Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

Cinco años de una siembra de amor y fe en un mundo mejor In evidenza

Por Luis Darío Martos González

Hace cinco años atrás, cuando se informó al pueblo de Cuba y al mundo del deceso del líder de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, la consternación de los cubanos fue inconmensurable a pesar que la realidad señalaba el previsible acontecimiento dada la enfermedad que le aquejaba.

El pueblo de Cuba estuvo embargado de gran dolor, se sentía algo sombrío, ni ruidos, ni música se escuchaba en los barrios, repartos, ni siquiera en lugares apartados. Ni los enemigos se atrevieron a levantar la voz en Cuba, sabían que no podían herir la sensibilidad de todo un pueblo.

Los días que transcurrieron desde el fallecimiento el día 25 de noviembre y hasta su siembra en el monolito de Santa Efigenia en Santiago de Cuba, estuvieron signados por el dolor y el acompañamiento a sus cenizas a lo largo de toda Cuba como postrer homenaje de toda una nación. Fidel no ha muerto, está más vivo y con el fusil en ristre empuñado por todo un pueblo en defensa de las conquistas de la Revolución que forjó para beneficio de todo el pueblo, sin distinción entre partidarios y adversarios, porque la Revolución es la obra monumental de respeto a la dignidad humana, en la que las desigualdades sociales desaparecieron para dar espacio a iguales oportunidad para todos los hijos de la nación. Por mucho que los enemigos levanten calumnias y llenos de mentiras propalen sus mezquinas patrañas contra la nación al servicio de una potencia extranjera, los cubanos no pueden olvidar lo que representa para todos los 60 años de obra revolucionaria en todos los campos de la Sociedad y del Estado.

Los enemigos que se alborotaron en el exterior, desde donde solo existe la contrarrevolución y que desarrollan a través de las redes sociales, porque en el interior del país solo existen grupúsculos de asalariados contrarrevolucionarios, incapaces de accionar por si solos y carentes de adhesión popular a pesar de las  necesidades agravadas por el bloqueo, se quedaron como el pintor de brocha gorda cuando alguien le dice: aguántate de la brocha, que me llevo la escalera, se quedaron solo con la intención y los sueños del desplome de la Revolución. Sus asalariado desacreditados, sin apoyo popular, criticados por sus propios organizadores, financistas y promotores, pasarán al olvido después de este último show; ahora vendrán otros nuevos contrarrevolucionarios cuando den agua al dominó de una contrarrevolución externa, muy dividida y fraccionada y sin líderes reales, pues han vivido durante largos años de los ingresos que les proporciona a la maquinaria contrarrevolucionaria el contribuyente Norteamericano, víctima de los sueños seculares de los gobernantes de esa nación por ser dueños de los destinos de la mayor de las Antillas. Fidel vivió más que nunca en este último año, cuando todos los planes imperiales contra Cuba, atizados desde el exterior con el fin de provocar el clima de desestabilización necesaria para intervenir en los asuntos internos de Cuba y hacer colapsar a la victoriosa obra que emprendió la Generación del Centenario.

El mundo atraviesa un periodo complejo en las relaciones internacionales, se vive una época de paz fría que cada día se calienta más en una atmósfera ya enrarecida, tan grande como el fuego del volcán Cumbre Vieja, es la situación que tensa las relaciones de Estados Unidos y la belicista Organización del Atlántico Norte (OTAN) con Rusia, que cercada y hostigada, con sanciones económicas de Occidente que limita su desempeño económico, tiene que adoptar medidas enérgicas contra las acciones que la irresponsable Ucrania adopta en un área conflictiva que puede generar un incidente de incalculables proporciones. El viejo sueño de todos los imperios en adueñarse de Rusia puede llevar a Europa a ver su territorio en una guerra, atizada por Estados Unidos y de la cual será víctima la culta y civilizada la vieja Europa de los Imperios seculares vencidos en tierras del nuevo mundo y de África y Asia, territorios que esclavizaron y de los cuales se adueñaron a sangre y fuego de poblaciones nativas que a nadie agredieron. Ucrania y el Mar Negro, algunas exrepúblicas soviéticas que hacen el juego miserable a los Estados Unidos y Occidente en perjuicio de quienes fueron por 70 años hermanos, aunque tuvieran diferencias; pero todos contestes convivieron en paz y armonía. Un conflicto con Rusia sería un holocausto para Eurasia, tanto el Este como el Oriente europeo arderían en una catástrofe sin posibles signos de recuperación al emplearse armamentos nucleares que imposibilitarían la vida humana en muchas regiones, además del daño ecológico que supone para toda la humanidad y sus efectos en la atmósfera, en las aguas y en el clima. Ningún ecosistema saldría ileso de tal confrontación. Nuevos y viejos problemas se inflaman por la política belicista de quienes en el Complejo Militar Industrial solo piensan en sus intereses sin tener en cuenta a la población, la que solo sirve a sus intereses como carne de cañón para obtener los beneficios que ilusoriamente conciben en una guerra contra Rusia y otros países aliados.

La guerra económica entre Estados Unidos y China, la situación creada con Taiwán y otros conflictos que crea en el área y en el Mar de China Meridional se suman a otros focos de tensión como el cerco a Irán y la beligerancia de Israel en su entorno, los acuerdos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia, sin contar con la situación en la República Popular y Democrática de Corea y su programa nuclear. Todo alrededor de Rusia y China es un caos fomentado por Estados Unidos y que Europa, como marioneta del imperialismo yanqui, sigue sumisa a una política que la mantiene como rehén y a sus pueblos como víctimas seguras de un conflicto con la nación que ningún imperio ha podido conquistar.

Hay que recordar a Fidel y sus reflexiones sobre la Guerra y la Paz, hay que tener presente su ideario para poder contribuir con ideas a promover con más fuerzas la lucha por la paz y conjurar el peligro de la guerra, de la que solo quedarían especímenes en la Tierra que no podrían pelear ni con palos ni piedras. El ciclo de guerra, post guerra, preparación de nueva guerra y guerra hay que interrumpirlo, hay que abogar desde los pueblos por la paz mundial. En los momentos actuales un conflicto en Europa barrería con la civilización humana.

A cinco años del paso de Fidel a la eternidad sus reflexiones sobre la paz adquieren nuevas dimensiones y su vigencia se hace omnipresente, constituyen una clase magistral para los hombres y mujeres que en todo el mundo piensen seriamente en el camino del encuentro, del respeto al Derecho Internacional Público como medio para la solución de las diferencias y de los conflictos. El cese de la amenaza del uso de la fuerza, del cese de la fuerza de las armas, el cese de la política de despojo son las claves para la solución de todas las diferencias dentro de las naciones y entre las naciones. Solo el diálogo, la cooperación y el respeto al derecho de los demás, constituyen la brújula de solución de los conflictos.

Fidel señaló un camino, cuyo derrotero sigue vigente. Fidel se mantiene vivo con sus lecciones.

Ultima modifica ilDomenica, 05 Dicembre 2021 09:50
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