Rivista aperiodica teorica del Socialismo
Organo politico di Convergenza Socialista

Colombia en los tiempos del coronavirus. La escuela de la vida

Por Martha Alvarez

La campana que señalaba el final de una lección de ética acababa de sonar. El reloj marcava las tres de la tarde del 13 de marzo 2020. En Colombia los estudiantes asistieron normalmente a las escuelas de todos los grados y rincones sin imaginar que no regresarían después del fin de semana. La maestra todavía estaba en su escritorio organizando sus documentos lista para levantarse y salir del aula. Un pequeño grupo de chicas de noveno grado (en Italia, equivalente al primero superior) se acercó y comenzó un último diálogo surrealista con la enseñante.

“Profe: ¿Qué pasa si tengo novio?” - Pregunta  la alumna más animada.

“Nada. Solo mantenga la distancia de dos metros. Tres para ustedes.” - La joven, que acababa de enterarse de que los maestros no pueden objetar nada sobre las demostraciones de afecto o hacer informes disciplinarios que se refieran a la amistad y las relaciones afectivas, especialmente fuera de los muros de las escuelas, con un aire inocente y casi sorprendida, respondió:

“¡Ay, profesora!, ¡a usted sì que le gusta que bromear! - La enseñante con su tradicional sorrisa, que solo usa fuera de las aulas y que se va desapareciendo del rostro, fija el grupo con empatía y responde: 

“¡No, no estoy bromeando! Tenemos noticias sorprendentes sobre la epidemia que se desarrolla en China. Un nuevo virus que ahora se mudó a Italia. Todos los profesores estamos preocupados del peligro que puede llegar presto. Las personas mueren por un virus que se transmite por contacto, por un saludo, una tos, la saliva o se puede llevar en los zapatos. Han vuelto los tiempos en que la gente vivió con miedo a infectarse. Estamos otra vez bajo “El Amor en tiempos de cólera”!

¿El Amor en tiempos de cólera? ¿Y qué es?”- pregunta otra alumna con aire sincero.

“¿El Amor en tiempos de cólera? - volvió a repetir la enseñante y las chicas dijeron si con la voz y con gestos teatrales de curiosidad. La profesora respondió: - Un libro de nuestro premio Nobel de literatura. Tienen que leerlo para vuestro beneficio. Las ayudará a comprender muchos matices de las epidemias y situaciones de emergencia y calamidades. Y sobretodo de las enfermedades del amor.”

“Profe: explíquenos más de la distancia. ¿Porqué debemos estar lejos?” - quiso saber otra alumna.

“Se puede decir que desde el mundo y el mundo, en tiempos de crisis sanitaria, aislarse es una de las mejores formas de contener los efectos más dañinos. Por ejemplo, desde la época de Moisés, cuando la hermana Miriam fue golpeada por la lepra, estuvo aislada fuera del campamento siete días. De hecho, fue Moisés quien escribió el plan para tratar las enfermedades infecciosas y contagiosas, que incluía una atención a la limpieza personal y colectiva, el consumo de alimentos saludables y observar una vida saludable y escrupulosa. Ya estaban planificados los tiempos: desde que se diagnosticaban las enfermedades infecto-contagiosas, seguía un periodo de la cuarentena o aislamiento y terminaba con un diagnóstico médico para verificar la curación.- a este punto la maestra sintió la necesidad de terminar la reunión y mientras se alejaba les señaló el libro que ella misma tenia ahí y concluyó: - “Les recomiendo la lectura del libro.”

El grupo se separò. La declaración de cese de actividades escolares han impedido que se volvieran a encontrar. En la zona en que ellas residen no hay plataformas virtuales para la enseñanza. Viven en el interior de Colombia. La profesora dice que está segura de que las estudiantes no han podido comprar el libro. Son familias pobres y quizás nunca podrán leer las historias del “realismo mágico” de Gabriel García Márquez, galardonado en 1982 con el Premio Nobel de la Literatura.

