloqueo Económico, Comercial y Financiero de Estados Unidos contra Cuba en contraposición del término “Embargo” que eufemísticamente emplean los norteamericanos para desvirtuar la realidad belicosa y transnacional del sitio económico contra la isla antillana. Fueron las organizaciones políticas progresistas, los movimientos sindicales, de artistas e intelectuales, de educadores y amigos de Cuba quienes sembraron conciencia de lo que el Bloqueo representa para la nación. Cuando hace 29 años atrás se aprobó la primera Resolución de las Naciones Unidas sobre el Bloqueo la mayoría de las naciones se abstenían, veían el problema como un embargo y un problema de relaciones bilaterales, sin detenerse en su carácter extraterritorial y en la internacionalización del bloqueo contra la pequeña isla. Corrían los años del desmerengamiento de los países socialistas de la Europa Oriental y de la hecatombe de la Unión Soviética, que colapsaba. Había caído el Muro de Berlín, desaparecido el Pacto de Varsovia, quedaba Cuba sometida al doble Bloqueo e inmersa en el Periodo Especial en Tiempo de Paz con la pérdida acelerada del Producto Interno Bruto, la carencia de alimentos, combustibles y las materias primas para la economía nacional con el consiguiente deterioro de los niveles de vida y bienestar de la familia cubana, y una nación asediada por los que desde Miami preparaban maletas para retornar y ocupar la isla luego del colapso del Socialismo en la pequeña ínsula. Cuba no se derrumbó, resistió y levantó con más firmeza las banderas del Socialismo con la firme convicción de producir para la defensa y trabajar para la victoria. En esas condiciones se presentó por vez primera en la ONU la Resolución cubana contra él Bloqueo. Los años modificaron la visión de los parlamentos y de los gobiernos respecto a la genocida acción de Estados Unidos contra Cuba en la misma medida del incremento de la agresividad imperialista con las leyes Torricelli y Helms-Burton, esta última que, con sus efectos extraterritoriales, lesiona la soberanía nacional de otras naciones e impone a otros el peso de su legislación lo que ha obligado a otros países a promulgar leyes antídotos para proteger a sus nacionales. La correlación de fuerzas en 1992, donde la nación hegemónica tras el derrumbe del campo socialista y la Unión Soviética emergía como potencia unipolar, era favorable a Estados Unidos, quien pudo ejercer su influencia en la mayoría de los gobiernos para neutralizar la victoria cubana. Año tras año Cuba pudo lograr que nuevos países se incorporaran a los que apoyaban a la nación antillana en su batalla contra el Bloqueo y sacarlos del grupo de los que se abstenían. Finalmente durante los últimos años solo votan en contra de la Resolución cubana Estados Unidos e Israel y se abstienen unos pocos acólitos. La victoria cubana ha sido abrumadora en la última década con la verdad como bandera.

Los pocos que defienden el bloqueo son los mismos anexionistas de siempre, opuestos a la independencia de Cuba y a las políticas reformistas que durante muchos años ha aplicado la Revolución Cubana. Desde el exterior, el discurso político es que en Cuba nada cambia, y se equivocan los que creen en esa mezquina forma de manipulación de la verdad; tal vez, creo que es segura mi afirmación, Cuba es la nación donde se cambia constantemente, -el pueblo está adaptado al cambio sistemático que implican las acciones imperialistas contra Cuba, sumadas a las crisis cíclicas de la economía capitalista que ocasiona desajustes en todo el mundo y a la cambiante  realidad cubana- para adecuarla al marco histórico del escenario internacional. Los Estados Unidos han añorado la anexión de Cuba, y la Revolución cubana, con su Partido Comunista como único movimiento político unitario, garantía de la continuidad histórica del proceso independentista y de liberación nacional, constituye el más fuerte escollo para su política de dominación, y por eso le temen. Estados Unidos tiene miedo enorme, terror, pánico, de que Cuba pueda demostrar la capacidad real del Socialismo en el plano político, económico y social, y por eso se le obstaculiza, se le bloquea y se mantiene una presión de geopolítica fascista para su derrocamiento. No levantan el Bloqueo Económico, Comercial y Financiero porque conocen bien las potencialidades reales de la isla para erigirse como una sociedad moderna, con capacidad de desarrollo sostenible, con alto estándar de vida para sus ciudadanos. Bloquean a Cuba porque le tienen mucho miedo, el pueblo cubano nada le interesa al gobierno imperialista pues quieren que mueran todos los habitantes de la isla por hambre, desesperanza y miseria galopante. Si ayer el célebre Subsecretario de Estado Norteamericano quería que las medidas económicas restrictivas causaran a la postre el levantamiento del pueblo de Cuba contra su gobierno, hoy lo que desean es una licencia para matar cubanos sin interesarle nada más, con tal de borrar el ejemplo de lo que significa para el mundo en desarrollo y los seres progresistas del Primer Mundo, en el que también hay pobres en cifras exponenciales y padece toda la explotación del Sistema Capitalista Mundial y de su poderoso Sistema Financiero Internacional