Gabriel García Márquez escribió con maestría muchas obras que se conocen en la literatura latinoamericana como el realismo mágico, es decir describir la realidad de los pueblos a que pertenecen con un toque de misterio.  El Amor en tiempos de cólera es una novela dedicada al verdadero amor. Muy actual, ahora que se habla de pandemia. García Márquez escribió como los dos ancianos enamorados, Florentino y Fermina, continuaron su romance en tranquilidad: “El barco fue declarado en cuarentena, levantó la bandera amarilla y navegó en  estado de emergencia”.

El presidente colombiano Iván Duque Márquez, declaró el estado de emergencia al atardecer del 15 de marzo, pidiendo a las escuelas y universidades el cierre de todas las actividades; invitò a los ciudadanos adultos mayores a que se abstuvieran de abandonar sus hogares y a las empresas no esenciales a disminuir las actividades. La cuarentena total comenzó el 25 marzo.  Se esperaba que durara hasta el 13 de abril, pero fue prolongada hasta el 11 de mayo.

Colombia es un país rico en recursos humanos y materiales, pero con graves desigualdades, falta de equidad e profunda injusticia. Con los decretos del gobierno, la oposición y millones de ciudadanos que viven del trabajo en pequeña empresas y actividades informales, temen que el gobierno use la bandera Covid-19 e imponga medidas económicas, limite la libertad individual y aproveche para ocultar o tergiversar los numerosos escándalos que afectan al gobierno de Iván Duque sin los paros y las restricciones de las protestas sociales.

Los colombianos son representados por personas que todavía sufren estoicamente la traición de sus gobernantes, pero no se rinden. Duque ganó la presidencia con el 53,98% de los votos y asumió el cargo el 7 de agosto de 2018. Debido a la situación social, económica y política, el gobierno estaba siendo fuertemente contestado en varios frentes. Algunas investigaciones judiciales y periodísticas pusieron en tela de juicio la legitimidad del gobierno por la sospecha de fraude electoral y la sociedad lo contesta por no implementar el programa prometido en la campaña electoral del 2018. Con el pasar del tiempo el indice de aprobación del gobierno fue decayendo tanto que a finales de febrero 2020, según la agencia de encuesta Gallup, tenía un 71% de desaprobación.

Bajo el estandarte de la pandemia, los colombianos temen que Duque pueda "sutilmente" esconder los problemas más sensacionales y preocupantes que acompañan su imagen desde antes de su elección definitiva. Hasta ahora ha demostrado una incompetencia administrativa, gracias a la improvisación en las decisiones de política económica y la inmundicia socio-política endémica, que perjudica directamente la salud y la vida de las personas. Una cuestión de interés nacional que no puede ocultarse a los ojos de la comunidad internacional. De hecho, Jorge Arreaza, Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, el 6 de marzo en su cuenta de Twitter de la red social, resumió así: “Aumenta la superficie cultivada para la producción de drogas en Colombia. Aumentan los asesinatos de líderes sociales y excombatientes. Aparecen diplomáticos colombianos con laboratorios de drogas en sus viviendas. Denuncian fraude en su sistema electoral: un NARCO-ESTADO fallido”.

Al elaborar una lista de las dolencias y plagas que sufre Colombia y que pueden atribuirse directamente al ejecutivo de una república presidencial. De hecho, al acercarse la declaración de la pandemia, mediante las redes sociales, muchos ciudadanos han presentado a la opinión numerosas temáticas públicas que necesitan ser controlados desde los hogares. Los ciudadanos retienen que los principales escándalos de dinero, poder y malos negocios son candentes y dignos de mantenerse bajo estricta vigilancia. Los problemas socio-políticos revelados en las semanas del 2020, vienen de raíces lejanas y  se resumen, prácticamente, en el siguiente decálogo:

  1. El principal desafío social y político del gobierno de Duque es la implementación de los Acuerdos de Paz firmados con el principal grupo armado, "Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), en 2016. Duque lo prometió en la campaña electoral y a medida que pasaron los meses, el presidente hizo muchas objeciones a la sombra del partido gobernante, mientras que los ciudadanos exigen su implementación. En Colombia los problemas de la guerra y de las guerrillas, surgieron ideológicamente por la injusticia social en la que vivía la gente y por la represión violenta con la que el gobierno daba respuestas.
  2. Hasta el momento, el gobierno de Duque no ha tenido la voluntad política de detener la escalada de violencia contra los defensores de los derechos humanos, reintegrados por las FARC, líderes sociales e indígenas, cuyas muertes no han cesado, ni con la pandemia declarada. El último informe sobre derechos humanos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ACNUDH), indica que en lo que va de este año ya ha recibido informes de más de 40 asesinatos de líderes sociales, y concluyó que Colombia sigue siendo el país de América Latina con el mayor número de defensores asesinados.
  3. La violencia organizada tiene su rostro oculto a la sombra de las nuevas formas de guerrilla. Se sospecha que el narcoparamilitarismo, la narcopolítica y las pandillas criminales (Bacrim) han logrado impregnar a varias agencias estatales. Oficiales uniformados han presentado quejas públicas, a través de las redes sociales y confirmadas por periódicos como Semana y otros medios, que involucran a altos grados de la fuerza pública capaces de dar órdenes de ataque contra la paz y la seguridad y que, además son sospechados de llegar a ordenar ejecuciones extrajudiciales personalizadas. La aparición, en un twitter oficial del ejército colombiano, de una lista de “opositores” de mantener bajo vigilancia, que incluía importantes periodistas como la reconocida: Vicky Dávila. Los periodistas involucrados en denuncias de ilícitos por parte de los entes estatales, a motivo de descubrir hechos serios y dar la información a la opinión pública, se sintieron amenazados por los mismos entes que deberían ser garantía de investigación, protección y  justicia. Otra voz alarmante se levantó en la sociedad colombiana, ante la posibilidad de que las fuerzas armadas y la Fiscalía se involucren nuevamente en la interceptación, vigilancia, análisis y evaluación de la actividad de personas físicas, no solo en las redes sociales, con fines poco legítimos y transparentes.
  4. Las numerosas investigaciones de corrupción, que solo en 2019 involucraron a instituciones importantes como la persona jurídica encargada de recaudar impuestos en el país y controlar el contrabando de productos y bienes del extranjero: la DIAN, la Fiscalía, el ejército y hasta universidades. En estas primeras semanas del 2020, han involucrado al presidente y a importantes representantes del partido del gobierno, sospechados de evadir la contribución a las cajas del estado y de utilizar la influencia para actividades criminales contra los activos económicos del estado.
  5. La llamada "Ñeñepolitica, un escándalo que afecta directamente la legitimidad del gobierno de Duque. Las sombras omnipresentes de las organizaciones de la mafia nuevas e históricas, que obviamente bajo infinitas investigaciones, son  sospechadas de haber financiado la campaña presidencial. Se están revelando documentos en que se demuestra que el presidente tiene una estrecha amistad con asesinados en oscuras circunstancias al exterior, extraditables y otros posibles delincuentes lo que parece estar siendo confirmado por la renuncia de un consejero político del ex presidente Uribe.
  6. La fuga como en un guión cinematográfico de la ex miembro del congreso: Aida Merlano. Merlano fue capturada en territorio venezolano, y sintiéndose segura, hizo declaraciones que vinculan a Duque con actividades ilícitas, en que incluye el de planear el asesinato para silenciarla. Merlano en sus declaraciones ante las autoridades venezolanas, también incluye acusaciones a los ex presidentes Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, al vicepresidente del gobierno de Santos: Germán Vargas Lleras, a familias de la oligarquía relacionadas con el gobierno y muchos otros funcionarios públicos. El fiscal colombiano, luego de las declaraciones de Merlano, ordenó iniciar los procedimientos para verificar la implicación del presidente. La Comisión de Enjuiciamiento de la Cámara de Representantes ha pedido una investigación sobre los hechos y verificar si Duque ha cometido delitos relacionados con el sufragio, fraude en sufragio, corrupción en sufragio y mercadeo o trata de votos.
  7. Los males crónicos de los escándalos de la narcopolítica, que ahora involucran al Embajador de Colombia en Uruguay, por el descubrimiento de un laboratorio ilícito en sus propiedades.
  8. El riesgo a la estabilidad democrática y social que la pandemia podría agravar. Colombia tiene numerosas tierras fértiles adaptadas a la agricultura y la cría de ganado, pero la pobreza de la mayoría de la población, se suma a la ignorancia endémica de las personas que, después de todo, desde octubre de 2019, no dudan en salir a la calle para protestar por las reformas a las leyes del trabajo y del sistema de pensiones propuestas por el gobierno. En un paro multitudinario pidieron mejoras al sistema sanitario, trabajo, educación y mejores condiciones y oportunidades. Además, se requiere la implementación de los Acuerdos de Paz, el cumplimiento de la promesa electoral de combatir la corrupción y promover la sostenibilidad ambiental.
  9. Las precarias condiciones del sistema de salud pública. La atención médica es un derecho para todos los ciudadanos y extranjeros en el país; sin embargo, con la ley 100 del 1993, se inició la privatización, que ahora podría demostrar toda la capacidad perjudicial de la elección. Según el portal colombiano "larepublica.co", el Ministerio de Salud se estaba preparando para abordar el Covid-19 haciendo el inventario de camas de terapia intensiva, sumando a los de situación intermedia y encontraron solo 13,572 camas. Además se teme que podría colapsar el SISBEN, que es un sistema de salud gratuito subsidiado por el gobierno y reservado solo para colombianos muy pobres o estratos sociales bajos. Duque tiene al ex presidente Uribe, el autor de la Ley 100 como su líder político y juntos están en camino al declino, siendo costantemente contestados.
  10. El descontento popular y la precaria situación económica de la mayoría de las familias es un crisol de temores y sospechas. La paz lograda por el ex presidente Juan M. Santos se encuentra en condiciones precarias: el ejercicio de la violencia ha permeado a la sociedad y el gobierno teme que la necesidad elemental de alimentos pueda generar tensión social y hasta de venganza de los pobres contra los ricos.

El presidente Duque tiene un índice de aprobación popular bajo. La oposición, las organizaciones de trabajadores y los movimientos sociales moralmente y politicamente lo desafían. Algunos sectores de la sociedad temen que la pandemia no haya llegado a complicar al gobierno y a la oligarquía en el poder, sino para otorgar un espacio de descanso. En tiempos de crisis se hace necesaria la colaboración.

Ante la urgente necesidad de la unidad nacional, Duque llamó al jefe de la oposición, el senador Gustavo Petro, para consultarlo sobre su visión politica para enfrentar la pandemia.

Gustavo Petro previamente había hecho declaraciones a la prensa y la opinión publica que prepararon a los colombianos para enfrentar la llegada de la pandemia con optimismo. Le había sugerido al gobierno que activara los mecanismos del Sisben, prácticamente el equivalente al ISEE italiano, para asegurarse de que cada ciudadano que carece de recursos pueda obtener las ayudas necesarias para comprar los alimentos y productos esenciales. En repetidas ocasiones ha pedido que el gobierno encuentre formas de garantizar los servicios públicos, la congelación de las cuotas de alquiler y los préstamos bancarios para los más desfavorecidos. Pidió a los propietarios de emisoras y televisión que brinden programas de calidad, y a los ciudadanos que tomen medidas y usen las posibilidades de la red de comunicación virtual para investigar y controlar la actividad gubernamental.

En el libro de Gabriel García Márquez, “El amor en el tiempo del colera”, Florentino Ariza, es el protagonista enamorado que escribió cartas de amor para sus conciudadanos analfabetas. Para enfrentar el Covid-19, Duque emitió un decreto sobre el uso de algunos dineros de los organismos públicos para hacer frente a la pandemia, que muchos ciudadanos no han entendido. En un país con una tasa de alfabetización del 94,65%, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Gustavo Petro tuvo que explicar las opciones del gobierno, a pesar de saber que la militancia del partido gobernante lo contesta irracionalmente. Petro defendió la decisión del presidente y pidió a los ciudadanos que supervisen la correcta aplicación de los decretos. 