Hace tres meses se celebró el centenario del advenimiento al mundo del Partido Comunista de China, el que con su llegada al poder pudo transformar al país de una nación en régimen feudal, a la segunda economía del mundo y haber sacado de la miseria y pobreza extrema a cientos de millones de chinos, demostrando la capacidad del Socialismo para resolver los grandes males de la humanidad, los que constituyen el mayor aporte del Capitalismo a toda la humanidad: subdesarrollo, hambre, miseria, insalubridad, lacras, guerras, tráfico de armas, drogas, personas para esclavizar y otros tantos males como le prostitución, el juego de azar, la pornografía infantil, el tráfico de órganos, de menores, y otros. Cuba celebrará en el 2025 el centenario del Primer Partido Comunista, el que fundó Julio Antonio Mella, el mismo que creó la Universidad Popular José Martí y que mostró al Héroe Nacional cubano en su verdadera dimensión antimperialista y no como el romántico y adicto al trago de Ginebra como ciertos sectores de la sociedad cubana mediatizada pretendía mostrarle. Feliz Varela nos enseñó primero en pensar, Martí nos aleccionó del peligro de los Estados Unidos para Cuba y América Latina, y Mella nos mostró a Martí en su verdadera dimensión independentista, antimperialista y latinoamericanista. El Partido Comunista de Cuba hoy es continuador del Primer Partido Comunista de Cuba y del Partido Revolucionario Cubano, fundado por Martí para conquistar la independencia de Cuba y auxiliar a la de Puerto Rico, sometido todavía hoy a la bota colonialista de los Estados Unidos contra el pueblo boricua. Martí promovió un solo Partido, único, para la independencia y Cuba tiene hoy un solo Partido que asegura la continuidad histórica de la Revolución donde se aúnan todas las hazañas, proezas, experiencias y luchas de la nación cubana. Los que sueñan con dos, tres y muchos Partidos políticos, son los mismos que quieren someter al país a los intereses foráneos, son los que desean una nación fragmentada y fácil de dividir. ¿Por qué en Estados Unidos existen solo dos Partidos Políticos, en una nación con tantos millones de habitantes? Es cierto, hay otros partidos con una exigua minoría de seguidores, sin capacidad financiera ni posibilidad de diálogo porque en el mundo del capital, solo manda el dinero al que le siguen los medios masivos de información, también al servicio de los intereses económicos dominantes en esa sociedad. Si en Cuba existieran otros Partidos Políticos, que solo tienen capacidad electoral, Cuba estaría fragmentada y quedaría bajo la égida imperialista, como lo estuvo en 1900, con las primeras elecciones para la Asamblea Constituyente convocada por el Gobernador interventor de Estados Unidos en la Isla, la que implicaba el sufragio ilustrado y censitario, porque se requería que los electores y delegados supieran leer y escribir y pudieran censarse si demostraban tener propiedades por valor de 250 pesos o más, una pequeña fortuna para esos tiempos. En la Cuba de hoy el sufragio es universal, secreto y directo, las urnas son cuidadas por los niños de la Organización de Pioneros, los candidatos se proponen en Asambleas de Nominación donde asisten los vecinos, quienes son los que proponen, mientras que a nivel municipal los Delegados electos son los que nominan a los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular. El Partido Comunista de Cuba no es un Partido electoral, ni propone, ni pone ni quita candidatos, eso es una prerrogativa de los vecinos, de los Delegados electos y de las Comisiones Electorales y de Candidaturas a los diferentes niveles, integradas por dirigentes de las organizaciones de masas del país, entre las que se encuentran las organizaciones que representan a los trabajadores, a las mujeres, a los estudiantes de todos los niveles, a los combatientes y a los agrupados en los Comités de Defensa de la Revolución, integrada por casi toda la población mayor de 14 años. En Cuba hoy, las elecciones son alegría, entusiasmo, fe, optimismo, muy alejadas de los fraudes y fraccionamientos que se operan en otras sociedades donde el robo de urnas, de listados, de mesas electorales, la manipulación de datos y la demora en el conteo y exposición de resultados finales son tristes historias de despojo de la voluntad popular. En Cuba las urnas se abren en presencia de todo el público que desee participar en el escrutinio, y se desarrollan los procesos ordinarios de revisión de boletas, listados, incorporaciones, supresiones y otros datos requeridos en la información estadística. Los partes son puntuales, en los horarios establecidos y el sistema de trasmisión computarizada se asegura con la acción de los enlaces y mensajeros entre mesas electorales, colegio matriz y municipio, provincia y Comisión Electoral Nacional.

Estados Unidos, en su propaganda de desinformación y manipulación de la realidad cubana, miente deliberadamente sobre el sistema electoral de la isla y sobre el resto de su realidad para desvirtuar la imagen de Cuba por el mundo, y restarle el apoyo de la comunidad internacional, la que por regla general acepta las posiciones de Cuba y conoce y reconoce que el diferendo de Estados Unidos contra la nación solo tiene la finalidad de conculcar la independencia del verde caimán.

Los acontecimientos de acaecidos en La Habana y otras provincias del país los días 11 y 12 de julio, como los sucesos protagonizados por el Movimiento contrarrevolucionario de San Isidro y los que se suscitaron frente al Ministerio de Cultura de Cuba, son resultado de las acciones injerencistas de los Estados Unidos contra la isla, constituyen los zarpazos de la bestia herida, que cree llegado el momento de inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba luego de las medidas que durante cuatro años aplicó la Administración Trump contra la nación y que ocasiona un daño económico de incalculables consecuencias en la vida social y política a escala nacional; creen llegado el momento que rebelar al pueblo contra la Revolución e incurren en los mismos errores de cálculo de otras administraciones, las que, gastando el dinero de los contribuyentes norteamericanos, se obstinan en su apoyo a la poderosa mafia miamense de origen cubanos u otros rufianes que huyen de los procesos revolucionarios de la América Latina y se asientan en la cálida ciudad floridana donde residen muchos de los que han robado en sus naciones al erario público y apuestan a las conspiraciones como vía de ganar dinero fácil con el negocio de la contrarrevolución aupada y financiada por las agencias federales de la poderosa nación. La contrarrevolución en Cuba es virtual y solo encuentra eco en grupúsculos pagados por dinero norteamericano y en personas sin educación política y que reniegan del Socialismo sin conocer al Capitalismo. Muchos confundidos por las redes salieron a las calles el 11 de julio; pero, la lección les ha servido, muchos han comprendido el error de levantarse contra sus propios intereses- Muchos de los que salieron a las calles –una exigua minoría si lo comparamos con los que salieron a defender a la Revolución- convocados a una protesta pacífica, pudieron constatar que de pacífica nada tenía la supuesta protesta, y lamentan su participación en hechos de bandidismo que dañaron la imagen de la nación y demostraron con real crudeza a quienes sirvieron las maquinaciones promovidas desde el exterior por los connotados contrarrevolucionarios de siempre, con los mismos objetivos aunque tengan rostros diferentes públicamente. Son los mismos camaleones de ayer, con el colorido diferente para confundir, aunque con un lenguaje más grotesco, vulgar, deprimente, al servicio de los intereses de una potencia extranjera. Las semanas van veloces producto del imperturbable paso del tiempo que no se detiene pero permite constatar la veracidad de las posiciones de los revolucionarios cubanos: hay calma y orden en el país.