El senador Gustavo Francisco Petro Urrego, ha ejercido varios cargos de importancia en la representación internacional de Colombia. Como alcalde de Bogotá, contò con una buena aprobación de los conciudadanos y de la comunidad internacional y a su vez, tuvo que enfrentar una casta política severa y la corrupción de muchos cuerpos administrativos. La historia política y de oposición de Petro indica que ha tenido que luchar contra una perenne máquina de calumnia y basura. Todavía hoy, una porción de la gente le reprocha, ciegamente, la militancia cuando era muy joven en el Movimiento del 19 de abril (M-19). Actores no identificados han amenazado reiteradamente la seguridad personal y familiar. Durante la campaña electoral 2018 el vehículo en el cual se movilizaba fue impactado con un proyectil. Las sospechas de fraude en la elección del presidente siguen un camino investigativo muy lento. Sin embargo, dada la constante disminución de la popularidad del presidente, su sabiduría y honestidad intelectual ha significado que incluso aquellos que votaron en contra de Petro ahora miren su elección con pesar. Petro es visto como un faro politico para Colombia. Ahora que se sabe de su enfermad muchos se han unido para desearle salud.

Los colombianos, como escribió Márquez, saben que "es la vida, no la muerte, la que no tiene límites". Numerosos ciudadanos, además de la acción del ejecutivo y las propuestas de la oposición, han pedido prohibir el despido de trabajadores y garantizar la continuidad del trabajo que incluye contratos por prestación de servicios. Pero, para las pequeñas y medianas empresas es difícil garantizar la propia supervivencia en una economia precaria y altamente individualista. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE, entre dicembre y febrero, para las 23 ciudades más importantes, se registrò un 47,9% de la actividad economica colombiana basada en la economia informal; eso significa que la necesidad de mantener las propias familias es un gran reto especialmente en tiempo de cuarentena.

Lamentablemente la corrupción es un virus que carcome la sociedad colombiana, visto que los ciudadanos con derechos, llamados a aprobar o denegar la Consulta popular anticorrupción en 2018, contò con la participación de solo el 32.04 %, lo que constituye un grave precedente de complicidad con los entes y las personas físicas corruptas.

La sociedad es altamente resiliente, sin embargo, el pesimismo de las familias más pobres es digno de atención. Ante la pandemia, una gran parte de los hogares no puede garantizar su estabilidad alimentaria. Pero el gobierno transfiere la administración de fondos a los bancos y los casos de corrupción se hacen sentir. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, tiene en cuenta los datos de 2018, una población de 49,7 millones, un índice de pobreza multidimensional del 17,8%. El desempleo, según el DANE, aumentó en enero y fue del 13.0%. Por eso, en las zonas con mayor fragilidad económica ante las noticias de corrupción gubernativa y de algunos funcionarios y políticos que se aprovechan de la situación han hecho que los crímenes y la desobediencia civil se comenzara a sentir.

La atención pasa del público a la persona humana individual, temiendo que los mecanismos actuales de la ley 100, que atacaron el sistema de salud nacional, impida a las familias pobres y de las zonas marginadas acceder oportunamente a los servicios de prevención y diagnosis adecuados, que no pueden encontrar una cama en los hospitales y clínicas o sostener los gastos médicos. El Sisben es una empresa estatal, creada para favorecer y garantizar la prestación de servicios públicos de acuerdo con los ingresos, y por lo tanto, los afiliados más pobres no pagan la contribución mensual, sin embargo, en casos de hospitalización deben contribuir con el 10% de los gastos.

El sector de la salud tiene un importante modelo neoliberal, donde la salud y especialmente los cuidados intensivos no producen dividendos. El gasto público pro capite en 2017 fue de 297 euros, lo que indica que una parte del servicio público podría colapsar de inmediato. Quizás la única actividad posible más allá de la cuarentena es que el gobierno se vea obligado a realizar grandes inversiones y que recurra al endeudamiento externo, en lugar de optimizar los recursos. 

Los ciudadanos temen que el gobierno haya accedido a los datos confidenciales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, sin embargo, no haya implementado de inmediato un plan para tomar las medidas apropiadas: comprando material médico como respiradores, aumentando las camas, equipando a médicos y personal de salud de los bienes necesarios. El plan antipandemia parece ser una simple copia y pegado del modelo italiano, pero las certezas son alarmantes, sobretodo por la corrupción.

El aislamiento aumenta la tensión. El aumento porcentual en casos positivos y la evidencia de las primeras muertes alarma a la ciudadanía. El primer fallecido debido al Covid-19 parece haber sido infectado por turistas italianos. Las estimaciones de los periodistas del periódico El Espectador, habían planteado la hipótesis de 187 mil casos, sin embargo, el sistema de salud, en todo el país, puede contar con 5.349 camas preparadas para los tratamientos más críticos y con muchos esfuerzos, se pueden alcanzar 15 mil.

Una actividad sugerida es la de comenzar con el nombramiento masivo de todos los trabajadores de la salud como servidores del estado. De hecho las universidades han comenzado a graduar anticipadamente a los profesionales de la salud. Los datos pronto serán confirmados o denegados. ¿La experiencia europea sera el test y pasará la prueba? Estamos todos a la expectativa.

El presidente trata todos los días de tranquilizar a las empresas y a las familias a través de los medios de comunicación. Las personas en cuarentena, convencidas de votar por el presidente en 2018 con el lema: "No queremos ser como Venezuela", temen lo peor. Lo cierto es que la mayoría votó sin conocer la hermandad que une a los dos pueblos, dado que el territorio venezolano ha dado refugio y ahora es la residencia de unos cinco millones de colombianos. Venezuela ha cerrado sus fronteras desde el episodio del 2019 cuando Juan Guaidò que quería hacer pasar una “ayuda humanitaria”.

Desde la cuenta de twitter, el 25 de marzo, Petro se quejó de la soledad de Colombia y dijo: “Venezuela tiene hoy un fuerte apoyo de China y Cuba para tratar la epidemia. Colombia esta sola. Solo nos apoyan si hablamos de guerra y no de vida. Es indispensable por lo tanto coordinar con el gobierno venezolano el trato del virus en la frontera ”.

Duque no reconoce la presidencia de Nicolás Maduro en Venezuela, sin embargo el autoproclamado Juan Guaidò, muy amigo de Duque no tiene consenso ni poder, lo que dificulta el diálogo con el hermano país. En Colombia hay alrededor del 40% de los cinco millones de venezolanos que han abandonado su país y ahora son parte de la población que puede sufrir severamente los efectos de la pandemia.

La frontera con Venezuela es la más porosa de las fronteras terrestres de Colombia. Muchos venezolanos se han acogido al plan de vuelta a la patria implementado por Maduro y otros cruzaron rápidamente la frontera de retorno temiendo el cierre. Si bien las fronteras marítimas y terrestres han estado cerradas desde el 17 de marzo, el paso en Cùcuta ha sido dejado abierto para permitir que miles de venezolanos provenientes de varias zonas del país y hasta del Ecuador puedan pasar legalmente.

Las noticias sobre la actividad de algunos venezolanos exiliados en Colombia apunta que estaban planeando un ataque contra el gobierno venezolano. ¿Podría la oferta del gobierno norteamericano de Donald Trump de pagar una recompensa de 15 millones de dólares por información para capturar al presidente Maduro, distraer los esfuerzos del presidente Duque, para contener efectivamente la pandemia?