La batalla contra la Covid-19 con alto costo de vida para la concepción cubana de salvar vidas a cualquier precio y los contagios crecientes en los últimos meses, tiene como premisa fundamental asegurar las medidas de distanciamiento y aislamiento social junto al resto de las medidas de bioseguridad en el orden político, económico y social, aparejado a la intensa labor científica para el logro de las vacunas cubanas contra la enfermedad y los demás candidatos vacunales en proceso de ensayos  a diferente escala; la vacunación de toda la población con condiciones para ello es un objetivo a cumplir en noviembre y se avanza en el proceso de vacunación en edades pediátricas para asegurar el inicio presencial del curso escolar, el que ya comenzó con las teleclases para todos los niveles de enseñanza. La próxima reapertura progresiva de las fronteras para los vuelos internacionales y el turismo complementarán el auge de la actividad laboral, productiva y de los servicios, lo que llevará a la nación a la nueva normalidad que debe reinar sin menoscabo de las medidas de bioseguridad contra el nuevo Coronavirus SAR-CoV-2 y su compañera enfermedad Covid-19. Las nuevas medidas del Ordenamiento mantienen su vigor al tiempo de implementarse un amplio proceso de diálogo con diferentes sectores de la sociedad cubana y la intervención multidisciplinaria de las autoridades en un numeroso grupo de barrios y comunidades más desfavorecidas en la ciudad de La Habana y en otras provincias del país, el que tiene como objetivo la solución de muchos problemas acumulados y que por deficiencias e insuficiencias no habían sido atendido con la prontitud requerida, causando el descontento y malestar en la población ya lesionada por la carga pesada de las limitaciones impuestas por el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. En diferentes barrios y comunidades se observa un batallar popular en la solución de los problemas que les aquejan en relación a la construcción y reparación de viviendas, venta de materiales de construcción, alumbrado público, eliminación de salideros, construcción de aceras y contenes, eliminación de baches y pavimentación de zonas determinadas, recogida domiciliaria de desechos sólidos, reparación de comercios, cafeterías, consultorios médicos, farmacias, escuelas, así como otros de interés particular en cada comunidad. A la justa demanda de la población la respuesta de la Revolución ha sido la de la vinculación con su pueblo, con la base social que no busca ni dos o tres partidos electorales como pretenden los enemigos para fragmentar la unidad de la nación. En Cuba solo existe un Partido, el Comunista, porque es la voluntad de la nación, no existe más partidos como la base social de la Revolución no le ha retirado su apoyo, lejos de ello, se acrecienta la fortaleza de un proceso que, aunque encuentra zanjoneros en determinados sectores y regiones, tiene a las masas más firmes, unidas y radicales en defensa de sus conquistas. La pobreza pasa, como señalara Martí, lo que no pasa es la deshonra que como pretexto de la pobreza se echan encima los hombres con su conducta. Al bloqueo pecho, como ha sido durante los 62 años de enfrentamiento con el enemigo del norte que trata de conculcar los sueños seculares de libertad e independencia de los cubanos. Como la guerra que se hace a Cuba es en el plano económico y con el pensamiento, la Revolución Cubana ha generado su propio modelo económico y social del Partido y la Revolución para salir del atasco económico y promocionar un Socialismo próspero y sostenible; con pensamiento claro opone el pensamiento y la ciencia a los que con sus sutiles mecanismos de las nuevas técnicas de la información y las comunicaciones pretender transgredir el orden político y constitucional de la nación.

Cada vez que un gobernante norteamericano ha expuesto o intentado un cambio de rumbo de la política de Estados Unidos en relación a Cuba, los enemigos de la Revolución Cuban asentados en Miami y los sectores ultra reaccionarios que solo sueñan con la capitulación de la Revolución y el Socialismo en la isla, promueven desencuentros entre ambos gobiernos. Cuando el Presidente Kennedy, luego de reconocer el fracaso de la derrota de Playa Girón (Bahía de Cochinos, como ellos le llaman) y asumir su responsabilidad, aunque no había sido el organizador, y posteriormente los acontecimientos de la Crisis de Octubre o de los Misiles, la que puso al mundo al borde la guerra termonuclear, por varias vías manifestó su pensamiento sobre el eventual relajamiento de las tensiones con La Habana, sus enemigos, y los de Cuba, ejecutaron su magnicidio. El que luego de  48 muestra pasajes sin esclarecer todavía y se mantienen en la sobre de una maquinación bipartidista que oculta la realidad de los hechos; cuando el Presidente Carter, quien posibilitó la creación de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana y dio luz verdes a varios acuerdos con el gobierno cubano, todo lo que molestó a los sectores reaccionarios de Miami y del Congreso Norteamericano, se creó artificialmente una crisis migratoria con la penetración de delincuentes en la Embajada del Perú y otras de países latinoamericanos que dio lugar al éxodo del puente Mariel-Miami y obligó al Presidente Norteamericano en plena campaña electoral a decir que recibiría con el brazo y el corazón abiertos a todos los cubanos que desearan emigrar, provocando a la Revolución a abrir las puertas al mar. Este conflicto acabó con la intención del Presidente Jimmy Carter de relegirse e hizo colapsar los avances de las relaciones entre ambas naciones. Así llegó Ronald Reagan a la Presidente con su famoso Programa de Santa Fe y el endurecimiento de la política de su nación con la isla del Caribe. Con Clinton sucedió algo similar, a sus buenos oficios volvieron los enemigos de Cuba a ponerle zancadillas, se entorpecieron las relaciones, se promovieron las salidas ilegales, ataques piratas y los famosos sobrevuelos de Hermanos al rescate, de connotados contrarrevolucionarios, que llevó al derribo de dos avionetas de ese grupo contrarrevolucionario que las autoridades de Estados Unidos le permitieron sus actos agresivos; fue así que llegó la Ley Helms-Burton, como antes la Torricelli en otro momento pico de confrontación. Después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, valiente acción del Presidente Barak Obama, cuestionada por amplios sectores de la mafia miamense y del Congreso de Estados Unidos, las campañas fueron grotescas y con la llegada del Presidente Trump surgieron los llamados incidentes acústicos y afecciones de salud de un grupo de funcionarios de la Embajada Norteamericana en La Habana. Fue un simple pretexto, como en las anteriores administraciones con intenciones de mejorar sus relaciones con Cuba, para revertir el proceso. Es probable que un día se conozca la verdad sobre el Síndrome de La Habana y demostrará que esos sucesos no están ajenos a la mano oculta de la CIA y de la cúpula ultra reaccionaria de la mafia cubano americana de Miami. Todo es parte de lo mismo, del diferendo Cuba-Estados Unidos.

Cuba ha luchado porque la muerte física no sea el fin de una vida sin esperanzas a la vez de concebir la vida como una etapa de plena realización y de oportunidades en el desarrollo material y espiritual del ser, a pesar del cruel bloqueo económico, comercial y financiero de la mayor potencia de la Tierra contra el pequeño país insular, todo motivado por el diferendo secular que separa las posiciones políticas de ambas naciones y pueblos, entre el dominante y el que no se deja dominar y desea ser libre, independiente y próspero.

Los Estados Unidos no son capaces de prever el sentimiento que sus políticas despiertan en los pueblos del mundo, como en el pueblo cubano que mayoritariamente es antimperialista, martiano y fidelista. Los pueblos del mundo admiran el desarrollo descomunal de esa rica nación como admiran el desarrollo alcanzado en los países altamente desarrollados, el que tampoco beneficia a todos por igual puesto que no existe una justa distribución de las riquezas; pero, el mundo siente odio, desprecio, desdén, rechazo a esas políticas guerreristas y opresoras que saquean los recursos de los pueblos del Sur empobrecido, saqueo que logran con la imposición de gobiernos entreguistas, dictaduras militares, penetración económica y sometimiento a cambio de préstamos y ayudas económicas y financieras, con guerras de rapiña o de conquista. Estados Unidos ha estado en guerra con muchas naciones de todos los continentes, han invadido y ocupado naciones o las ha mantenido bajo la presión de ataques, invasiones, sanciones, bloqueos; sin embargo, no son capaces de prever que esas políticas solo provocan el rechazo y odio de los pueblos. Cuando arman bandas subversivas, paramilitares o ejércitos mercenarios, que en ocasiones, luego de organizarlos, financiarlos, dirigirlos y protegerlos, se vuelven contra ellos o contra los intereses que ellos representan, los tildan de enemigos o los usan a su albedrio. ¿Cómo es posible que el Departamento del Tesoro yanqui pueda bloquear hasta una aspirina para Cuba y no pueda prever bloquear los fondos del Estado Islámico o las bandas criminales catalogadas como terroristas por las Naciones Unidas?¿Cómo es posible que Estados Unidos y Occidente puedan bloquear los fondos legítimos del Estado de la República Bolivariana de Venezuela y no pueda prever cortar el suministro de armas, municiones y todo tipo de pertrechos bélicos a las bandas criminales en Siria y en otras naciones víctimas del terrorismo? ¿Cómo es posible prever la aplicación exitosa de las sanciones y bloqueo contra el programa nuclear de Irán, incluso con perjuicios reales para las economías de las naciones firmantes del Acuerdo Nuclear con esa nación y no garantizar el uso justo y equitativo de las vacunas de la Covid-19?¿No es raro que se puedan aplicar con rigor las sanciones internacionales que pesan sobre la República Popular y Democrática de Corea y no prever que se cumplan las obligaciones contraídas por las naciones desarrollas para su aporte al Desarrollo de las naciones más necesitadas y empobrecidas?