Mirando hacia Estados Unidos, debe recordarse que el Plan Marshall para reconstruir Europa costó entre 23% y 30% de lo que costó el conflicto interno colombiano. De acuerdo a un estudio publicado en el 2016 por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, cuyo título ya es asombroso por sí solo: “Los gastos de la guerra en el conflicto colombiano interior, 1964-2016, 179,000 millones de dólares perdidos”. Dicho estudio, firmado por Diego Otero, afirma que en ese periodo, 52 años, para el conflicto interno el gobierno gastó increíblemente 142.492,76 millones de dólares constantes del 2014. Se considera que este gasto no tiene sentido, ya que se pudo haber invertido esa cifra en infraestructura, salud, educación, ciencia, promoción de la industria y desarrollo de la agricultura, y sin embargo los gobiernos prefirieron invertir en equipar la cultura de guerra, violencia y muerte. Ahora, con la pandemia en desarrollo, una parte de ese dinero sería útil para equipar el personal medico en todas las zonas.

Una pandemia mortal, con un gran costo de vidas humanas y deudas socioeconómicas, de hecho y por decadas, ya ha afectado a Colombia: la guerra fratricida. El anterior presidente, Juan Manuel Santos, hizo todo lo posible para llegar a un acuerdo con la guerrilla más antigua del planeta: las FARC. Ahora, ese grupo armado es la sombra de un pasado. Un pasado cruel y triste que el gobierno de Duque, con sus objeciones, insiste en mantener con vida. 

Una noticia alentadora fue dada por el cotidiano El Tiempo, el 20  de abril, en la que se afirma que “El senador por el Polo Democrático Iván Cepeda había propuesto hace una semana que Colombia suspendiera la compra de armas para destinar esos recursos a la salud. Hoy el Ministerio de Defensa acogió su propuesta y se anunció que cerca de 100 mil millones de pesos se destinarán para atender la emergencia sanitaria.” El gobierno del presidente Duque ha tomado un buena decisión. Ojalá esos recursos no se pierdan.

En el contexto actual de la pandemia, muchos son conscientes de la oportunidad que ofrece Colombia. A los ojos de quien la conoce es una tierra rica, soleada y fragante y sienten el deseo de volver a verla. Otros desean conocerla. Muchos, que conocen el sufrimiento y la falta de oportunidades, han huido y la ven como una zona gris, sin sabor y con amargura imaginan que fue golpeado por otra hoz mortal: el Covid-19. Desafortunadamente, estamos de acuerdo en las críticas al deteriorado sistema de salud, político, económico, militar y social de la hermosa Colombia, donde todavía vive la esperanza. Todo estará bien. Los colombianos tienen una extraordinaria capacidad de resilienza.

Sólo el realismo mágico traerá una nueva sociedad de justicia y equidad aún después de estos eventos. Todavía es temprano para leer, escuchar y ver las historias que contarán los jóvenes poetas, escritores y narradores que surgen en tiempos de crisis. Tal vez no sabremos de muchos amantes que sobrevivirán o sucumbirán. Tal vez los enamorados no tengan que esperar mucho para llegar a hacer realidad los propios sueños. 

Ojalá la humanidad entera fuera afectada por la enfermedad más bella: el amor romántico e infinito, que soporta pacientemente los problemas naturales y sociales, que con fe inquebrantable ve pasar los eventos durante "cincuenta y tres años, siete meses y once días, incluidas las noches”, ojalá haciendo el bien en el infinito Amor.

FUENTES:

Gabriel García Márquez, Amor en tiempos del cólera.

La Santa Biblia.

Semana: semana.com, El Espectador: elespectador.com, La República: larepubblica.co, El País: elpais.com, datosmacro.com

Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ACNUDH.

Instituto de estudios para el desarrollo y la paz: indepaz.org.co.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD

Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO.

Diego Otero. Los gastos de la guerra en el conflicto colombiano interior, 1964-2016, 179,000 millones de dólares perdidos. Bogotá, D.C., agosto de 2016

https://www.eltiempo.com/politica/gobierno/mindefensa-destinara-sus-recursos-para-la-salud-486650

Ultima modifica ilGiovedì, 23 Aprile 2020 08:52
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