Son tantos los temas puntuales que se pueden debatir sobre el diferendo Cuba-Estados Unidos, causa real de los problemas en Cuba por la injerencia, agresividad y malas intenciones del gobierno imperialista de los Estados Unidos contra Cuba, en todas las épocas, desde la colonia, las guerras por la independencia de Cuba, durante la República Mediatizada y con la Revolución Cubana dirigida por el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.

La previsión es un arte en política. El político que prevé es capaz de atisbar en el tiempo, viajar al futuro y regresar al presente, para desde este, adelantarse a los acontecimientos y mitigar a tiempo el impacto de los fenómenos por ocurrir. Fidel, el líder de la Revolución Cubana, fue de los hombres que constantemente viajó al futuro y regresó para contarlo y evitar lo que irremediablemente podría acontecer. ¿Cuántos sucesos pudo determinar a tiempo para disminuir los impactos e incidencias para Cuba y el mundo? Recuerdo cuando en la Cumbre de Río, en sus proféticas palabras, señaló que una especie estaba en peligro de extinción, y cuánto de cierto encerraron para los años futuros esas palabras, que vemos hoy, con amargura, todas las secuelas que se derivaron de no escuchar a tiempo todos los peligros que se cernían sobre la humanidad como consecuencia del Cambio Climático y el desarrollo galopante y desordenado de las economías capitalistas de las naciones altamente desarrolladas que solo piensan en el consumismo y en el modo de vida norteamericano, que acelera los efectos del Cambio Climático, catalizado por la acción irresponsables de los Estadistas que permiten que las transnacionales acaben con los recursos naturales del planeta y la emisión de los fluorocarbonatos. Lo que los científicos avizoran, los Estadistas no son capaces de reconocerlo para adoptar las medidas de prevención que se requieren para la salvación de la vida en la tierra. Así le pasa a los gobernantes de Estados Unidos en relación a Cuba, no acaban de ver más allá de ojos vista, puesta la mirada en la garantía de los 29 votos electorales de la Florida, no son capaces de mirar al horizonte y comprender que los cubanos prefieren la firme convicción de Patria o Muerte a la rendición y la entrega de la libertad y la soberanía nacional a un enemigo tan poderoso que solo volvería a plagar a la isla de miserias y llevar a la nacionalidad cubana a la ignominia y la sumisión; pero, se equivocan, porque aquí no se rinde nadie, como gritó Juan Almeida bajo el infernal aguacero de plomos en el bautizo de fuego del Ejército Rebelde, en Alegrías de Pio, luego del Desembarco del Granma.

Jamás imaginó el nefasto Subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Léster Mallory, en su Memorando del 6 de abril de 1960, que pasados 61 años, sus cínicas palabras relativas a “poner en práctica rápidamente los medios posibles para debilitar la vida económica (…) negándole a Cuba dinero y suministros con el fin den reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”, solo han provocado la resistencia de todo un pueblo durante seis décadas, permitiéndole crecerse y erguirse una y otra vez ante las carencias reales y las agobiantes necesidades materiales en alimentos, víveres e insumos de todo tipo para la economía y la vida misma. Ante las adversidades, acrecentadas en los últimos años, los cubanos han desarrollado un autóctono potencial científico que les ha permitido, en las más difíciles condiciones de pandemia, desarrollar las vacunas para el enfrentamiento de la Covid-19. Toda la arrogancia de la nueva Administración Biden y de los reaccionarios congresistas de origen cubano en el Capitolio de Washington es por el dolor que les causa reconocer los éxitos de Cuba y su voluntad de no rendirse frente a la más cruel e inhumana de las acciones guerreristas contra la isla, en una guerra encubierta de quinta generación donde se vale todo para ahogar en hambre a toda una nación; pero Cuba vive y resistirá porque en la isla no se rinde nadie. Y que no lo dude nadie, el problema de Cuba es el diferendo Estados Unidos-Cuba y la isla no se mudará de zona geográfica y no volverá a caer como fruta madura ni por fuerza de la ley gravitacional, como soñaron los Padres Fundadores de los Estados Unidos. Cuba vive y va al futuro con su Socialismo próspero y sostenible.

Ultima modifica ilSabato, 11 Settembre 2021 13:56
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